De los lectores: cartas & mails

(0)
13 de junio de 2020  • 01:42

Todos pagaremos

Lamento cómo se están desarrollando los hechos en lo que respecta a la empresa Vicentin. Seguramente sus directivos no pueden hacer frente al poder, que no respeta ni a los otros poderes. Hablan de soberanía alimentaria. Según la Real Academia Española, soberanía es: "cualidad de soberano; poder político supremo que corresponde a un Estado independiente; alteza o excelencia no superada en cualquier orden inmaterial". ¿Qué es la soberanía alimentaria? Un divague, por supuesto. ¡Cómo vacían de contenido las palabras! Cómo vacían a nuestras empresas y destruyen nuestros sueños... Sostienen que harán las cosas mejor para los argentinos. ¡interviniendo compañías!

Espero que los directivos de Vicentin tomen todos los recaudos, porque a este cuento a mí ya me lo contaron. Aumentarán la nómina de la empresa, la vaciarán y, para quienes nunca vimos un brote de soja en nuestra ensalada, se convertirá en "nuestra", porque todos pagaremos el desaguisado, con mayores impuestos.

Victoria Quintana

vquintana304@gmail.com

Imagen riesgosa

Me parece casi increíble que en un contexto de pandemia y grave crisis económica interna, en el que la Argentina está tratando de encontrar un acuerdo con sus acreedores externos, las principales noticias del diario sean: 1) la intervención y eventual expropiación de una agroexportadora concursada; 2) la nueva y más intervencionista ley de alquileres; 3) las todavía no corregidas dificultades para acceder al mercado único de cambios de importadores y no tanto; 4) la prórroga de la feria de la Justicia nacional, con un cierre de casi tres meses (pero que para liberar presos, funciona), y 5) las predicciones de la nueva interventora del Servicio Penitenciario Federal, que dijo que al final de la cuarentena habrá un pico de delitos contra la propiedad privada.

Tal vez sean estos días de encierro, de verlo a Berni con su ametralladora por ahí, pero me parece que, como país, estamos dando una imagen algo riesgosa para el mundo de las renegociaciones, las inversiones y el crecimiento.

Guillermo Lasala

DNI 25.537.238

Expropiación total

Viendo que la situación del país es tan similar a la de la empresa Vicentin, convendría analizar si no sería un exceso de nacionalismo pretender que los países exitosos del mundo expropien el país completo.

Eduardo Camisassa

DNI 10.097.159

Mascarillas

La pandemia puso "en boca de todos" el término tapabocas, que los cirujanos argentinos llamamos incorrectamente barbijos. Los cirujanos españoles los llaman mascarillas, los angloparlantes los llaman masks, los francófonos los llaman masques. El tapaboca, según la RAE, es una bufanda y es incorrecta literal y funcionalmente su promoción para evitar los contagios. Lo correcto es promover la denominacion mascarillas ya que, por definición de la misma RAE, debe cubrir boca y nariz. Es horroroso, para quienes conocemos su verdadera función, ver gente con "tapabocas" con la nariz descubierta.

Carlos Schwartz

carlosschwartz2@gmail.com

Daños colaterales

"Lo perfecto es enemigo de lo bueno" (Voltaire). La pandemia exige a las autoridades ser muy prudentes e inteligentes para poder obtener el mejor resultado ante esta situación, con el máximo beneficio posible y generando la menor cantidad de daños colaterales. No podemos evitar los efectos de la pandemia. Siempre van a existir muchos casos de contagio y muy lamentablemente muertes. Debemos tratar de que sean las menos posibles, pero lamentablemente existirán. Si queremos un triunfo aplastante sobre la pandemia y, por lo tanto, nos encerramos al máximo, tendremos muchos daños colaterales, una severa crisis económica, con consecuencias que incluirán muertes por las malas condiciones de vida y otras porque las personas dejan de ocuparse de sus patologías previas conocidas o no concurren a consultas ante emergencias, perdiendo la oportunidad de salvar sus vidas por crisis cardiológicas o cerebrales.

¿Cómo entendemos que haya regiones del país sin contagio alguno o con muy pocos pero que se encuentran en cuarentena, al igual que en los lugares donde hay mucha mayor circulación del virus? Solo tendremos entonces daños colaterales y casi sin beneficio alguno. Esto no quiere decir que no tomemos medidas para impedir la propagación viral y, por lo tanto, las muertes evitables. Pero quizás tengan que ser más puntuales, más a punta de bisturí, con una técnica quirúrgica depurada y no cortando en forma amplia. Y no es correcto comparar con otros países, con poblaciones que tienen idiosincrasias, culturas y formas de actuar muy diferentes.

¿Qué lleva a la clase política a tomar estas determinaciones tan extremas en su amplitud y poco selectivas en la forma de su aplicación, tratando de maximizar el posible beneficio, pero también incrementando los daños colaterales? ¿Es razonable que prevalezca el deseo de no ver afectada su imagen en caso de que se incrementen los casos de contagio en sus territorios?

