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De la Rúa; Sólida formación; El día del entierro; Salvataje
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11 de julio de 2019  

De la Rúa

La renuncia coercitiva del presidente Fernando de la Rúa debería ser inscripta en las páginas de una Argentina largamente antidemocrática. Los inmaduros políticos de la Alianza, la casta partidaria de su propio movimiento centenario, los sabuesos enviados por los amos del conurbano para la toma de la Casa Rosada y una gran parte de la sociedad argentina lograron despojar al país de los conceptos básicos que significa una democracia republicana y sus instituciones.

Durante el gobierno del presidente Carter de los Estados Unidos el país se había desbarrancado en lo económico (25% de inflación anual), en lo internacional (fue indiferente a la caída del aliado estratégico Irán), en lo político, etc., y sin embargo pudo finalizar su período democrático natural sin que nadie se haya atrevido a plasmar la idea del "helicóptero".

Por otra parte, si la sociedad argentina hubiera sido democrática y paciente, al poco tiempo hubiera podido usufructuar del viento de cola global que ya se estaba aproximando con la soja a US$600, y con gobiernos honestos, decentes e inteligentes, otro hubiera sido el destino de esta Nación. Sirva esta misiva como recuerdo y homenaje a don Fernando de la Rúa.

Víctor Zajdenberg

DNI 4.269.823

Sólida formación

Lamento profundamente el fallecimiento del doctor Fernando de la Rúa, un republicano a carta cabal, destacado jurista y político que dedicó su vida al servicio público como legislador nacional, primer jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y presidente de la Nación. Tuve el enorme privilegio de haber sido su colaborador como subsecretario de Gobierno en el gobierno porteño y de haber podido conocer de primera mano sus virtudes de estadista de convicciones profundas y juicio ponderado, que defendió a lo largo de su extensa trayectoria los principios constitucionales y la democracia. En esa función tuve a cargo las primeras negociaciones con el gobierno nacional para lo que constituyó una clara meta del doctor De la Rúa, en consonancia con el imperativo constitucional dispuesto en la reforma de 1994: la plena autonomía de la ciudad de Buenos Aires, truncada entonces por la falta -hoy en vías de solución- de autonomía jurisdiccional.

El doctor De la Rúa debió sufrir en su presidencia la confluencia de una serie de factores, algunos endógenos y otros de origen externo, que derivaron en la crisis de fines de 2001, a la que injustamente se suele asociar su figura, olvidando que las causas que la provocaron eran anteriores a su mandato y que debió lidiar, además, con la irresponsabilidad de una parte de la coalición que formaba su gobierno.

Durante el kirchnerismo fue víctima de burdas operaciones urdidas por parte de quienes ahora se quieren presentar como moderados. El juicio histórico pondrá las cosas en su lugar. Para quienes lo conocimos y tratamos, queda la imagen de un hombre de sólida formación intelectual y de aquilatados valores éticos, cuya palabra sobria y mesurada vamos a extrañar.

De su padre, que había sido ministro del ejemplar gobierno cordobés de Amadeo Sabattini, el doctor De la Rúa aprendió los principios doctrinarios y morales de la Unión Cívica Radical, en la que militó desde su juventud.

Muy tempranamente fue elegido senador nacional y acompañó en la fórmula presidencial nada menos que a Ricardo Balbín. Como legislador, su tarea fue brillante y fecunda. La ridiculización que debió padecer por parte de quienes no le llegaban ni a los talones se inscribe en una larga historia de injusticias que ojalá los argentinos alguna vez dejemos atrás.

Con dolor y con el orgullo de haber sido su colaborador y su amigo, despido a un gran jurista y político.

Jorge Enríquez

Diputado nacional (Cambiemos-Pro)

El día del entierro

He tenido ayer el honor de asistir a las exequias del expresidente de la Nación Fernando de la Rúa.

La solemnidad y color que brindaron nuestros Granaderos se entremezclaron con la sencillez de la gente de todas las edades que eligió acompañar, también, con las canciones durante la sentida misa al son de una guitarra. Eran voces frescas que entonaban típicas canciones que escuchamos en parroquias. El clima era de profundo respeto . Y de tristeza.

Oradores sinceros hablaron desde el corazón.

Cuando volví a casa, abrí el diario que admiro y leo desde hace mas de 60 años y confieso que me desconcertó leer, justo ayer, un artículo de Eduardo Duhalde sobre el doctor De la Rúa.

Creo humildemente que la cantante Shakira ha sabido despedir al expresidente con más calidez y conocimiento.

Denise Gallagher

denisepgallagher@hotmail.com

Salvataje

La capacidad de olvido es una característica de la que los argentinos no debemos enorgullecernos.

No hace tanto que estuvimos a punto de perder, y no por un hecho bélico ni por un accidente, a la Fragata Libertad, buque emblemático de nuestra Armada.

Los acreedores externos, alentados por la impericia culpable de nuestros negociadores financieros, estuvieron a punto de apoderarse de la fragata mientras estaba fondeada en Ghana.

Ese abuso casi sucedió por el manejo torpe del anterior gobierno, cuya titular llegó al extremo de decir, cuando estaba a punto de ser incautado, que no le importaba que el buque insignia se perdiese.

La solución justa se pudo encaminar cuando se recurrió a la diplomacia profesional con formación en la tradicional Consejería Legal de la Cancillería, gracias a la pericia y sabiduría jurídica de la embajadora Elsa Kelly.

Este salvataje, ejemplo de la preparación y empeño de nuestra diplomacia profesional, tan injustamente menospreciada en nuestra sociedad, merecería ser recordado con una muestra tangible, como sería bautizar a una de las embarcaciones salvavidas de la fragata con el nombre "embajadora Elsa Kelly".

Miguel Ángel Espeche Gil

DNI 4.247.500

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