El ADN, un aliado contra el crimen

Martín Etchegoyen Lynch
Martín Etchegoyen Lynch PARA LA NACION
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12 de julio de 2019  

Nuestro país posee una de las legislaciones más débiles de la región en cuanto a las posibilidades de la utilización de las bases de ADN para prevenir y combatir el crimen. Nuestra ley 26.879, sancionada en 2013, posibilita la extracción de ADN para integrar un registro de criminales sexuales solo cuando la sentencia condenatoria en contra del abusador sexual se encuentre firme.

Esto hace que el resultado de los esfuerzos investigativos en este tipo de delitos y en otros sea prácticamente nulo. En primer lugar, porque al circunscribir la base de datos solamente a delitos sexuales, se deja de lado toda una serie de delitos dolosos que, como ha sido demostrado en experiencias internacionales, también producen evidencia biológica y que, debido a esta circunstancia, quedan impunes.

Al exigir nuestra ley una sentencia firme, el registro se concretaría décadas después de producidos los crímenes, imposibilitando así descubrir los concretados durante ese largo lapso por delincuentes reiterativos.

En nuestra región, Uruguay y Chile, siguiendo la tendencia mundial, integran la base de datos de criminales con imputados de todo delito doloso y desde su primer arresto.

En el mismo sentido lo hace Inglaterra, el país más avanzado del mundo en este tema y que cuenta con la base de ADN per cápita más voluminosa, que permite establecer coincidencias entre delitos que dejan evidencia biológica, previniendo, en un 60% de los casos, nuevos delitos.

Por tener nuestro país una legislación federal muy precaria en el tema, solo puede citarse como ejemplo la ley mendocina, que al adoptar modernos parámetros empieza a alcanzar resultados positivos.

En los Estados Unidos, para evitar el atraso de las agencias policiales locales en el procesamiento de datos biológicos en las escenas de crimen y su comparación con bases de datos genéticos locales y la federal, el FBI en los últimos cuatro años procesó en su laboratorio miles de kits con muestras. Este trabajo no solo permitió encontrar nuevos criminales y liberar a quienes erróneamente fueron condenados, sino que aportó datos novedosos sobre la naturaleza de los criminales sexuales, antes no revelados.

Desde 2015, el programa sumó 61.134 kits, de los cuales procesó 44.952. De ellos, 13.521 produjeron perfiles de ADN con la calidad requerida para integrar la base forense del FBI Combined DNA Index System (Codis).

Cuando fueron comparados los 13,521 kits, 6366 coincidieron con perfiles de la base que se nutre de los datos de individuos ya relacionados con un crimen.

Si se realizan tests numerosos, en poco tiempo es fácil detectar la aparición de una gran cantidad de criminales sexuales. De esta gran cantidad de crímenes seriales, se supo que, además de atacar a personas desconocidas, la mayoría conocía a sus víctimas. De ahí surge la importancia del registro de datos, no solo de las muestras N.N., es decir, sin autor identificado, sino también el de todo criminal violento, ya que puede ser conocido para uno e identificado en un proceso, pero haber victimizado también a extraños. Por ejemplo, un kit procesado en 2017 por el FBI sobre evidencia de un crimen cometido en 2011 en Carolina del Norte era compatible con un delincuente que en 2016 había estado preso por secuestro y robo armado, y también con evidencia sobre un ataque serial de 1998. El retraso en el procesamiento de esta evidencia biológica por parte de las autoridades locales propició, lamentablemente, nuevos crímenes.

En el estado de Kentucky se llevó a cabo recientemente un estudio que demuestra en fríos números que el costo que paga la sociedad y sus víctimas por no hacer tests de ADN a tiempo y no llevar bases de datos Codis es enormemente mayor al valor monetario de establecerlas. Por ello, el Estado federal debe asistir a sus estados miembros con los imprescindibles costos.

El gobierno argentino, quizás algo tímidamente, ha comenzado a andar por este buen camino. Este mes nuestro país es escenario de un encuentro de expertos mundiales en ADN y su aplicación contra el crimen, reunión sin precedente que, seguramente, nos conectará con innovaciones hace tiempo introducidas en el mundo.

Abogado y doctor en Ciencias Penales, exfiscal, miembro de Usina de Justicia

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