¿Cuántos pares son tres candidatos?

Sergio Suppo
Sergio Suppo LA NACION
Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sabat
(0)
14 de abril de 2019  

Un presidente en busca de su reelección, obligado a repetir que él será el candidato presidencial y no la dirigente mejor rankeada de su espacio. Una expresidenta que despierta tanta pasión entre sus votantes como temor en el mundo político y económico que la rodea. Un grupo de dirigentes que quieren terciar entre los líderes de la grieta, pero que todavía no saben bien bajo qué reglas elegirán a su líder.

Y entre todos ellos, una crisis, un nuevo capítulo de la larga decadencia argentina. Todo ocurre en el tramo que lleva a las definiciones del mapa político de un país atribulado por la inflación y la recesión.

El oficialismo, que desde siempre tiene ventaja respecto de los opositores ante cada elección, no cuenta hasta ahora con garantías de poder construir la situación deseada para seguir en el mando. La realidad económica y su incapacidad para transformarla es, de lejos, el principal problema. A lo sumo podrá maquillar un poco la situación utilizando un recetario ajeno a sus convicciones: precios refrenados, subsidios al consumo y reparto de alimentos para capear la emergencia. Ocurrió un cambio de rumbo que alejó al país del populismo, pero sus resultados no están llegando en el mismo barco; habrá que seguir mirando el horizonte para ver si asoma una mejora de la situación.

El macrismo tampoco sabe si su rival preferida, Cristina Kirchner, correrá la carrera. La necesita como reaseguro de que su figura eclipsará a las variantes electorales que puedan derivar votos hacia una tercera vía, al mismo tiempo que le inquieta que pueda romper el techo de cristal que le pone un límite. La expresidenta está cruzada por una paradoja similar: como es obvio, las desgracias económicas consolidan su caudal de votos, pero también la incertidumbre por su potencial regreso. ¿Quién le daría una mano a un nuevo gobierno kirchnerista en un mundo que anticipa su desconfianza en los mercados?

La vigencia de Cristina y su grupo de exfuncionarios investigados en numerosos casos de corrupción, que en su conjunto describen una forma sistémica de saqueo, es, además, una inquietante descripción de la mirada que el argentino promedio tiene respecto del delito. Es por lo menos ingenuo creer que esa tolerancia explícita hacia el crimen está encapsulada entre los votantes de Cristina. En los noventa se festejó con pizza y champagne el "roba pero hace" del menemismo.

Con la novedad veraniega del regreso de Roberto Lavagna, el peronismo alternativo encontró otra variante a su modesto menú de presidenciables y sumó el dilema sobre cómo resolver su candidatura. El exministro reclama consenso en torno de sí mismo, desdeña acuerdos con el kirchnerismo y espera sentado que el resto de sus adversarios internos pierdan la poca fuerza con que cuentan. En el intento de hacer valer lo que tiene, Sergio Massa recordó que la regla del espacio no es el respaldo a un candidato, sino las elecciones primarias, en las que espera construir con los retazos disponibles un caudal suficiente como para competir. Mientras se acomodan los egos de cada uno, el tiempo hará su trabajo.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.