Suscriptor digital

Desconectar para conectar

(0)
17 de marzo de 2019  

El 12 de este mes se celebraron los primeros 30 años de la World Wide Web (WWW por sus siglas en inglés), un invento nacido en 1989 que cambiaría al mundo y que fue posible gracias a un desarrollo anterior con el que a veces se la confunde. Hablamos de internet, la red de computadoras globalmente conectadas entre sí, creada por Tim Berners-Lee, que sirvieron inicialmente de soporte o autopista para transportar la enorme colección de información de la web y a la que hoy se suman celulares, tabletas y dispositivos diversos. Hasta la llegada de la web, internet servía solamente para manejar el correo electrónico y la transferencia de archivos. Las primeras versiones no contaban con atractivos colores, ni fotos, ni animaciones ni videos. La evolución en este campo es también notable.

Con motivo del 30° aniversario, Berners-Lee, creador de Web Foundation, se refirió a tres aspectos claramente disfuncionales, que afectan a la red: 1) piratería, conductas delictivas y acoso en línea, 2) publicidad falsa y 3) propagación de discursos de odio que favorecen la polarización. También promueve la web abierta como un derecho fundamental por el que gobiernos, empresas y ciudadanos deben trabajar. "La web abre un cambio en cómo concebimos nuestra relación con nuestra comunidad en línea", agregó.

En este sentido, reiteradas veces hemos destacado la necesidad de prestar mayor atención a los efectos no deseados del imparable avance de la tecnología y de la cantidad de información circulante. Nadie osaría cuestionar sus enormes beneficios, pero pocos reparan en la cara más oscura de este universo digital que nos deslumbra y apabulla.

A riesgo de sonar retrógrados, una vez más queremos echar luz sobre el valor de la conversación, de los gestos, de la mirada a la hora de comunicarnos. Desgraciadamente, y esto se refleja con mayor fuerza en el comportamiento de los nativos digitales, pero no se limita a ellos, hemos dotado a pantallas y dispositivos de un inmenso poder, capaz de hacer pivotear peligrosa e inconscientemente a su alrededor aspectos trascendentes de nuestras vidas y de las de los seres que amamos y que debemos proteger.

Sin ir más lejos, como consecuencia de que los servicios de Facebook , Instagram y WhatsApp quedaron interrumpidos el miércoles último, resurgió el diálogo personal entre no pocos padres e hijos, según se supo de numerosos testimonios.

Otro ejemplo: una campaña publicitaria navideña de la corporación IKEA, en España, llamaba a la reflexión al demostrar cómo los miembros de una familia eran capaces de responder con acierto preguntas sobre información general, incluidas aquellas más triviales referidas a la vida de personalidades destacadas de la música o del cine, al tiempo que quedaban sin palabras cuando se les pedía que ahondaran en el pasado, los gustos, o las preferencias de miembros de su propio entorno familiar. Ese fue el camino elegido por IKEA para difundir que suspendían la actividad corporativa en redes sociales durante la semana de las Fiestas invitando a sus clientes a "desconectar para volver a conectar" con lo que realmente importa.

También hemos celebrado que más de 80 restaurantes del país ( mundoepicureo.hsbc.com.ar) se hayan sumado a una nueva tendencia que propone dejar los celulares al ingreso para que la conversación fluya entre los comensales y los sabores se disfruten sin molestas interrupciones. "Modo Mesa" es el nombre asignado al proyecto desarrollado por el banco HSBC, que premia con un vino más un postre o café a sus clientes que accedan a desconectarse.

Proponemos extender estos ejercicios de sana desconexión que ofrecen nuevos espacios y formas de comunicación más humanas, además de un excelente ejemplo para los más chicos. Las redes sociales, con todas sus magníficas cualidades, no podrán jamás reemplazar el valor de una mirada, la ternura de un gesto afectuoso o el diálogo simple y franco entre las personas.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?