Diálogo semanal con los lectores

Por Octavio Hornos Paz De la Redacción de LA NACION
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30 de octubre de 2000  

EL enriquecimiento de los idiomas, en cantidad de vocablos y en capacidad comunicativa, resulta de la interacción de factores sociales, culturales, económicos, políticos, etcétera.

Un ejemplo actual es la expansión del inglés de los Estados Unidos de América debido al desarrollo de la informática.

Se podrían enumerar otros casos similares. El francés se impuso como lengua franca diplomática y política en los tiempos modernos, en los que Francia fue creadora eminente de instituciones, teorías y textos de esas especialidades.

El italiano, por su parte, tuvo un papel dominante en la nomenclatura musical, paralelamente con su creatividad en esa forma del arte.

Los límites de América

"En cierta ocasión, un estadounidense me preguntó de dónde era yo. En inglés, le respondí: I´m American ("soy americano"). Sorprendido el hombre, con otra pregunta quiso averiguar dónde había nacido yo. "En la Argentina", le respondí. Más sorprendido quedó el hombre y respondió que ese lugar se encontraba en "Latinoamérica". Obviamente, ese señor no conocía de geografía, la geografía que me enseñaron mis maestras en la escuela primaria.

"Esta anécdota me da pie para explicar que en los distintos medios, cuando se hace referencia a los Estados Unidos, se hable de "los americanos". Hasta he llegado a leer en un importante matutino porteño: "El Congreso americano". Tal como el yanqui que no conocía de geografía, creo que existen personas en nuestro país que no recuerdan lo que aprendieron desde el primario hasta recibirse de profesionales."

Tiene razón el lector Juan Antonio Calderato, de Capilla del Monte. Pero los nacidos en el país del Norte se llaman a sí mismos americanos, porque su república se denomina Estados Unidos de América, no de Norteamérica.

Programados o imprevistos

Nos consultó la licenciada Alicia del Carril: "Quería solicitarle si podía considerar referirse a la palabra evento . Tengo entendido que esta palabra viene de eventual , que se aplica a algo que no puede preverse, y hoy se la está utilizando para referirse a distintos tipos de reuniones, que lejos de ser eventuales, son programadas y organizadas con la debida antelación".

Aclarando que evento no viene de eventual , sino al revés, es cierto que una de las acepciones de esa palabra es "hecho imprevisto". Pero, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia, su primera acepción, la más general, es "acaecimiento". ƒse puede ser el origen de su empleo para designar los acontecimientos a los que la lectora se refiere.

El nombre del padre

Papá , tata , atta , vocablos todos formalmente parecidos, significan "padre".

Tata , como se sabe, fue muy popular en nuestro país, sobre todo en medios rurales.

Atta , palabra del gótico, se hizo célebre gracias al jefe de los hunos, Atila, que devastó los imperios romanos de Oriente y Occidente. Attila es el diminutivo de atta , equivale a "padrecito".

En este siglo, el renovador de Turquía, Mustafá Kemal, recibió el apodo de Ata-Turk , "padre de los turcos".

Ojo en la hoja

El doctor Oscar Sbarra Mitre nos envió esta aclaración: "En la magnífica nota sobre el impresor español Manuel Moleiro, especializado en bellísimas reproducciones de códices medievales, tan oportunas en esta época en que prevalece la tiranía de Internet para la lectura, nota titulada, precisamente "En la era de Internet, imprimir textos del Medioevo es negocio", se desliza un error. En ella se entrecomilla la siguiente y significativa expresión del afamado editor catalán: "Me dediqué a esto para socializar las obras de arte secuestradas en museos y bibliotecas, que la gente no tiene posibilidad de tocar y ojear" (sic). El Diccionario Espasa , en primera acepción, define ojear como "dirigir los ojos y mirar con atención a determinada parte", en tanto que el verbo hojear , según la misma fuente, designa la acción de "pasar las hojas de un libro leyendo deprisa algunos pasajes para tomar de él un ligero conocimiento".

"Tratándose de libros, es dable suponer que corresponde el segundo verbo, hojear , y no ojear , más aún si se toma en cuenta que en la nota se habla de dos actos consecutivos: "tocar y ojear".

"Si bien en los museos y bibliotecas los textos suelen mostrarse abiertos en una caja de cristal o acrílico que, dada la transparencia del material, permite ojearlos, pero no hojearlos (por la protección del encierro), de la narración se desprende claramente que el señor Moleiro se refería a esa última posibilidad, negada por el recaudo con el cual tales elementos se presentan al público, en una custodia totalmente entendible tratándose de materiales tan valiosos como insustituibles."

Zurdo tozudo

El ingeniero Ricardo Frers nos escribe:

"Me parece improbable que algún zurdo monte el caballo del lado del lazo. Por algo se llama lado de montar el izquierdo. Y veo dos razones para ello: 1) que los paisanos que lo vean montar así, se reirán: "Véanlo al gringo, montar al revés", y 2) los caballos se amansan para ser montados por la izquierda. Menuda patada o corcovo le van a dar al zurdo, tozudo en montar por el lado que a él le conviene."

Octavio Hornos Paz recibe las opiniones, quejas, sugerencias y correcciones de los lectores en el 4319-1627, de lunes a viernes de 14.30 a 17.30; por fax, en el 4319-1969, y por correo electrónico, en la dirección ohornospaz@lanacion.com.ar

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