Doctor muerte

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1 de agosto de 2020  • 20:28

"El doctor Gollán es el doctor muerte".

(De Miguel Ángel Pichetto sobre el ministro de Salud bonaerense.)

En una esquina del ring, Miguel Ángel Pichetto. En la otra, Daniel Gollán. "Gollán es el doctor muerte. Lo estaba escuchando anticipándonos la muerte y el colapso. Sigue imperando el miedo y la total desesperanza. Si no se pone en marcha la rueda de la economía, estamos perdidos", dijo el excandidato a vicepresidente macrista, antes kirchnerista y, no mucho antes, duhaldista y menemista. Lo que se dice un peronista de pura cepa. "Pichetto no entiende nada de sanitarismo, que se dedique a la abogacía. Las economías se caen por la pandemia, no por la cuarentena. La cuarentena no se termina hasta que todos los argentinos volvamos a una situación de movilidad previa a la pandemia, y para eso nos falta mucho. A nosotros y al mundo", le respondió Gollán, actual ministro de Salud bonaerense y ministro de Salud de la Nación durante el último tramo del gobierno de Cristina Kirchner, cuando ya se sabía que el sistema sanitario era un desastre; que si no daba para más en la "normalidad", menos preparado iba a estar para atender una pandemia.

¿Cuál de los dos dice la verdad? ¿Y si los dos tienen razón? ¿Se definirá por puntos, nocaut, abandono o descalificación? Otro aspecto interesante es que es una pelea con millones de árbitros, agotados del encierro, pero también de no saber qué le sigue al confinamiento.

En el cuento infantil "Pedro y el lobo", Pedrito cuidaba ovejas. Un día se le dio por probar qué pasaría si, mintiendo, alertaba al pueblo de que venía el lobo a comérselas. Los pobladores respondieron con alarma la primera vez. Salieron a socorrerlo hasta ver que no pasaba nada. Reaccionaron desesperados la segunda, hasta comprobar que también era una broma. Hasta que un día, el lobo en verdad apareció, Pedrito gritó. Nadie le creyó y el lobo no solo se comió las ovejas, sino que se hizo un cárdigan de pura lana (este final lo inventó mi abuela; no estaba en la versión original).

No vamos a decir que mienten los médicos cuando auguran grandes males si no acatamos la cuarentena, porque ciertamente no sabemos nada de sanitarismo como dice Gollán, pero uno siente que el anunciado pico de la pandemia es como el lobo de Pedrito. Ahora llega, ahora llega, pero no llega y, si algún día llegara, podría encontrarnos fuera del refugio de nuestra casa tratando de defendernos con las pocas armas que nos dejaron: un barbijo, alcohol en gel, una pistola de agua y una pata de conejo en el bolsillo.

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