El país, aliviado: vuelve Cristina

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21 de marzo de 2020  

Una divina Cristina, que ayer me concedió el honor de explicarme, en un largo whatsapp, los motivos de su regreso al país junto con Florencia. "La estamos pasando increíble -dice-, pero cuando llegué, hace una semana, Cuba no tenía coronavirus. Ahora, el número de infectados no para de crecer". También vuelve por motivos políticos, que detalló. Y judiciales: básicamente, no cree que, en estas circunstancias, algún juez se anime a molestar a su hija. Pero si fuera llamada a declarar, dirá que no puede hablar. Que el barbijo se lo impide.

Acá van los párrafos salientes (me reservé algunos, más personales) de un texto que hará historia.

"Robertito, se nos acabó el descanso en este paraíso. Volvemos. No más Caribe para nosotras. Sé perfectamente que mi viaje, en plena pandemia, despertó una ola de críticas. ¡Son muy injustos e injustas! Apenas se supo que convenía quedarse en las casas, me vine a mi casa de La Habana. Si se trata de aislarse, ¿qué mejor que una isla?

"Cuando salí no dije que venía a buscarla a Flor porque no estaba segura de si ella iba a estar en condiciones de volver. ¿Y si tenía una recaída? Gracias a Dios, se ha recuperado totalmente. Por otra parte, como te dije, acá las cosas han cambiado. Es el único país del mundo que sigue alentando el turismo. ¡Siguen llegando cruceros con miles de personas! Mi amigo Díaz-Canel, el presidente, me dijo que no podían desaprovechar esta oportunidad. Necesitamos dólares, Cristina . Yo entiendo sus necesidades, pero hablé con Flor y le dije: rajemos.

"Sabelo: no soy una insensible que se fue del país en circunstancias aciagas. Antes de venir me reuní tres horas con Alberto en Olivos y le dejé instrucciones muy precisas. Por ejemplo, que le sacara jugo al virus: que clavara tres o cuatro cadenas nacionales. Solo hizo una, de 7 minutos. No aprende más. Leí que la Merkel dio esta semana su primer discurso en cadena desde que llegó al poder, hace 14 años. Y bueno, así le va.

"La verdad es que también vuelvo para poner orden. Pasaron muchas cosas que no me gustaron. ¿Qué hacían Larreta y el jujeño Morales, carcelero de Milagro Sala, parados al lado del Presidente durante los anuncios del jueves? ¡No tenemos que sacar al macrismo de la cuarentena! Ni para ir a la ferretería. Lo del fútbol fue terrible. Que sí, que no, que a puertas cerradas, que con puerta giratoria... Por suerte, me parece que el que quedó más expuesto fue Tinelli, ¿no? Impresionante lo que le cuesta a ese muchacho salir de un set de televisión. Pobre, ni con GPS. El peor papelón fue el de Felipe Solá. Criticó a las aerolíneas que dejaron de volar al país, cuando en realidad fue una disposición del Gobierno. No pega una. Yo le dije a Alberto que no estaba de acuerdo con llevarlo a la Cancillería, pero me insistió porque quería darle una mano: lo veía más perdido que a Tinelli. También fue un disparate lo de Carolina Mera, la decana de Ciencias Sociales de la UBA: tiró eso de que el coronavirus es una construcción social del neoliberalismo y los medios . Como la estimo, le escribí. Le recordé que el virus apareció en China, un país comunista. Que no se meta en temas de salud que no conoce. ¿Sabés qué me contestó la irrespetuosa? OK, nunca más voy a decir que la diabetes es una enfermedad de los ricos .

"Por supuesto, estuve en contacto permanente con Alberto. Llegábamos de la playa y lo llamaba. El primer consejo que le di es que si le aparecía un catarro, por mínimo que fuera, se viniera a Cuba. Que ni en pedo se atendiera en los hospitales argentinos. Le dije, además, que pensara muy bien el paquete de medidas económicas: es decir, que no lo consultara a Guzmán. Y que para las medidas sanitarias primero lo escuchara a Ginés y después hiciera todo lo contrario. Le agradecí que haya puesto en Twitter que dos hospitales de La Matanza están cerrados porque el gobierno anterior paró las obras. La verdad es que las obras las paré yo siendo presidenta: eran dos hospitales inviables. De hecho, a uno lo inauguré cuando estaba a medio hacer y al día siguiente lo cerramos. Bien por esa, Alberto. Que la verdad no te impida escribir un buen tuit.

"También hice unas cuantas llamadas de tipo humanitario. En el caso de Grabois, que lo metieron en cana por encabezar un disturbio, pedí que en la celda tuviese suficiente alcohol en gel. Con De Vido me solidaricé: una vez que zafó de la prisión domiciliaria, le toca la cuarentena; desde la casa va a costarle más reinsertarse en el mercado de la obra pública. A mi amigo Maduro lo felicité porque gracias a la pandemia ya no se forman largas colas en los supermercados para comprar seis cucharadas de azúcar y dos metros de papel higiénico. También llamé a Máximo, pero estaba descansando: no a todo el mundo el coronavirus le cambió la vida.

"Te pido un favor, Robertito. Llevá tranquilidad al pueblo argentino. Estoy bien. Estamos bien. Estamos volviendo. Cumpliré la cuarentena en mi departamento de Uruguay y Juncal. Aislada. Sola. Bueno, sola no: acompañada por el amor de todos y todas. Trabajando en silencio por mi país. Llego para quedarme. El desafío me reclama. El sacrificio me convoca. La Argentina me necesita.

"Pero ante el primer catarro, Cubana de Aviación".

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