De los lectores: cartas & mails

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9 de enero de 2021  • 00:00

Encierro nocturno

El presidente de la Nación en reiteradas oportunidades violó las normas impuestas a la población en cuanto a restricción de reuniones, uso de barbijo, distanciamiento social. Más escandaloso resultó que se organizara un funeral en la Casa Rosada, que concentró cientos de miles de personas que fueron a despedir a Diego A. Maradona, días del hincha, partidos de fútbol, comidas que incluyeron decenas de políticos, etcétera. Cuando tras una larguísima e inútil cuarentena (la Argentina tuvo una de las más altas tasas de mortalidad), el presidente de la Nación insiste en encerrar a la gente, no ya de día sino de noche. Por supuesto que el gobernante usa todos los medios a su alcance para hacer cumplir sus órdenes. Así se detiene gente, se persigue con la policía, se amenaza con prisión. También el presidente de la Nación nos maltrata verbalmente de viva voz. Mientras tanto, la pobreza infantil hace añicos el sueño de un país mejor, hay miles de negocios cerrados, empresas que emigran, inversores que emigran. Solo quedamos los pobres y los políticos.

Clara Manana

claramanana@gmail.com

Rebrote anunciado

El anuncio del gobierno nacional respecto de la implementación de un toque de queda nocturno no hace más que corroborar su torpeza en el tema de la pandemia. Pareciera que ahora los únicos culpables son algunos adolescentes -y en parte pueden llegar a serlo- y que el Gobierno no tiene responsabilidad en esta nueva situación. El sepelio de Maradona, que el Gobierno convirtió en un acto político que reunió a miles de personas, al igual que el tema del aborto, que fue movilizado y aprovechado políticamente para ocultar adrede la sanción de la nueva fórmula de ajuste de las jubilaciones, hacía pensar que algún efecto iba a tener sobre la transmisión del virus. Preocupa que nadie en el Gobierno haya previsto lo que finalmente ocurrió. El país paga por la improvisación y el descontrol de quienes nos dirigen.

Luis María Canziani

DNI 4.168.585

Desbordes en playas

¿Las fiestas clandestinas y los desbordes de jóvenes en las playas se dan solo en Mar del Plata y Pinamar, casualmente gobernadas por intendentes de la oposición? ¿En el resto de las playas no pasa nada?

Patricio Carli

DNI 16.600.038

Responsabilidad individual

Hoy más que nunca, la responsabilidad individual frente a la pandemia es insustituible, indelegable e imprescindible. Absolutamente vital y esencial. No debemos relajarnos en demasía ni relajar las costumbres adquiridas durante estos largos y penosos meses. Barbijo, distanciamiento social, lavado de manos, alcohol en gel, protocolo, evitar aglomeraciones, no compartir el mate, ni el vaso, ni la copa; en fin, todo lo que aprendimos a la fuerza y que debemos conservar hasta que estemos realmente a salvo (que no es ahora). Aprendamos de lo que está pasando y pasó en otros países, que debieron volver a foja cero por la imprudencia de la población. Nosotros, los argentinos, disfrutamos del abrazo, del contacto físico, extrañamos horrores toda esa demostración de cariño. Pero tenemos que resignarnos a contenernos hasta que se logre erradicar al maldito "bicho" de la faz del planeta. Ya vendrán tiempos mejores. Seamos cautelosos y prudentes. No todo depende de las autoridades, de los médicos e investigadores, de los laboratorios, de "los demás". Cada uno de nosotros es clave para no seguir contagiándonos. Es decir, que lo que debe ser realmente contagioso es el sentido de la responsabilidad individual, más que el Covid 19.

Irene Bianchi

DNI 6.688.332

Vicentin sanitario

Referentes de la coalición que gobierna el país han manifestado la intención de reformular el sistema de salud de manera de aunar la gestión oficial con la gestión privada, y asociar obras sociales sindicales que por sí solas resultan deficitarias. En función de dicha intención, el incremento aprobado para las cuotas de las empresas privadas de medicina prepaga fue anulado horas después. Esto revela que quienes toman las decisiones del Poder Ejecutivo en la materia tienen poco claro qué hacer con la salud pública, sea de gestión estatal o de gestión privada. Es más, muchos de ellos defienden la gestión estatal de la salud, pero se terminan atendiendo en la gestión privada. Supongo que ante el quiebre precipitado de empresas privadas de salud y de obras sociales deficitarias se evitará caer en un Vicentin sanitario.

