Correr con ventaja, ganar sin controles

Della Ferreira Rubio
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13 de octubre de 2013  

Equidad y transparencia son condiciones esenciales de los procesos electorales democráticos. No se trata sólo de contar bien los votos y transmitir fielmente los resultados. Hay mucho más en juego, antes y después del día de la elección. Y el sistema argentino tiene algunas deudas en la materia.

Existe un déficit de equidad cuando la competencia no es pareja y algunos candidatos corren con ventaja. Es lo que sucede en materia de publicidad en los medios de comunicación. La última reforma prohibió la contratación de espacios y los partidos sólo pueden utilizar los espacios gratuitos distribuidos por el Ministerio del Interior. La idea era igualar a los competidores. Sin embargo, como no hay regulación ni límite alguno para el uso de la publicidad oficial, el resultado es que el oficialismo corre con una notoria ventaja. Por un lado, la propaganda oficialista es permanente y no está restringida a los 25 días previos a la elección, como la del resto de los candidatos. Además, el oficialismo utiliza no sólo en los espacios gratuitos sino que dispone de otros espacios a través de la pauta publicitaria oficial y el Fútbol para Todos. La regulación se transforma así en un desequilibrante de la competencia que limita y perjudica a la oposición.

Otro factor que puede afectar la equidad en la competencia se vincula con el uso de boletas por partido. El fenómeno de la falta o robo de boletas sigue perjudicando a aquellos candidatos que no tienen fiscales suficientes. La solución más fácil y menos costosa es la implementación de la boleta única que ya se utiliza en Santa Fe y Córdoba. La boleta única garantiza que los electores puedan optar entre todos los candidatos, sin margen para maniobras.

En cuanto a la transparencia, el mayor déficit del sistema se concentra en el financiamiento de las campañas. El dinero aportado condiciona la forma en que los candidatos –una vez elegidos– votan en el Congreso o deciden desde la función ejecutiva. ¿A quién representan verdaderamente? ¿Qué intereses defienden? ¿Cuáles son los compromisos que asumen al recibir aportes de campaña? Saber quién está detrás de los candidatos es un dato importante para medir no sólo la credibilidad de los candidatos y sus promesas de campaña, sino también para evaluar su actuación en el gobierno.

Las irregularidades en materia de financiamiento de campaña son la antesala de la corrupción y los negocios turbios, desde aportantes insolventes que son más caras para ocultar el verdadero origen de los fondos, hasta aportes vinculados a escándalos, como la "mafia de los medicamentos" o, más recientemente, aportes prohibidos como los de empresarios que explotan juegos de azar. Los favores de campaña se pagan: los pagamos todos.Exigir transparencia en el financiamiento de los partidos y candidatos no es una cuestión de mera curiosidad, sino un derecho de los ciudadanos para votar con información, para controlar a los servidores públicos, para detectar conflictos de interés y prevenir la corrupción y para evaluar la actuación de quienes dicen representarnos.

La falta de equidad y transparencia afecta la libertad y los derechos de los ciudadanos. Lo que está en juego es la solidez de la República y la calidad de la democracia.

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