Diagnóstico económico y tratamiento

Orlando J. Ferreres
Orlando J. Ferreres PARA LA NACION
Mientras tanto, la pérdida de reservas continúa ya que no se ha logrado generar una nueva expectativa
(0)
28 de noviembre de 2013  • 00:28

Se ha anunciado un acuerdo de precios entre empresas, sindicatos y Gobierno. Se informó que existirían 200 metas a cumplir, pero aún no se dijo cuáles son. También trascendió que habría políticas para lograr una buena relación con los organismos internacionales y cerrar los temas pendientes con los acreedores. Se realizó una propuesta por Repsol. Más concretamente, se anunció un aumento del impuesto a los autos que valgan más de $ 170.000, que se van a acelerar las devaluaciones diarias y que se van a corregir las tarifas. La clase media es la que va a sentir estas tres últimas medidas.

Hace ya algunos años que el ministro de Economía ocupaba la segunda posición de dicho ministerio así que no necesita tiempo para estudiar los problemas que tiene el país. Las medidas anunciadas son pocas, pero por el momento es lo que hay. Mientras tanto, la pérdida de reservas continúa ya que no se ha logrado generar una nueva expectativa con las medidas adoptadas. Si se pierde el momento propicio, que es al inicio de la gestión, después es más difícil generar la misma dosis de credibilidad. Esto es particularmente válido para el jefe de Gabinete quien pide licencia en su provincia como gobernador para, desde el nuevo puesto, enderezar las variables desviadas de la macroeconomía.

El diagnóstico

Todos saben que el gasto público es excesivo, que los impuestos son altísimos y que agobian a la actividad dinámica. Es un dato publicado por la Secretaria de Hacienda que el superávit fiscal se fue esfumando y se pasó progresivamente a un tener déficit fiscal que es cada vez más grande. El déficit, bien calculado, ya llega al del 4 % PBI, una cifra muy alta. Todo este desequilibrio es financiado con moneda emitida y transformada en medios de pago, proceso que constituye un peligro para una eventual aceleración de la inflación. Este año no se descontroló la suba de precios, pues con una salida de divisas de unos u$s 11.000 millones, compradas por el mercado al BCRA mediante la entrega de pesos, se contrajo en parte la base monetaria y esto compensó la gran expansión de adelantos transitorios al Gobierno. Si no, la situación se hubiera vuelto crítica.

Esta expansión de los medios de pago bajo del 40% al 28% anual en estos meses, lo que explica la inflación del 25%, considerando que el crecimiento del PBI es de 3%y que la velocidad de circulación del dinero es relativamente constante. En años anteriores se usó como palanca antinflacionaria al tipo de cambio, con lo cual éste se "atrasó" mucho en términos reales. ¿Cómo podemos comprobar esto? Entre 2007 y 2013 los precios internos en pesos, reexpresados en dólares oficiales, han crecido un 125%, lo que quitó toda competitividad a la producción nacional. Así como el Gobierno tiene una política de "desendeudar" al Estado, con el exterior también se requiere una política para "desatrasar", al menos en parte, el atraso que sufrió el tipo de cambio desde 2007 hasta ahora. La cuenta corriente del balance de pagos se ha deteriorado hasta convertirse en negativa, sin contar que no pueden remitirse dividendos, y ni que hablar de la cuenta de capital y del mercado paralelo de divisas.

Si se pierde el momento propicio, que es al inicio de la gestión, después es más difícil generar la misma dosis de credibilidad

La inflación actual también se morigeró parcialmente aplicando precios políticos a los sectores regulados, aunque después es habitual escuchar críticas a las empresas concesionarias por no invertir, como si no hubiera ninguna relación entre los precios irrisorios de los productos o servicios públicos y la inversión respectiva. El caso de YPF, después de estatizada, es un caso distinto, pues han normalizado en parte los precios de los combustibles líquidos, no así el del gas. Los sectores regulados (luz, gas, teléfonos, colectivos, trenes, subtes, aguas, rutas y demás) no tienen precios que cubran sus costos, por eso el Gobierno se vio obligado a reconocer esta realidad y les entregó (y entrega) subsidios que pagamos todos en dosis cada vez mayores para que se pueda continuar con el relato. Pero esta irrealidad se está tornando insostenible, por la falta de mantenimiento y ampliación de la infraestructura y de los servicios regulados, que se van estatizando gradualmente (Aguas Argentinas, Aerolíneas, YPF). Adicionalmente, los precios irrisorios, al no fomentar la inversión local pero sí el consumo, nos han obligado a gastar alrededor de u$s 13.000 millones en importación de energía cuando podríamos destinar esos fondos al desarrollo de Vaca Muerta y aún nos sobraría dinero. Además recuperaríamos el autoabastecimiento perdido en estos últimos 10 años. No podemos listar todas las variables que presentan algún desvío ni todas aquellas que están bien, pero señalamos las principales a corregir.

Solución

Todos los países que han tenido éxito económico en los últimos 30 años (y aún antes) han tenido economías orientadas por el mercado, con la regulación estatal necesaria pero de tal forma que no interfiera con las decisiones de inversión ni con la eficiencia productiva ni con la mayor ocupación competitiva. Eso es lo que hay que hacer. Por motivos ideológicos se ha pretendido usar modelos que no han funcionado (Rusia, Cuba, Venezuela).

Es inconducente, por la experiencia de otros países, querer regularlo todo, precios, salarios, tarifas, importaciones.

Las medidas hasta ahora son pocas aunque bien orientadas, pero esperamos más medidas significativas que vayan aproximando el modelo a los de las economías exitosas. Además tenemos que anticiparnos al cambio de ciclo -fin del viento de cola- que siempre llega, e ir previendo reservas para esos momentos difíciles. Estamos a tiempo, podemos hacerlo, profesionalmente, técnicamente, pensando en el bienestar de los argentinos. Esto exige tomar decisiones inmediatas.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.