El bienestar de los animales

(0)
28 de octubre de 2000  

HACE algo mas de dos décadas surgió un movimiento tendiente a procurar el bienestar de los animales, asegurándoles condiciones de vida y desarrollo que eviten sufrimientos por diversas causas. El tema cobró particular impulso en Europa Occidental, pero tiene adeptos y ha dado lugar a normas particulares en muchas naciones. En verdad no se trata de algo específicamente nuevo, pues las entidades protectoras de los animales nacieron en el mundo hace ya dos centurias. Mas tarde, en el siglo XX, se dispusieron reglamentos eutanásicos para los establecimientos de faena de las principales especies productoras de alimentos animales.

Pero hoy la cuestión va mas lejos porque el bienestar de los animales se entiende originado en "los derechos de los animales", principio sostenido con fundamentos éticos basados en el sufrimiento inferido a los animales por métodos de crianza, por prácticas de cacería, y por ciertos sistemas experimentales en los laboratorios farmacológicos y otros. El debate sobre esta cuestión lleva a preguntar por la contrapartida de obligaciones que genera ese derecho, según una norma contractual básica, sin cuyo concurso será difícil equilibrar la balanza.

En los últimos años, la Unión Europea ha adoptado medidas sobre el paraguas de bienestar animal como proveer alojamiento y asegurar trato especial para algunas especies. Se ha dispuesto aumentar el tamaño de las jaulas de las gallinas ponedoras, mientras se prohiben ciertas prácticas de confinamiento de los cerdos y terneros. Asimismo, se ha regulado el transporte de vacunos, cerdos y otras especies disponiendo un límite de horas de viaje para luego proceder a un tiempo de descanso y alimentación antes de continuar el recorrido hasta su destino. Mas recientemente, el tema ha ganado terreno en las negociaciones comerciales internacionales, a las que la Unión Europea ha llevado puntos relativos al bienestar animal para su consideración por parte de las naciones que conforman la Organización Mundial del Comercio (OMC). El propósito europeo consiste en lograr que estas prácticas, que representan mayores costos, constituyan subsidios permitidos por los demás socios integrantes de la organización del comercio. Otras propuestas felizmente no concretadas, pero tal vez latentes, aspiran a que las naciones europeas cobren impuestos compensatorios a los productos originarios de las naciones que no apliquen tales sistemas de bienestar. Buena ha sido la respuesta del representante argentino al manifestar que en nuestro país no están autorizadas las corridas de toros, ni la alimentación compulsiva de los gansos con embudos para deleite posterior de los paladares franceses o la utilización de pequeñas jaulas para engordar terneros práctica bien diferente al libre albedrío de nuestros vacunos.

Las negociaciones en la OMC han comenzado, aunque por ahora, mientras no asuma la nueva administración norteamericana y se logre un acuerdo para lanzar una ronda general, no tendrán el ímpetu necesario para obtener acuerdos de cumplimiento obligatorio. Es de esperar que, mientras tanto, se reflexione mejor sobre los temas a presentar en la agenda negociadora.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.