Desafíos mayores de la ciencia

Por Eitel H. Lauría Para LA NACION
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24 de agosto de 2001  

La cantidad de conocimientos científicos ha crecido aceleradamente durante el transcurso del siglo XX y, paradójicamente, ese crecimiento ha multiplicado los puntos de contacto con lo desconocido. Pero no todos esos puntos tienen la misma importancia, algunos plantean grandes interrogantes o dejan al descubierto considerables lagunas de ignorancia. Un escenario análogo se pudo observar a fines del siglo XIX en la física, en particular en la teoría de la gravitación de Newton y el electromagnetismo de Maxwell. La primera en el campo de la mecánica macroscópica y el segundo en su aplicación a la dinámica del átomo enfrentaron inesperadas y aparentemente insolubles dificultades. En ambos casos los problemas fueron superados mediante la aparición, en las primeras décadas del siglo XX, de sorpresivas y revolucionarias teorías: la teoría de la relatividad de Einstein y la teoría de los cuantos. En los dos casos la física experimentó un giro copernicano en sus instrumentos analíticos y en la proyección filosófica de sus nuevos principios y conceptos.

En la actualidad, la ciencia también se enfrenta con desafíos mayores y es muy probable que los próximos cincuenta años sean testigos de nuevas formulaciones teóricas o de realizaciones experimentales cuyas características, como sucedió en el pasado, son de difícil pronóstico. Sólo puede decirse que, casi seguramente, el panorama de la ciencia será distinto, con rasgos sorprendentes e imprevisibles. Para ilustrar el tema se pueden citar, sin que ello sea taxativo, tres desafíos críticos: en física fundamental, en genética y en el estudio de las funciones del cerebro.

Física

El problema principal en la física está dado por la incompatibilidad existente entre la mecánica cuántica y la teoría de la gravitación de Einstein. Aunque se han realizado varias tentativas teóricas para tender puentes o integrar ambas teorías en un solo marco conceptual, no se han obtenido hasta el presente resultados suficientemente satisfactorios. Entre esos intentos se destaca la compleja teoría de las cuerdas; sin embargo, se estima que se requieren muchos más esfuerzos y mucha más matemática antes de lograr una solución capaz de provocar un vuelco decisivo y tal vez revolucionario en el tema.

Genética.

En el año 2000 se dio a conocer el primer "borrador" del genoma humano, es decir, el "mapa" secuencial de los aproximadamente 3000 millones de pares de "letras" químicas -los nucleótidos adinina (A), timina (T), citosina (C) y guanina (G)- mediante las cuales se expresan las instrucciones genéticas responsables de la transmisión de la totalidad de los caracteres hereditarios en los seres humanos. Es un paso trascendental de la ciencia, aunque es sólo un primer paso.

En una segunda etapa, se tendrán que determinar las funciones que cumplen cada uno de los genes y los riesgos que acarrean sus mutaciones o alteraciones. Esto es de enorme importancia para la medicina y requerirá varios años de trabajos de investigación. La meta es obtener la capacidad para trazar el perfil genético de una persona, determinar su susceptibilidad a ciertas enfermedades y diseñar tratamientos para prevenirlas. Es un objetivo ambicioso, que encierra no sólo problemas científicos, sino también éticos.

Estudio del cerebro

Paralelamente, existen otras importantes cuestiones que tendrá que dilucidar la investigación, tales como la historia genética de la raza humana, las causas que produjeron las diferencias entre el hombre y sus parientes cercanos, los monos, y los mecanismos responsables de los cambios genéticos vinculados con el desarrollo de la corteza cerebral o a la adopción de la posicón erecta. Los interrogantes son múltiples y las soluciones, con sus enormes consecuencias, se lograrán a lo largo del siglo XXI.

Un tercer gran tema es el estudio del cerebro y sus funciones. No obstante los notables avances logrados en años recientes por la neurociencia, empleando recursos de alta tecnología, el problema esencial es la identificación de las pautas relacionadas con las actividades cognitivas e imaginativas, la toma de decisiones y la naturaleza de la conciencia. Algunos investigadores sostienen que estos temas pueden erigirse en el debate científico central de la centuria.

Finalmente, es necesario decir que el conjunto de grandes desafíos arriba planteados tendrá, casi seguramente, enormes repercusiones en materia de aplicaciones tecnológicas y en sus interpretaciones filosóficas.

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