EE.UU. y Rusia suman a Irán en el diálogo sobre Siria

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
Para Kissinger, mientras el Estado Islámico sobreviva y controle una extensión importante de territorio, la crisis en Medio Oriente sólo pueden aumentar
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6 de noviembre de 2015  • 00:53

En una nota reciente sobre las tensiones en Medio Oriente, Henry A. Kissinger enumeró los principios básicos que, en su opinión, debieran gobernar el accionar de la comunidad internacional respecto de cómo poner fin a la guerra civil siria. Para Kissinger, mientras el Estado Islámico sobreviva y controle una extensión importante de territorio, las dificultades en Medio Oriente sólo pueden aumentar y complicarse. Por esto postula que destruir al Estado Islámico es más urgente que destituir a Bashar al-Assad, quien ya ha perdido control sobre la mayor parte del territorio sirio.

Sin decirlo explícitamente, Kissinger sugiere que la guerra civil siria debe ser enfrentada conjuntamente por EE.UU. y la Federación Rusa, cuya presencia en Siria ha sido aceptada, de hecho, por EEUU. El ex Secretario de Estado norteamericano sostiene que, recuperado sea el territorio que hoy controla el Estado Islámico, el mismo debe ser gobernado por la mayoría "sunni" local y que tanto Egipto, como Jordania y Turquía pueden contribuir positivamente a esa tarea. Además, se inclina por resolver la estructura institucional futura que Siria necesitará a través de un esquema de tipo federativo, con amplia autonomía para sus componentes. Por último, Kissinger cree que Irán debe necesariamente ser parte de los esfuerzos por pacificar a Siria.

Los consejos de Kissinger parecen haber tenido eco. Los Estados Unidos y Rusia acaban de invitar formalmente a Irán a participar en las conversaciones multilaterales sobre cómo resolver la guerra civil siria que tuvieron lugar en Viena, con Arabia Saudita sentada en la misma mesa que los representantes de la teocracia iraní. Irán, por su parte, aceptó la invitación y participó en las deliberaciones. Hasta no hace mucho, esto parecía impensable.

La dinámica del conflicto parece haber cambiado y los actores principales intentarán ahora lograr un acuerdo sobre cómo pacificar a Siria. Es cierto, esto ocurrió sólo después de que Rusia e Irán apoyaran militarmente al régimen de Assad, evitando su colapso. La tarea tomará algún tiempo y la urgencia inmediata es lograr un cese el fuego, con la participación de las Naciones Unidas.

La presencia de Irán en las conversaciones sobre la paz en Siria muestra que no sólo Rusia puede estar saliendo del aislamiento, sino también la nación de los persas, lo que conforma otra significativa novedad geopolítica.

La presencia de Irán en las conversaciones sobre la paz en Siria muestra que no sólo Rusia puede estar saliendo del aislamiento, sino también la nación de los persas

La misma ciudad donde se selló el acuerdo de la comunidad internacional con Irán sobre su peligroso programa nuclear, vuelve ahora a ser testigo de otro esfuerzo que recién comienza en dirección al mantenimiento de la paz y seguridad internacional, en este caso en Medio Oriente. El popular Canciller de Irán, Mohammed Javad Zarif, cuya relación con los demás participantes es ahora fluida, vuelve a estar en el centro del escenario.

El objetivo que se procura no es nada fácil porque se trata de pacificar a Siria con el apoyo de dos grupos que, desde hace rato, están enfrentados violentamente entre sí. La administración de los Assad y los movimientos insurgentes "sunnis" que no han sucumbido al fanatismo del fundamentalismo islámico, los más "moderados", entonces.

Conseguir ambos apoyos no es –para nada- una tarea simple. Pero es una negociación urgente. La guerra civil siria, que comenzó en marzo de 2011, ha generado ya casi 300.000 muertes y provocado una estampida de refugiados que se ha abalanzado sobre Europa escapando del horror, pero provocando un problema migratorio de grandes proporciones.

EEUU está ahora mostrando flexibilidad. Hasta no hace mucho, para ellos era impensable negociar con Bashar al-Assad sentado en la misma mesa. También lo era incluir a Irán en las conversaciones de paz. Las cosas, sin embargo, han cambiado, en gran medida como consecuencia de la sorpresiva irrupción militar rusa en la guerra civil siria.

Curiosamente, hasta no hace sino semanas, el líder supremo de Irán, el Ayatollah Ali Khamenei sostenía que conversar sobre esto con Estados Unidos estaba prohibido. Hay quienes sostienen que esa posición apuntaba a la relación bilateral y no incluía posibles conversaciones multilaterales, como las que acaban de tener lugar en Viena. El presidente iraní, el reformista Hassan Rouhani, por su parte, siempre ha sido más amplio y proclive a las conversaciones multilaterales. Esto último, podría tener que ver con los esquemas informales de coordinación que parecen existir entre Irán y Estados Unidos en Irak, cuando de combatir al Estado Islámico se trata.