La solución no es fácil, pero lo óptimo para un aspecto en particular puede no ser lo mejor para el conjunto.

Daniel Gonzalo Grassi

DNI 10.704.854

Aprender en el hogar

Es frecuente oír decir que el pueblo argentino está preocupado por la educación. Desde la suspensión de las clases por la cuarentena hemos escuchado a muchos especialistas decir que los alumnos no están aprendiendo suficiente y proponiendo planes disparatados sobre el rumbo que debe tomar la educación. Pero ¿cuándo nos van a preguntar a nosotros, los alumnos? Por más que las clases se hayan suspendido muy temprano y muchos no tengamos los libros o el material para trabajar, está claro que tanto los profesionales de la educación como nosotros estamos dando lo mejor para poder aprender, y esto no solo se nota en la forma de dar clases, sino en el progreso de todos los estudiantes. Además, niños y adolescentes estamos aprendiendo una gran variedad de temas fuera de lo académico. Ahora sabemos mucho más del cuidado del hogar, aprendemos sobre tecnología y mascotas, desarrollamos hobbies y mejoramos la relación con nuestras familias, que de otra forma no hubiéramos aprendido, o por lo menos no con tanta intensidad.

Por todo esto invito a todos a que la próxima vez que emitan una opinión piensen en todas las cosas que sí estamos haciendo.

Belén Bayá Casal

DNI 47.126.517

Salir a correr

He escuchado con alarma las declaraciones de algunos infectólogos acerca de la "irresponsabilidad de los runners". Con todo el respeto que me merecen, les pregunto a estos especialistas por qué no hablaron del mismo modo de la irresponsabilidad del Presidente cuando pocas semanas atrás, en pleno aislamiento social preventivo y obligatorio, abrazó sin barbijo a Gildo Insfrán y se juntó luego con un grupo de personas para sacarse una selfie. Por otra parte, respecto de los runners, caminadores, ciclistas y deportistas en general que se juntaron el lunes pasado por la noche: ¿qué esperaban quienes planificaron esa medida? ¿Cómo pretendían que no se juntaran, si la puerta que había permanecido cerrada durante meses fue abierta exclusivamente en un horario tan reducido y marginal, estando para colmo el resto del día los parques vacíos?

Alejandro Sutton

DNI 29.905.695

Certezas

¿Quién hubiese pensado en el brindis del 31 de diciembre que en junio estaríamos cumpliendo 80 días de cuarentena? Estimo que nadie. En estos cinco meses cambiaron muchas cosas y no solo en el mundo, sino también en todos nosotros. Esa es la primera certeza. La segunda, quizás evidente, es que ya no somos ni volveremos a ser los mismos. Los cambios en la vida son inevitables. Esta podría ser la tercera certeza. Hay momentos, situaciones y circunstancias que simplemente no pueden evitarse. Lo que sí podemos es decidir qué hacer con todo esto que vivimos. Con todo esto que nos atraviesa, no solo de manera individual, sino también colectivamente. Y esta podría ser la cuarta certeza. Así como nadie puede detener la lluvia o cambiar el clima según los deseos o anhelos, tampoco podemos cambiar esto. No está en nuestras manos. Estamos atravesando una tormenta que nos empapa y llena de miedos, preguntas, sentimientos y emociones nuevas que son difíciles de manejar o digerir. No es ni ha sido fácil para nadie. Nos ha afectado a todos. Y lo que sí es seguro es que esta tormenta va a parar. Es la quinta certeza. Y que luego saldrá el sol. Estamos más cerca. No debemos perder la fe en eso. El sol siempre sale. Y saldrá también para la Argentina.

Mi deseo es que podamos salir fortalecidos, unidos y más maduros como sociedad. Eso sí está en nuestras manos. La primavera llega. Y eso es, sin dudas, la mayor y más profunda de todas las certezas.

Victoria Pinedo

DNI 33.196.033

Lenguaje inclusivo

Nuestro riquísimo idioma español contiene miles de términos que "incluyen" a todos los géneros, no es necesario cambiarlo para diferenciarse por otro falso. Inventar un idioma para "un sector" es dividir aún más a la sociedad. Términos como niños, ciudadanos, amigos, alumnos, vecinos, compañeros, etcétera, nos comprenden, abarcan e integran a todos. Solo espero que nuestra inteligencia, nuestra cultura y nuestra educación no sean bastardeadas por una moda que, a mi entender, nada aporta de positivo.

Patricio Carli

pcarli@hotmail.com

En la Red

Uruguay favorece la radicación de empresas y familias argentinas

Facebook

"Un país con gobernantes inteligentes que saben que necesitan inversiones extranjeras para seguir creciendo" - Marta Laplume

"En cualquier país del mundo favorecen la radicación de empresas; acá te masacran con los impuestos, las exigencias, las cargas sociales, te comen vivo antes de empezar" - Alejandro Cebolido

Los textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, LA NACION podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar o a la dirección: Av. del Libertador 101, Vicente López (B1638BEA) Buenos Aires, Argentina

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.