Coronavirus. Cuarentena en crisis: pautas para ordenar la convivencia

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
¿Qué hacer si nuestra convivencia es con niños?
¿Qué hacer si nuestra convivencia es con niños? Fuente: Archivo - Crédito: Shutterstock
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13 de mayo de 2020  • 23:25

Así como en las principales ciudades hay carteles para señalizar y semáforos para mantener el tránsito ordenado, una familia necesita pautas para ordenar la convivencia y hacer que esta sea armoniosa, en especial en este tiempo de pandemia por coronavirus.

Al igual que nos sucedió cuando decidimos formar un vínculo amoroso y crear una "cultura de pareja" en la cual cada uno venía de "un país con una bandera diferente", hoy otra vez, necesitamos establecer una nueva convivencia. Si bien sabemos que en todo tiempo compartido hay crisis y negociaciones, esta situación amerita seguir ciertas pautas para transitarla saludablemente.

¿Qué hacer si nuestra convivencia es con adultos mayores y niños? Veamos:

  • a. No minimicemos a los adultos mayores ni los infantilicemos. Se ha descubierto que a medida que uno avanza en edad se vuelve más positivo debido a la experiencia. La persona es más consciente de la finitud de la existencia y tiene un bagaje importante de recursos que le permiten enfocarse en los temas que tienen prioridad. Los adultos mayores pueden hablar o llamar telefónicamente a alguien, transmitir su saber, brindar palabras de ánimo. Ellos son capaces de ejercer un rol activo y empezar a comunicarse para compartir y animar basándose en la experiencia. Tomar un rol proactivo y ser solidario es terapéutico.
  • b. Con respecto a los niños, es fundamental que mantengamos ciertas pautas: horarios de comida, de estudio, de juegos. Al mismo tiempo, pongamos límites a la sobreinformación. Todo tema omnipresente se vuelve omnipotente. Muchas personas viven la cuarentena con mucho miedo o aburrimiento. A los niños es necesario transmitirles la verdad dosificada y en su lenguaje. Ellos no mirarán tanto qué decimos como la manera en que lo decimos. A los chicos no hay que transmitirles ni ansiedad ni miedo. Estas emociones pertenecen al mundo adulto. Por nuestra parte, los adultos debemos tratar de establecer espacios organizados que los niños puedan distinguir: tiempos para levantarse y cambiarse, horarios para la comida, para el estudio, para jugar con ellos, espacios de creatividad y lúdicos. Ellos necesitan sentir que los estamos cuidando.
  • c. Con respecto a nuestra pareja, no tratemos de resolver grandes conflictos en este tiempo de crisis. Dentro de lo posible, es saludable mantener los espacios físicos de privacidad. Además de afectar el deseo sexual, el hecho de estar todo el día juntos genera mayor irritabilidad. El aislamiento nos lleva a perder la periodicidad, el ritmo que teníamos previo a esta situación. Es usual que no sepamos bien qué día es, pues todo es parecido. Al estar inmovilizados, los conflictos se sobredimensionan y los miedos aumentan.

Sin embargo, frente a esta situación, hay tres tipos de conductas que podemos adoptar. Necesitamos elegir la más sana para los próximos días:

  • La falsa tranquilidad. Es la persona que huye hacia adelante por el miedo. Dice: "No pasa nada" o "Ya está", desconociendo que estando en casa no nos inmunizamos del virus. Tiene un mecanismo de negación.
  • El que huye hacia adelante con bronca. Es el sujeto que no pudo metabolizar, gastar, expresar mediante válvulas saludables en la casa, y tratará de expresarlo en el afuera.
  • El que sale con una calma inteligente. Es aquella persona que ha sabido utilizar esa caja de recursos internos que todos tenemos y que nos ha ayudado a atravesar las dificultades y a construir momentos felices día a día. Pensemos en todas las batallas de vida que hemos ganado y cómo aplicaríamos en la situación actual aquello que resultó exitoso en el pasado.

Respecto de la ansiedad, es interesante recordar que una dosis normal de ansiedad no es algo negativo. Imaginá que estás en el aeropuerto, a punto de embarcar y esperás tranquilo tomando un café hasta que anuncian tu vuelo. De pronto, te llaman por los altoparlantes. Seguramente, te desplazarás rápidamente del punto A al punto B. La ansiedad te lleva a avanzar rápidamente. Ahora bien, una vez que estás en la fila para abordar al avión, ya dejás de correr. Si seguís corriendo, entonces tu ansiedad es una ansiedad patológica.

De acuerdo al nivel de introspección que cada persona tenga será la manera en la que saldrá de esta crisis. Toda crisis implica un cambio cuantitativo y cualitativo. Hoy sabemos que luchamos contra un virus invisible y que, independientemente de dónde vivamos, afecta a todas las sociedades y estratos. Por otro lado, no tenemos registro psíquico de lo que estamos atravesando, por lo cual, el mecanismo de negación se construye más fácilmente.

Hay una ansiedad saludable que es un estado de alerta frente a un peligro y que nos lleva a elaborar un plan inteligente: lavarnos las manos, usar barbijo, respetar el distanciamiento social, entre otras medidas. Si las llevamos a cabo y estamos con cierta dosis de ansiedad, y no la falsa calma, lograremos atravesar esta crisis.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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