De los lectores: cartas & mails

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17 de mayo de 2020  

Carta de la semana

La deuda

Ante mi ignorancia sobre el tema de la deuda, recurrí al centro "económico" del pueblo, la estación. Allí busqué a mi amigo Florencio, florista de alma (su madre fue una adelantada al darle el nombre.). Luego del buen día, le disparé la pregunta: ¿como es esto de la deuda?

"Es simple", me respondió. Y pasó a explicarme: "Hace un año le presté a un amiguito tres mil pesos, no cumplió en devolvérmelos, así que ahondé en su vida. Un sábado lo seguí, y descubrí que visitaba a una señorita, ahí estaban mis primeros mil pesos. Otro sábado lo seguí cuando salía vestido con su equipo de tenis, el viaje terminó en el hipódromo, ahí estaban otros mil pesos. Harto de estar harto fui a su casa, como buen deudor me invitó a picar algo, mis ojos vieron 'alta' parrillada con vino desconocido en mi barrio, y al reclamar mi deuda, contestó que estaba saliendo de un trance y si le prestaba otros quinientos, con eso remontaba. Le manifesté que las flores se marchitaban y no se venden, que no había una moneda en la calle. Me conformó diciéndome que la semana que viene me contactaba".

El florista, mientras regaba unas rosas, concluyó: "¿Entendiste la cuestión?". "Sí, por supuesto", le contesté.

Luis A. Guevara

DNI 11.923.396

La pandemia de coronavirus

La Constitución

Las privaciones o restricciones se toleran mejor cuando hay una razón que las justifique. El aspecto sanitario es importantísimo, pero por qué no pretender que cuando esto pase encontremos un mundo mejor. Ahí es donde el liderazgo nos tiene que mostrar que se están articulando las esperanzas del futuro con las exigencias del presente.

Lo que está ocurriendo en nuestro país nos genera una gran desconfianza de que sea así. Debemos estar activos. No aceptar que la Constitución Nacional entre en "cuarentena" y que se invoque la emergencia para la pérdida de nuestros derechos esenciales.

H. Guillermo Vidal Albarracín

hgva@durrieu.com.ar

Claudicaciones

Según la Real Academia Española, honor es "la buena reputación que sigue a la virtud. es la buena opinión granjeada por la honestidad". La persona honorable es una persona digna, que merece respeto por su conducta inobjetable. Quien ha tenido conductas reñidas con la moral ha perdido la dignidad y el honor. Cuando el Poder Ejecutivo, a través de la Oficina Anticorrupción (OA), decide retirarse como parte acusadora de Cristina Kirchner y sus hijos en la causa Los Sauces y Hotesur, además de ser un incumplimiento de su misión, les está enviando un mensaje tranquilizador. Les está diciendo que su labor anticorrupción es para otros, porque entre bueyes no hay cornadas. Es inexplicable que Alberto Fernández apruebe esta medida después de haber estado desde 2015 hasta 2017 haciendo críticas feroces a Cristina. Increíblemente hace poco afirmó que "las críticas que tuve para con el gobierno de Cristina las mantengo". ¿En qué quedamos? ¿Dónde quedó la coherencia? ¿Cristina es la que dijo que era, o todo lo que dijo entonces Alberto Fernández, dado el inesperado cargo que gracias a ella ocupa, fue una sucesión de errores que no se repetirán mientras siga en el cargo? Llama particularmente la atención un tuit de Alberto Fernández del 9/7/14: "¡Qué penoso ver a lo que Cristina somete a las instituciones argentinas!". Esto es precisamente lo que está sucediendo en su presidencia con la actitud de la OA, que solo beneficia a Cristina y sus hijos.

La enseñanza de valores como el de la honestidad en las escuelas y en las casas no debe ser solo teórica, debe reforzarse con ejemplos concretos sacados de la realidad, pero esta, por ahora, solo nos ofrece ejemplos de grosera y creciente impunidad. De hecho, ningún joven cree que se pueda ser un político importante sin ser al mismo tiempo corrupto. Y esto es muy penoso. Respecto de la vicepresidenta, debe quedar en claro que el honor no se recupera con las claudicaciones de la Justicia.

Humberto Guglielmin

guglielmin.humberto@live.com

Al desnudo

El retiro de la acusación en las causas Hotesur y Los Sauces dejaron al desnudo el verdadero "plan de gobierno".

Gustavo Gil

gustavgil68@hotmail.com

Culpar al anterior

Hay un concepto que es elemental y que hay que tener muy en cuenta: un presidente y su equipo jamás heredan problemas, pues si llegaron allí se supone que los conocen muy bien, y por eso se hicieron elegir, para gobernar con el propósito de resolverlos con inteligencia y creatividad. En la Argentina culpar y criticar a los predecesores es una salida fácil, inútil, mediocre, y esto está confirmado pues hace décadas que las escucho, y los resultados están a la vista. Conclusión: lo que le pasa al país es que la anhelada solución está siempre en manos de quienes generan los problemas, y para evitarlo hay que comenzar con una legislación para que las instituciones funcionen integradas, con una severa selección de sus integrantes antes de la contienda electoral.