Carlos Alberto Castriota

ccastriota2004@yahoo.com.ar

Capitolio

Los lamentables sucesos ocurridos en el Capitolio de los EE.UU., y como no hay mal que por bien no venga, dejarán un excelente ejemplo para los países democráticos, especialmente para aquellos donde sus gobernantes son elegidos democráticamente por ciudadanos libres, que luego ya en el poder someten al pueblo a todo tipo de dictadura populista, muy común en Sudamérica y varias veces en la Argentina. Las normas, leyes y los principios morales de los congresales norteamericanos superan de lejos a los nuestros. El presidente Trump se creyó dueño y pretendió llevarse todo por delante; soñó con no entregar el poder. Fogoneó a la turba adicta para que invadiera el Capitolio. A diferencia de lo que sucede en nuestro país, seguramente la Justicia norteamericana lo juzgará con el máximo rigor. Allá se aplica la ley, pero en la Argentina, no. Ergo, ¿cuántos presos hay cuando casi incendian nuestro Congreso Nacional ? Ninguno.

Juan José Varrone

juanjose1936@gmail.com

Terroristas domésticos

"No fue desorden. No fue una protesta. No les llamemos manifestantes. Eran una turba de alborotadores, insurgentes, terroristas domésticos". Esta descripción del presidente electo de EE.UU., referida a los hechos ocurridos en el Capitolio, exhibe una memorable coincidencia con el accionar de los partidarios del actual gobierno en diciembre de 2017, cuando se sancionó la ley de movilidad jubilatoria. Hoy, en el oficialismo, alertados quizás por el saber popular que recomienda poner las propias barbas a remojar, se santiguan ante los desmanes de Washington.

María Isabel Di Biasi

DNI 12.087.037

Kilo de asado

Días atrás, el presidente Alberto Fernández preguntó por qué los argentinos pagábamos el kilo de asado lo mismo que un alemán en su país. Los cortes de carne argentinos en Alemania en mostrador van de los 20 a 70 euros, es decir, entre 2100 y 7350 pesos por kilo, contra los 250 a 700 pesos que pagamos en las carnicerías locales. Le recuerdo al Presidente que el productor de carne recibe unos 150 pesos por kilo vivo, los cuales se duplican y triplican al llegar al mostrador debido a los intermediarios y por los distintos impuestos que se van cobrando en dicho canal comercial. Existen dos opciones por las que pudo haber dicho semejante disparate. O nuestro presidente habla sobre datos que no maneja y/o que algún asesor le informa mal, o miente a sabiendas, como parte del relato ideológico del partido que nos gobierna. Ambas opciones son altamente preocupantes.

Hernán J. Lanusse

hernan636@gmail.com

hernan636@gmail.com

Barrio Inglés

Con cierta indignación, los vecinos estamos observando que en el llamado Barrio Inglés, en Caballito, se está modificando el uso de sus viviendas, y que a los funcionarios responsables de CABA, al parecer, nada les preocupa. Ya hay un restaurante en Centenera y Valle, y brevemente habrá otro en la esquina del pasaje Videla y Valle. Están trabajando entre gallos y medianoche a todo vapor, sin tener en cuenta que CABA ha declarado algunas viviendas patrimonio de arquitectura y otras distinciones, que limitan a sus dueños reduciendo su valor patrimonial en caso de venderlas. No se preocupan por evitar la explotación gastronómica o de cafeterías, que ocupan las veredas y que atraen gente de cualquier parte de la ciudad, lo cual aumenta la inseguridad de antiguos vecinos y sus familias.

María del Carmen Preciado

mensi38@gmail.com

Capitán América

El domingo 3 de enero mi sobrina, su marido y sus 4 hijos tuvieron un tremendo accidente en la ruta 5, a la altura de Pellegrini. Dios quiso que salieran todos vivos de milagro. Luego de que la policía de vialidad de Pellegrini sacara a toda la familia de esos hierros retorcidos, el policía Carlos Bernal, sin dejar de abrazar y susurrarle palabras de aliento al más pequeñín, que, fracturado y todo lastimado, preguntaba por su Capitán América, se detuvo a buscar el muñeco por todo ese manojo de chatarra. Finalmente, lo encontró. Si bien ellos ya habían sido todos trasladados en ambulancia al pueblo más cercano, el muñeco ya estaba en manos de alguien que lo devolvería a su dueño. Estos pequeños grandes gestos son los que nuestra sociedad necesita para contagiarnos. A él puntualmente mi reconocimiento y agradecimiento más allá del deber. Emociona ver gente así en esta Argentina donde no abundan gestos amorosos. Mil gracias a ese Capitán América de carne y hueso.

Silvina Meabe

silvinameabe@hotmail.com

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