Cooperar para frenar el cambio climático

Kevin K. Sullivan
Kevin K. Sullivan PARA LA NACION
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28 de noviembre de 2014  

Glaciares que se derriten, olas de calor cada vez más frecuentes y prolongadas, el nivel del mar que sube más rápido de lo esperado: el planeta -nuestro único hogar- está amenazado por el cambio climático y nos pide ayuda urgente. La evidencia científica en ese sentido es abrumadora y nos obliga a todos a tomar conciencia y hablar del tema, pero sobre todo, nos obliga a actuar. Como dijo el presidente Obama ante la última Asamblea General de las Naciones Unidas, la única manera de proteger el planeta que legaremos a nuestros hijos y nuestros nietos es pensar en forma global y actuar de manera cooperativa.

En los últimos días hemos visto acciones concretas que marcan un camino a seguir.El 12 de noviembre, los presidentes Barack Obama y Xi Jinping lograron un acuerdo histórico para limitar los gases de efecto invernadero, que muchos están llamando un "game changer". Por primera vez, China acordó detener el aumento de las emisiones de dióxido de carbono para el año 2030 o antes. Estados Unidos se comprometió a duplicar la velocidad a la que reduce las emisiones, proyectando una disminución total de estos gases de entre el 26 y el 28% para 2025, respecto de los niveles de 2005. Este acuerdo entre Estados Unidos y China, los dos mayores generadores de dióxido de carbono del mundo, sirvió de prólogo para que todas las naciones integrantes del G-20, incluida la Argentina, firmaran en Brisbane un documento que convoca a una acción decisiva frente al cambio climático, de cara a la conferencia de la ONU sobre el tema que tendrá lugar el año próximo en París. Desde Australia, el presidente Obama anunció que Estados Unidos se compromete a aportar 3000 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima, destinado a la financiación multilateral de actividades de mitigación y adaptación en países en vías de desarrollo.

Más allá de las mesas de negociaciones, la tarea esencial que tienen los países es transformar sus bases energéticas y dejar atrás la matriz de alto consumo de combustibles fósiles. En mi país, el presidente Obama ha tomado importantes medidas, como nuevas normas para duplicar la eficiencia de combustible de nuestros automóviles y vehículos livianos. En junio de 2013, el presidente anunció el Plan de Acción Climática, que impulsa la reducción de emisiones, el aumento de la capacidad de respuesta y la generación de conciencia por parte de toda nuestra población.

Un capítulo fundamental es el desarrollo de energías limpias. De 2010 a 2013, más del 30% de las nuevas fuentes de electricidad en los Estados Unidos provinieron de la energía solar y la eólica. En el resto del mundo los avances también son impresionantes. Hoy, el 27% de la electricidad que genera Alemania proviene de fuentes renovables no hídricas. En 2013, China instaló 12.000 megavatios de nueva energía solar, un récord mundial para un solo año. En la India, el primer ministro Modi aspira a producir suficiente energía solar para que en 2019 cada hogar pueda alimentar al menos una bombita de luz. En la Argentina, el Comité Gubernamental de Cambio Climático ha realizado un trabajo verdaderamente valioso al desarrollar una Estrategia Nacional para trabajar en los mecanismos de mitigación y adaptación.

Si bien las negociaciones internacionales sobre cambio climático se vienen llevando a cabo desde hace más de dos décadas, hoy tenemos la oportunidad de hacer algo importante. Pero existen desafíos reales: la Convención de Kioto de 1992 había creado dos clases de países: los llamados Anexo 1 (principalmente, países desarrollados) y los No-Anexo 1 (en vías de desarrollo), estos últimos exentos de cualquier obligación de reducir las emisiones de dióxido de carbono. Las circunstancias económicas han cambiado mucho desde entonces y hoy no se puede basar un acuerdo en categorías creadas hace 22 años. Consideramos mucho más útil el enfoque que se está debatiendo en este momento: un acuerdo basado en la consigna de que cada país propone su propio compromiso nacional o "contribución".

Es necesario que el acuerdo que se buscará alcanzar en París aporte la confianza que los países necesitan para saber que si ellos adoptan determinadas medidas, sus socios y competidores en otros países van a estar haciendo lo mismo. Como los países en vías de desarrollo ya representan la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero -y se espera que representen los dos tercios para 2030-, simplemente no hay otra forma de salvar el planeta sin su participación activa.

Como dijo el presidente Obama, sólo podremos ganar la batalla contra el cambio climático si sumamos en este esfuerzo a todas las naciones, desarrolladas y en vías de desarrollo por igual. Nadie está exento, pero todos ganamos con la cooperación.

El autor es encargado de negocios de los Estados Unidos en la Argentina

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