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25 de mayo de 2020  

Tareas esenciales

Como triste realidad este tema de la pandemia no solo nos preocupa a todos, sino que nos trastorna y nos hace tomar medidas equivocadas, a mi entender. Ahora se quiere imponer una nueva etapa de la cuarentena en que se dice que solo se permitirá la circulación de aquellos que realicen tareas esenciales. ¿Qué significa esencial? Según la Real Academia Española, "que es importante y necesario, de tal forma que no se puede prescindir de ello". ¿No es esencial entonces poder trabajar y ganarse dignamente el dinero, a fin de dar adecuado sustento a nuestras necesidades y las del grupo familiar, y no depender de las escasas dádivas del gobierno de turno? Ahora improvisamos con el transporte público y sus limitaciones, y se impide circular a los particulares (y para colmo se les cobra peaje), que alivian a los medios públicos de transporte. Es necesaria la toma de medidas coherentes.

Horacio Fernández

DNI 7.718.806

Sanidad "selectiva"

En muchos países, ante la expansión del coronavirus, está surgiendo un modelo peligroso que fomenta una "sanidad selectiva" que considera residual la vida de los ancianos. Así, su mayor vulnerabilidad, su avanzada edad y el hecho de que puedan ser portadores de otras patologías justificarían una forma de "elección" a favor de los más jóvenes y de los más sanos. Ya vimos que casos así ocurrieron en Italia y España, por ejemplo. Resignarse a una solución de este tipo es moralmente inaceptable. La tesis de que una menor esperanza de vida comporta una reducción de su valor es, también desde un punto de vista jurídico, una barbaridad. Que eso se produzca a través de una imposición tácita del Estado representa un intolerable atropello lesivo de los derechos de las personas mayores. El aporte de los ancianos es fundamental en la trama social de solidaridad entre generaciones. Los adultos mayores son la memoria social de una comunidad y transmisores de su cultura. El Estado tiene el deber moral de velar por protegerlos en este contexto de pandemia.

Patricio Oschlies

poschlies@yahoo.com.ar

Participación

La diputada Fernanda Vallejos, con el posterior beneplácito de dos ministros, planteó la idea de que el Estado se apropie de parte de las empresas que recibieron el subsidio por salarios que resultaban impagables a la luz de las medidas que el propio Gobierno estableció por la pandemia. Esta idea resulta descabellada por donde se la mire. En primer lugar, lo beneficiarios de la ayuda no fueron previamente avisados de que, con el aporte de parte de un mes de sueldo, podrían llegar a tener al Estado como socio permanente de sus empresas. En segundo lugar, de concretarse, semejante proyecto huele a expropiación y/o confiscación, en absoluta violación de preceptos constitucionales. Norma que es muy probable que la diputada y quienes la acompañan desconozcan. Por otra parte, mucho antes que la diputada naciera, se sancionó por "única vez", el impuesto a los réditos, hoy denominado impuesto a las ganancias, que no es otra cosa que una suerte de participación del Estado en los beneficios que generan con su esfuerzo, sacrificio y riesgo las personas y las empresas. Con el mismo criterio, los contribuyentes podríamos reclamar que se nos escriture a nuestro nombre una parte de la Casa de Gobierno, de la quinta de Olivos, del Congreso de la Nación y de todos los inmuebles que sean propiedad del Estado, ya que son mantenidos (para mejor decir, subsidiados) con nuestros permanentes y compulsivos aportes.

Gustavo Oscar Colla

gustavo.colla@yahoo.com

Destrato a mayores

Se puede considerar que la educación se dirige y se recibe a cualquier edad. El diario de la guerra del cerdo, de Bioy, está muy vigente sin ficción alguna. Se pretende en toda entidad (bancos, Anses, la oficina que sea) que los mayores de 75, 80 o más estemos sumergidos en el mundo digital. En la Anses un día se dio este diálogo: "Genere la clave". "¿Qué clave?" "La que necesita". "No sé qué es... ¿podría hacerlo usted?" "No podemos, que se lo haga un hijo o un nieto". La mayoría tenemos hijos y nietos. Pero aun así, pueden vivir lejos o estar muy ocupados. Podemos no tener computadora, algunos ni celular. Muchos no aceptan vivir con la nueva tecnología. ¿Tienen razón? No los podemos juzgar. La misma situación se da en bancos, comercios, oficinas públicas, etc. ¿Qué medidas tomaría el Estado de un país educado, responsable y biempensante con esa franja etaria? ¿Los mataría? ¿Los suprimiría de todo sistema? ¿No serían humanos por no saber computación ni términos como QR, Zoom, charla virtual?

Somos de una generación que sabe hablar con términos que muchísimos ignoran, que sabe escribir sin faltas de ortografía, que fue maestra o profesor de generaciones que perdieron el rumbo del comportamiento amable y que no saben quién fue tanta gente preclara. No hablemos ya de Gide, Proust, Mitre, Magritte, Monet. Y doy ejemplos: en dos negocios a los que acudí recientemente, al hablar con los empleados que atendían usé las palabras "persiana" y "hampa" y me preguntaron qué quería decir. Salí de ambos locales muy avergonzada de estas generaciones. No es todo culpa de ellas.

Hebe Pascuzzi

hebepascuzzi@gmail.com

Asombro

Trato de entender las "propuestas" oficialistas y no lo consigo. Te rompen las piernas, te venden las muletas a tres veces el valor de mercado y luego, una vez curado, esperan que les des las gracias y te exigen que corras la próxima carrera con la camiseta de ellos. En serio que perdí hasta la capacidad de asombro.

Constantino Coutris

DNI 17.030.954

Barrios de emergencia

La gente piensa que los barrios de emergencia se crearon en los últimos años.Desde la década del 50 se vienen incrementando exponencialmente en el AMBA. Recuerdo con tristeza cuando los escondían. Y recuerdo una vieja película llamada Detrás de un largo muro. Los sucesivos gobiernos ya no los pueden ocultar. La miseria es imposible ignorarla.

Guillermo Jorge Malter Terrada

DNI 4.704.621

En la Red

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Coronavirus: ¿cómo funcionará el protocolo de la vuelta a clases en Uruguay?

"En el interior ya comenzaron las escuelas rurales. El virus llega para quedarse. Tener conciencia y seguir lineamientos, como se viene haciendo en Uruguay. La vida continúa, hay que ir a estudiar0", Helena Alvez

"Felicitaciones", Lilian Poggio

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