Del pudor y otras pérdidas

Norberto Firpo
Norberto Firpo LA NACION
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3 de mayo de 2003  

La chica tiene quince años y un rostro armonioso, bonito. En la tapa de un semanario de actualidad cholula descubre buena parte de sus contornos, un paisaje epidérmico que aparece acompañado de una obvia confesión: "Perdí el pudor". La revista le dedica siete páginas interiores, con fotos que muestran más de lo mismo y un texto en el que ella reconoce que estudiar "no me encanta, es pesado" y en el que destaca cuánto esfuerzo debió realizar para convertirse en su propia Barbie. "Desarrollé muy rápido", declara, acaso veleidosa porque "rellenarme corpiños con bombitas de agua" ya no le hace falta. Producida la metamorfosis, es hoy una de las figuritas relevantes de la tira televisiva Rebelde Way , "que entra a un millón de hogares", según esa publicación.

Hace pocas semanas, profesores de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora tomaron examen eliminatorio a 2300 aspirantes a cursar esa carrera... y debieron bochar a 900. Algunos de ellos consignaron que la Argentina se declaró independiente en 1853; que desde 1916 se han sucedido gobiernos radicales y comunistas; que en 1976 los obreros querían a Perón, ya finado en 1974... No sin azoramiento, esos profesores observaron generalizada ausencia de conocimientos y casi nula habilidad para el estudio.

Pensar, ¿qué es eso?

Paralelamente, las pruebas de acceso a Medicina en las universidades de Córdoba y La Plata dieron estos resultados: sobre 3727 candidatos fueron admitidos apenas 627. Los demás revelaron incapacidad para resolver problemas aritméticos y severas dificultades para expresar conceptos por escrito.

El 8 de abril se conocieron los resultados de una encuesta emprendida por la Asociación Internacional para la Evaluación del Desempeño Educativo, a fin de medir capacidades de razonamiento. Participaron alumnos de cuarto grado de 35 países y la Argentina, con el concurso de 3300 chicos de 150 escuelas públicas y privadas, se situó en el puesto 31. La mejor calificación correspondió a los educandos suecos, en tanto que los argentinos apenas superaron a los de Irán, Kuwait, Marruecos y Belice. ¿Cómo explicar esta flaqueza? Hay causas de sobra y una de ellas la expresa Guillermo Jaim Etcheverry, rector de la Universidad de Buenos Aires: "Hoy, aquí, la premisa es pasarla lo mejor posible... Falta en el aula el ingrediente reflexivo, el pensamiento... La escuela se ha convertido en una guardería ilustrada, cada vez más guardería y menos ilustrada".

Pero, finalmente, ¿qué relación existe entre la nena desenfadada del primer párrafo y cuanto se ha dicho después? Quizás ésta: la abusiva frivolidad conduce a la pérdida del pudor intelectual, y si una gruesa porción de jóvenes incurre en ese bochorno, las bases de un país burro estarán echadas, a menos que padres, maestros y autoridades gubernamentales, intelectualmente pudorosos, tuerzan esa tendencia. Un dato desolador: la calidad de la enseñanza no fue tema prioritario en la plataforma de promesas de ningún candidato presidencial y ni siquiera en las de los que pasaron a la ronda final del domingo 18. "La educación, ausente en la campaña", tituló LA NACION una nota del sábado pasado.

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