Chicos argentinos premiados en EE.UU.

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28 de mayo de 2003  

Dos de los proyectos premiados en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología, realizada en Cleveland, Ohio, Estados Unidos, pertenecen a adolescentes argentinos. Se trata de estudiantes que en nuestro país concurren al IPEM N° 80 Doctor Luis Leloir, de Berrotarán, Córdoba, y a la EPET N° 6, de Realicó, La Pampa, quienes fueron galardonados con el primero y segundo premios en la categoría trabajos grupales de ingeniería.

Luciano Gaspari y Marcos Bosso, de 16 años, pertenecen a la escuela cordobesa y presentaron un "Sistema electrónico económico de monitoreo del proceso de siembra". Los otros dos premiados, Néstor Garrone y Roberto Dahir, compitieron con un dispositivo para facilitar la comunicación y la movilidad de las personas con discapacidad severa, que emplea rayos infrarrojos para el control de los movimientos. La persona tiene frente a sí una pantalla y emplea una vincha en la cabeza con un puntero láser, que le permite enfocar las distintas alternativas. Las figuras activadas ponen en funcionamiento sensores y microcontroladores electrónicos, que activan los dispositivos deseados. Los dos equipos ganadores ya están pensando en la factibilidad de extender sus desarrollos a sectores y actividades de mayor amplitud. Para eso van a destinar sus premios, de 3000 y 1500 dólares, respectivamente, a fin de perfeccionar los dispositivos que han elaborado.

Varios elementos de juicio pueden ser anotados a raíz de estas distinciones. Los alumnos ganadores pertenecen a establecimientos escolares públicos corrientes, instalados en localidades del país relativamente pequeñas, en las cuales la abundancia de medios y posibilidades no suele ser un dato corriente. Para llevar a cabo sus proyectos contaron con la ayuda de sus docentes, que igualmente deben ser destacados por la labor realizada, en condiciones seguramente poco propicias.

A pesar de que las escuelas pertenecen al nivel medio de estudios y de que los ganadores tienen 16 años, los desarrollos presentados incorporan tecnología mecánica y electrónica de primer nivel, lo que da una idea de la calidad de sus preparaciones, y proporciona una imagen contraria a las ideas dominantes en torno de la escasa calidad de nuestro sistema educativo. Estos chicos constituyen una demostración de que los males tantas veces denunciados no son ni generales ni terminantes.

No pueden olvidarse, en el análisis, las preocupaciones que guían a estos muchachos. El interés por la tecnología aplicada al trabajo rural, seguro reflejo de lo que viven en sus propias comunidades, lo mismo que la voluntad demostrada a favor de las personas con discapacidad, son también rasgos de personalidad que caracterizan a una buena parte de nuestros jóvenes y no solamente a estos chicos. La voluntad de proseguir sus investigaciones es índice del compromiso que han desarrollado, pese a su juventud, con lo que los ha llevado a competir en esta prueba.

La moraleja final indica que es necesario afinar la puntería para valorar debidamente a la juventud, porque son muchos más de los que se cree los que viven y actúan con patrones de trabajo y de vida que merecen profundos elogios y escapan visiblemente a muchas generalizaciones negativas, que siguen viendo negruras donde hay, seguramente, muchas otras tonalidades menos sombrías.

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