Clarividencia, tedio y tramontina

Por Orlando Barone
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19 de enero de 2003  

Toda la sociedad debería anticiparse y pedir la eximición de prisión: se concede con tanta facilidad que es un pecado no tomar un recaudo por si alguna vez se necesita. El policial, como género, está superando al económico y al político. Miren si no la meteórica consagración de un cuchillito. A alguien se le ocurrió llamarlo "Tramontina" para adornar el episodio del ataque a Adrián Suar, y se hizo inolvidable como si hubiera intentado producir un magnicidio. Lo único que nos hubiera faltado era un funeral espectáculo. Que el tramontina de aquí, que el tramontina de allá, se repetía como si estuvieran hablando de un arma de destrucción masiva. ¡Ah!, si no fuera por cosas como ésa más que el calor nos ahogaría el tedio. Gracias que las ficciones no se limitan al set y salen a la calle.

Lo demás es un tedio. Como lo es la tenocrática trama con el Fondo Monetario. Basta, córtenla. Porque no hay nada así de aburrido que perdure tanto tiempo: salvo el matrimonio.

Los periodistas -algunos egresados con master y diploma y otros eyectados y ni siquiera autodidactos- también hacemos nuestro aporte. Sin nosotros el espectáculo acabaría en una sola escena. Nuestra intervención la infla al infinito. Un movilero transmitía la partida del tren blanco. Era el envío de los cartoneros a los tucumanos pobres. Excitado, pronunció estas frases antológicas: "Este tren es la solidaridad de los cartoneros para otros más pobres y desnutridos que ellos. Como se ve: en este país la calidad de la ayuda va descendiendo". Que Dios y la Academia de Periodismo no lo condenen. Es joven. Yo no. Por eso me niego a aburrirme tomando en serio a tan buenos comediantes como tenemos. Y somos. Para acentuar la diversión hay un nuevo juego de sobremesa. Se trata de ver quién de los comensales acierta la cronología de las elecciones internas, las externas, las pautadas, las amañadas, las judiciales, las legales y las fantásticas. No hace falta exigir que el ganador determine el día exacto de unas y otras porque eso no lo sabe ni magoya. Pero al menos se debería acertar si son antes de Carnaval o de Pascua o después del veraneo y bajo qué signo astrológico van a realizarse. O si se harán cuando el juez Oyarbide se distraiga en un viaje en el crucero de "solos y solos". El premio lo obtiene aquel que conteste además esta pregunta difícil: ¿el auge del turismo internacional se debe a que el dólar vale más de tres pesos o a la gestión del secretario de Turismo? El que responda a favor de la segunda opción pierde todo lo ganado. Increíblemente, las urnas ya han sido abiertas sin que nadie haya emitido su voto. En Brasil, el propio profanador oral ha tenido un arrebato de clarividencia: el próximo presidente argentino será Néstor Kirchner. Como pronosticador, el Presidente no es un prodigio. Que el candidato empiece a rezar por su suerte. Los votantes ni siquiera tendrán un oratorio. Pero el peronismo se encarga de todo. Es como esas cajas de té con sobrecitos de distintas variedades: los diferencia el perfume, pero el contenido es el mismo. "La renovación" es el nuevo gusto. Si sabe a algo ya probado es lógico: los ingredientes son antiguos. Como broche de oro planteo esta pregunta: ¿cómo se llevarán estas tres mujeres peronistas: Cristina Fernández de Kirchner, Teresa Solá y Chiche Duhalde? La canción dice "todos unidos triunfaremos". El autor no incluyó "unidas": fue un sabio presentimiento.

Me preocupa Gato Dumas. Para su programa de televisión cocinaba en el parque de su casa. Qué bucólico. Su casa está en el Carmel.

barone@house.com.ar

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