Para Irán, como potencia regional, lo que acaba de suceder es positivo y quizás hasta legitimante. De allí que haya aceptado trabajar con la comunidad internacional en Viena en procura de pacificar a Medio Oriente. En rigor, pareciera existir un mínimo de confianza entre los países que concurrieron a las reuniones en Viena, que hasta no hace mucho era imposible de imaginar. Me refiero a un grupo que incluye no sólo a EEUU y Rusia, sino también a Gran Bretaña, Francia, Alemania, Egipto, Jordania, Qatar, Arabia Saudita, Turquía y a los Emiratos Árabes Unidos.

No se trata de comenzar a examinar de novo las posibles alternativas que existan para alcanzar la paz en Siria, sino de continuar con las conversaciones bilaterales entre EE.UU. y Rusia que ya están en marcha, aunque sin progresos aparentes.

La decisión de incluir a Irán en las conversaciones sobre la pacificación de Siria, de algún modo convalida la visión del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon quien, en enero de 2014, propuso la incorporación de Irán a las conversaciones de paz que entonces se desarrollaban en Ginebra, iniciativa a la que los Estados Unidos se opusieron e hicieron naufragar de inmediato.

La decisión de incluir a Irán en las conversaciones sobre la pacificación de Siria, convalida la visión del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon

Irán ha debido superar restricciones ideológicas. Pero lo cierto es que la guerra civil siria es para ese país una muy dura realidad. La prensa siria informa cotidianamente acerca de las pérdidas de vida iraníes en la guerra civil siria, razón por la cual la opinión pública iraní probablemente apoya la participación de su gobierno en las reuniones de paz en Viena. Porque terminar el conflicto es, también en Irán, una esperanza social. Irán tiene ahora la oportunidad de demostrar que es un país responsable.

Lo cierto es que de pronto los equilibrios y posiciones geopolíticas han cambiado respecto de Siria. Parecería que, en función de ello, la posibilidad de paz está ahora más cerca. La solución dependerá de las coincidencias entre EE.UU. y Rusia que deben lograr que los demás participantes estén dispuestos a cooperar eficientemente en la construcción de una compleja solución común. Los casi 5 años de guerra civil y sus consecuencias quizás obren (por el horror que ha caído sobre Siria) como incentivo para buscar la paz más allá del odio y los resentimientos.

El primer paso supone presumiblemente derrotar al fanatismo y la brutalidad del Estado Islámico, siempre incapaz de hacer concesiones. Si la acción conjunta logra controlar al Estado Islámico, la paz es posible. Pero si esto no sucede, la maldición de la guerra flotará sobre Siria e Irak por largo rato.

El rol de Rusia parece haber sido decisivo en forzar la convocatoria plural a conversar en Viena. Además, ha tonificado domésticamente a Vladimir Putin, a quien el 89,9% de los encuestados en su país apoyan en su intervención militar en Siria.

Ha sido Putin quien ha convocado insistentemente al actuar conjunto y aparentemente también quien ha logrado que Bashar al-Assad pueda sentarse en la mesa de negociaciones, derribando las objeciones. Es posible que Assad contribuya a la construcción de un nuevo esquema político que, en el tiempo, permita alcanzar la paz. Lo que ya no es posible, es que Assad lo lidere, más allá del corto plazo.

Mientras tanto, los EEUU y Rusia han acordado como operar conjuntamente en el cielo sirio para evitar incidentes y ser eficientes. A ello se suma el compartir la información de inteligencia necesaria para conducir las acciones militares.

Desde su discurso en el podio de las Naciones Unidas con motivo del reciente inicio de un nuevo período de la Asamblea General, Putin parece haber avanzado en dirección a la posibilidad de construir una estrategia común que permita pacificar a Siria.

Ante lo que está sucediendo, parece necesario que algunos de los actores moderen su estéril retórica. Esto supone que funcionarios como Alí Larijani, el portavoz del Parlamento iraní, dejen de lado su agresividad. Larijani, refiriéndose a Arabia Saudita, hace pocos días señaló que "aquellos que no permiten que sus mujeres conduzcan automóviles, no pueden tener opinión sobre como instaurar la democracia en Siria". Para avanzar juntos, este tipo de comentario simplemente no ayuda.

Mientras tanto, un esfuerzo común por pacificar a Siria se ha puesto en marcha. En el camino está el Estado Islámico y habrá que ocuparse de él. El futuro de los Assad es todavía el principal obstáculo en este tema. La mayoría siria "sunni" no apoyará esa lucha mientras vea a Assad en el timón de Siria.

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