En Miami, Macri gana por escándalo

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21 de septiembre de 2019  

MIAMI.- Siempre es un gusto venir a esta ciudad, pero esta vez viví un pésimo momento apenas bajé del avión. El funcionario de Migraciones que me atendió -de origen cubano- hizo la pregunta de rigor, si venía por trabajo o por turismo, y cuando empecé a contestar que había sido invitado a dar una charla saltó bruscamente: "¡Está mintiendo! Ya leí que ganó Cristina Kirchner. Usted es periodista y viene a exiliarse".

Logré convencerlo de que esas no eran mis intenciones cuando le mostré la foto de mis nietos y, casi llorando, le dije que sería incapaz de separarme de ellos y de toda mi familia. También argumenté que escribo una columna todos los sábados a la que le tengo mucho cariño, y que para hacerla encuentro más insumos allá, con Cristina, que en Miami. Por suerte, eligió creerme. Pero esa sospecha de que la gente está huyendo de la Argentina se repitió una y otra vez. Incluso en mi celular -¡odio los cookies, que todo lo saben!- no me están apareciendo avisos de shoppings, hoteles o alquiler de auto, sino de real estate . Por cierto, en mi charla ante la comunidad latina de la zona de Sunny Isles, al norte de Miami Beach, intenté de todas las formas posibles pintar un panorama optimista. Me suele pasar cuando salgo del país, aun en las circunstancias más aciagas: adentro puedo ser terriblemente crítico, pero cruzo la frontera y me pongo la camiseta celeste y blanca. De hecho, a mi exposición le puse este título alentador: "La receta cubana de Cristina para superar la crisis".

Me equivoqué, claro, porque en el público, con mayoría de argentinos, no había precisamente entusiastas de la revolución. Pero lo que más me costó hacerles entender es el resultado de las PASO: que haya ganado la vuelta de los Kirchner al poder. Dije que la explicación era económica, no moral: ajuste brutal, recesión, inflación, desempleo y pobreza crecientes. La gente votó con la mano en el bolsillo, "que es también como se vota en este extraordinario país, el capitalismo más perfecto que se conozca en el mundo", agregué, tratando de arrancar algún aplauso y cierta complicidad. No lo conseguí. Tampoco pude convencerlos de que en realidad la elección que importa es la del 27 de octubre, que todavía no está nada dicho. En este caso pienso que fracasé porque ni yo mismo me lo termino de creer. Sospecho que al escribir esto me arriesgo a perder a la mitad de los que me están leyendo. A esa mitad que todavía espera el milagro. ¡Quédense! No me abandonen. No se pierdan el final de la charla en Miami.

Como venía de mal en peor, intenté dar un perfil de Alberto Fernández distinto del que se ha hecho la mayoría: un pobre títere que hasta para ir al baño va a tener que pedirle permiso a La Cámpora. "Alberto no es así -dije-. Alberto no es Scioli. Mucho menos es Parrilli, un servil que duerme con el teléfono pegado a la oreja por si llama la patrona. Alberto supo rebelarse y le renunció como jefe de Gabinete pegando un portazo. Alberto tiene sus propias ideas y es muy crítico del proceso de degeneración del kirchnerismo original. Alberto va a tener autonomía y la que no tenga se la va a buscar. Ya la está buscando. Hasta le pidió un plan económico al ultraliberal y ultraortodoxo Carlos Melconian. ¡Alberto no es Cristina! ¡No es Cristina!". Lo dije exaltado, casi gritando. Otro fracaso: desde la mitad de la sala se alzó una pancarta que reproducía el nombre con el que últimamente lo llamo: "Alberto Fernández de Kirchner". Y yo que estaba tan feliz con mi hallazgo.

La cosa se puso aún más tensa cuando llegó el momento de las preguntas. Más que preguntas, sablazos, zancadillas, bombas de racimo. Ninguna de mis respuestas los dejaba satisfechos. ¿Qué opina de la excarcelación de Cristóbal López y De Souza en la causa por la retención al fisco de 8000 millones de pesos? ¿Esto es un síntoma de lo que se viene? ¿Liberación de todos los corruptos? "Bueno -dije-. La retención es una patología muy habitual. Hay personas que sufren retención de esfínteres, y otras, de impuestos. No sé si la cárcel es el mejor tratamiento". La presidenta de Justicia Legítima acaba de pedir la reforma de la Constitución: ¿otra vez van por todo? "Pidió la reforma, pero aclaró que estará orientada a democratizar la Justicia. Por ejemplo, que Bonadio pueda ser juzgado por un tribunal popular en la Plaza de Mayo". ¿Se archivará la causa de los cuadernos? "No. Se dará vuelta la página". ¿Volverán 6,7,8 , el periodismo militante, la persecución a la prensa independiente? "Nada de eso. Habrá un comité de libertad de prensa presidido por Víctor Hugo Morales y Hebe de Bonafini". ¿Qué va a pasar con el Indec, que hoy dice la verdad y no inventa cifras de inflación ni de pobreza? "Como con Alberto no va a haber inflación ni pobres, el Indec dejará de medirlos". ¿Crearán un Ministerio de la Venganza cruel, impiadoso, totalitario? "No, será un Ministerio de la Venganza de profundas convicciones republicanas".

Como se imaginarán, la charla terminó en medio de abucheos y silbidos. Quedaron más convencidos que antes de que se vienen años de terror para el país. Y casi me convencen a mí. Que me perdone el cubano de Migraciones: no descarto visitar a un agente de real estate .

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