Lo expuesto es 100% argentino, sin ningún contenido partidario.

José Alejandro Castro

pcastro26@yahoo.com.ar

Otras pandemias

Los niveles de estrés en la sociedad, ya habitualmente altos por la situación económica, política y social, han aumentado a niveles casi intolerables para algunas personas al sumarse ahora la pandemia. Esta ha determinado condiciones de aislamiento, pérdida de trabajo, endeudamiento, empobrecimiento, miedo a la enfermedad, miedo a la muerte, incertidumbre, agotamiento y una lista interminable de situaciones adversas. En el actual escenario las personas son más vulnerables a presentar conductas de consumo de sustancias riesgosas. Ocurrió en España, Estados Unidos y también en nuestro país, donde aumentaron las ventas de alcohol y ansiolíticos. Una encuesta realizada por la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires arrojó como resultado que 2 de cada 10 personas manifestaron haber aumentado el consumo de sustancias que ya consumían antes de haberse instaurado la cuarentena y casi el 5% de los encuestados admitieron haber adquirido hábitos de consumo de nuevas sustancias. Este aumento en el consumo puede afectar la salud física, exacerbar comportamientos de riesgo, problemas de salud mental y la violencia social y doméstica, con el agravante de que el estrés está relacionado con recaídas en personas en rehabilitación de adicciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a mediados de abril sobre los peligros de beber en exceso durante la pandemia e instó a los gobiernos a aplicar medidas que limiten el consumo de alcohol. Un dato objetivo del aumento de la violencia es el número de femicidios que ocurrieron desde que se inició la cuarentena. Un femicidio cada 24 horas es un dato elocuente y dramático.

Por distintas justificadas razones se ha recluido a los niños. Esto puede resultar útil desde el punto de vista epidemiológico, pero deviene en una pérdida importante de la vigilancia social para detectar las distintas instancias de maltrato y abuso en niños y adolescentes. La vigilancia social conformada por familiares, vecinos, clubes, escuelas, centros de salud, servicios sociales, etcétera, torna visible este flagelo que existe en todas las sociedades y en todos los medios sociales. Con una disminución del 60 al 80% de las consultas a los servicios de urgencia, los casos que eran detectados como sospechosos de abuso infantil se han perdido. Si a ello le sumamos el confinamiento, la pérdida de la vigilancia social y el aumento del consumo de sustancias en general, podemos inferir que se ha invisibilizado una realidad atroz. Como pediatra y voz de los invisibilizados es mi obligación advertir a la sociedad sobre los efectos colaterales graves que esta pandemia puede tener para los niños, las niñas y los adolescentes.

Luis Urrutia

Coordinador general de guardias del Hospital Garrahan

DNI 2.707.387

Laicismo y laicidad

El artículo titulado "Hacia una mayor laicidad", del director académico del Instituto Lord Acton, hace una ponderable distinción entre "laicismo" y "laicidad", conceptos a menudo confundidos en nuestro país. Alude a la correcta delimitación de esferas y competencias entre Iglesia y Estado, y aspira a "un futuro en el que a un obispo se le pregunte sobre la política ambiental del gobierno tal o cual y su respuesta sea "no sé, pregúnteselo a los laicos".

El autor se refiere con toda razón a "los principios irrenunciables" (la defensa de la vida, la familia, etcétera) que han sido claramente establecidos por el Magisterio. Tal vez convenga recordar también entre esos principios la condena al neoliberalismo en la exhortación apostólica Ecclesia in América. Pecados sociales que claman al cielo, del santo papa Juan Pablo II, y las condenas pontificias al liberalismo, en el siglo XIX, y en el siglo XX, al socialismo (Rerum novarum), al nazismo, al fascismo y al comunismo. Es cierto, en lo demás hay una justa libertad de pensamiento.

Miguel Ángel Espeche Gil

DNI 4.247.500

En la red

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Obligan a los bancos a no financiar a los productores que guardan más de un 5% de soja

"¡Cómo les gusta controlar! ¡Qué ganas tienen de poner de rodillas al campo! La cosecha es de quien invirtió y arriesgó, no tienen obligación de vender", Majo Camiña

"La gente es dueña de su producción, además la estructura del productor es diferente, no es comparable para todos por igual", Martín Steinle

"¿O sea que el dólar vale 130 y el productor recibe el dólar oficial, menos las retenciones? ¿Quién va a seguir sembrando?", Guillermo José Haddad

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