De deudor crónico a inversor exitoso

Nicolás Litvinoff
Nicolás Litvinoff MEDIO: Estudinero
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8 de enero de 2019  • 01:54

Hay un 1% de la población mundial que acumula el 82% de la riqueza total. Esa riqueza, a su vez, no está quieta. Se mueve de un lado a otro, necesita ser "colocada", invertida. El capital tiene capacidad de reproducción y el mecanismo más utilizado hoy para la reproducción es la tasa de interés que pagan quienes toman prestado ese capital.

Estamos hablando de unos pocos ricos y muchos pobres o, lo que es lo mismo, pocos inversores y muchos deudores.

No hay duda de que los hilos de la sociedad se mueven en función de las necesidades de los inversores, que crean riqueza y a la vez generan crisis con los flujos masivos de capital. Durante esas crisis, padecidas fundamentalmente por los deudores, aumenta la velocidad de reproducción del capital gracias a la suba generalizada de las tasas de interés.

En la actualidad, nubarrones negros se ciernen no solo sobre nuestro país sino también sobre Estados Unidos, donde abundan los pronósticos de recesión económica para 2019. Como en una profecía autocumplida, los mercados financieros se vienen anticipando con subas de tasas que desalientan la producción industrial y vuelven más frágil la posición de los deudores, escenario que impulsa aún más el alza de los intereses.

Concentrándonos en las finanzas personales y la salud financiera de nuestros lectores, en la columna de hoy veremos cómo pasar de deudores crónicos a inversores exitosos, buscando no solo esquivar los golpes de la contracción económica sino aprovechándola para beneficiarnos con ella.

Consejos para dejar de ser un deudor crónico

En épocas de bonanza económica el deudor crónico no la pasa mal. Su poder adquisitivo aumenta exponencialmente gracias a los préstamos personales que se ofrecen por doquier y el uso de tarjetas de crédito que garantizan en el corto plazo un buen nivel de vida.

Pero, como dice el empresario e inversor multimillonario Warren Buffett, "cuando se va el agua de la pileta te das cuenta quién estaba nadando desnudo". Las crisis económicas suelen sacarte el salvavidas y, si no aprendiste a nadar, la dulce ficción se convierte en cruda realidad.

Los cuatro consejos que veremos a continuación están en línea con el deseo de abandonar el barco a la deriva de los deudores crónicos para llegar a buen puerto antes de que sea demasiado tarde:

1) Comprender tu situación financiera: los deudores crónicos no suelen llevar bien las cuentas. No registran gastos mensuales ni entienden cabalmente el impacto de las tasas de interés que se comprometen a pagar con el uso de tarjetas y la toma de préstamos. Esta desprolijidad financiera no es casual: su existencia les permite negar la realidad e ignorar el problema, como si no fuera de ellos. Es vital conocer con certeza el pasivo total para iniciar el tratamiento contra la adicción a las deudas.

2) Involucrar a familiares y amigos de una manera distinta: los deudores crónicos suelen pedirles a sus allegados que figuren como garantes de sus préstamos, del dinero tomado para tapar agujeros. También, les piden e incluso reclaman auxilio económico para fines supuestamente urgentes, aunque después despilfarran parte del dinero prestado en consumos que nada tenían de imprescindibles.

Es importante modificar esta conducta de inmediato e involucrar a familiares y amigos de una manera distinta, hablar con ellos y contarles con sinceridad cuál es el nivel de sus deudas, su situación judicial (si la hubiese) y otras cuestiones derivadas de su frágil presente económico. El entorno podrá así convertirse en parte de la solución, no a través de ayuda económica sino principalmente afectiva.

3) Eliminar los vehículos de acceso inmediato al crédito: las tarjetas o los préstamos a sola firma son ejemplos de aquello que debe desaparecer del universo del deudor. A menor incidencia en su vida, mejor salud financiera.

4) Confeccionar un plan de austeridad: El café al paso, el taxi, el alfajor, los chicles, las comidas en el bar… Son todos pequeños gastos hormigaque restan poder adquisitivo y complican el cálculo de ingresos y egresos. Eliminarlos es un gran paso en el camino hacia el equilibrio financiero.

Consejos para convertirse en un inversor exitoso

El mundo de las inversiones no es tan enmarañado como lo pintan quienes prefieren renunciar al esfuerzo más lucrativo de todos: formarse en finanzas personales.

Honrar las deudas hasta eliminarlas manteniendo el mismo nivel de ingresos te permitirá poseer un excedente mensual que antes se esfumaba en el pago de intereses y que ahora puede ser invertido. Para hacerlo de manera eficiente es conveniente tener en cuenta estos tres consejos:

1) Discriminar entre invertir y especular: para que una colocación de dinero pueda ser considerada inversión debe ofrecer un flujo de fondos positivos. Debe pagar una renta independiente de la variación de precio que pueda experimentar el activo adquirido en el mercado. El especulador apuesta a una suba de precios relativamente rápida para vender ese activo y embolsar una ganancia. Suele estar guiado por la ambición. Al menos en un principio, es recomendable evitar totalmente ese tipo de apuestas.

2) No sobreponderarse en una sola inversión: para comprar tranquilidad, es conveniente diversificar el capital. De esta forma, el portafolio de inversiones no sufrirá demasiado ante la pérdida de valor de uno o dos de los activos en cartera. Nunca se debe colocar más del 10% del dinero en un solo activo de riesgo. No importa cuánto nos guste ni las ganancias que prometa. Un portafolio de inversión debe contar con entre 10 y 20 activos. Más no, puesto que la diversificación exagerada limitará los potenciales beneficios.

3) Pensar siempre en términos de ganancias y pérdidas realizadas: el inversor de largo plazo no calcula cuánto va ganando o perdiendo todos los días con los activos que compró y mantiene en cartera. No se deja invadir por la euforia ante subas importantes de precios en el mercado ni se deprime ante caídas pronunciadas. Las pérdidas o ganancias no realizadas (cuando el activo comprado aún no se vendió) son siempre virtuales y no hablan de éxito o fracaso en una inversión de largo plazo. Lo que realmente importa es el precio del activo elegido en tiempos cercanos al final de la inversión, si es que ese plazo está definido de antemano.

Conclusión

Para entender el mundo dominado por el capital financiero hay que comenzar por una diferenciación muy simple: o debés o te deben.

Lo bueno es que el sistema capitalista te permite pasar al lado correcto del mostrador. Las claves consisten en estar informado y tener la voluntad para sanear tus finanzas y mejorar tu posición.

Si la crisis te pegó feo, sabé que no hay mal que por bien no venga: esta puede ser una gran oportunidad para revolucionar tus finanzas personales.

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