El circuito de la ansiedad

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
Fuente: Archivo
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10 de octubre de 2019  • 00:42

La ansiedad no es mala. Existe una ansiedad positiva que es la fuerza que nos lleva del punto A al punto B. Supongamos que yo estoy tomando un café en el aeropuerto y, de pronto, escucho el llamado para embarcar. La ansiedad es la que me va a llevar desde la cafetería hasta el avión. Pero una vez que ocupo mi asiento en la aeronave, dejo de "correr". Si continuara corriendo internamente, eso sería ansiedad patológica.

¿Cuál es el circuito de la ansiedad?

Te invito, querido lector, a analizar este circuito.

a. Preguntas hipotéticas

La ansiedad consiste en hacernos preguntas que son "adivinatorias": ¿Qué sucedería si... me enfermo. me quedo sin trabajo. nadie me ayuda? Dichas preguntas constantes de un posible futuro, o un posible presente, nos conducen al siguiente punto:

b. Respuestas catastróficas

Son las respuestas que anuncian lo peor: Me voy a quedar sin trabajo... nadie me va a ayudar... todo siempre me sale mal, etc. Este tipo de respuesta a la pregunta hipotética nos lleva a nuevos interrogantes. Así establecemos el circuito ansioso: preguntas hipotéticas-respuestas catastróficas que traen más preguntas y, a su vez, más respuestas de esta índole.

c. Parálisis por análisis

El pensamiento circular es un pensamiento rumiante donde uno analiza alternativas A, B o C; para luego volver nuevamente a A, B o C. Alimentar este pensamiento circular hace que nunca terminemos de accionar y se produzca de este modo una parálisis por análisis. ¿Quién no ha pasado alguna vez toda la noche mirando el techo, analizando y analizando, rumiando cosas que sucedieron o que podrían suceder?

d. Lo posible y lo probable

El ansioso confunde posibilidad con probabilidad. ¿Es posible que un meteorito caiga sobre el techo de mi casa? Sí, es posible. ¿Es posible que el edificio lindero se derrumbe? Sí, es posible. ¿Es posible que caiga una piedra gigantesca en el medio de mi patio? Sí, es posible. Ahora bien, ¿esto a lo que hacemos referencia es probable? ¿Es probable que caiga un meteorito en mi casa? Las estadísticas son una en un millón. Entonces el ansioso, al confundir esto, todo lo que fantasea e imagina lo ve como algo inminente. Su actitud lo conduce a vivir en una constante "terribilización". ¡Todo es caótico y terrible! Se trata de una trampa mental que lo paraliza y, muchas veces, lo hace correr hacia atrás o hacia adelante y hundirse en la tristeza.

Sabemos que las emociones son muy contagiosas. Basta estar unos minutos con una persona negativa para que, sin darnos cuenta, nos volvamos negativos. Lo mismo sucede si nos rodeamos de personas ansiosas o alegres. El ansioso va buscando personas que le confirmen sus pensamientos catastróficos y sus terribles hipótesis.

¿Qué podemos hacer frente a la ansiedad? Algunas ideas prácticas:

a. Hacer un stop

Detenernos y pensar qué quiero lograr. Sería triste invertir cuarenta años en subir una escalera para darnos cuenta de que la escalera estaba en la pared equivocada. Muchas personas huyen para adelante, aprietan el acelerador, pues su reloj interno va más rápido que el externo y se involucran en mil actividades a la vez sin detenerse a pensar qué es lo que realmente quieren. No es necesario tener un diseño perfecto o acabado de qué es lo que queremos pero sí un bosquejo. Esto nos permite tomar mejores decisiones. Las personas ansiosas realizan muchas actividades pero, al finalizarlas, de todos modos, se sienten vacíos. Sentarnos a pensar "qué quiero" es una acción poderosa que nos ayuda a tomar mejores decisiones.

b. Ser conscientes de que los problemas se resuelven haciendo y no pensando

Todo pensamiento circular es bueno, siempre y cuando nos lleve a la acción. Analizo posibilidades, dificultades, etc. pero luego procedo a la acción. Si el pensamiento no me lleva a la acción es un pensamiento rumiante que no me sirve. Siempre conviene pensar: "¿Qué puedo hacer? ¿Qué cosas prácticas y concretas puedo hacer para enfrentar esta situación?".

c. Bloquear las preguntas hipotéticas

Tenemos que pararnos en las acciones, en los hechos, y no en las "hipótesis científicas" que nuestra mente elabora. Hacer esto nos ayuda a frenar el pensamiento que supone y supone. Si este nos resulta difícil de frenar, debemos frenar las respuestas catastróficas. Permitirnos las preguntas sin responderlas. Bloquear algunos de estos dos elementos del circuito logra que la ansiedad disminuya notablemente.

d. Saber que, en contexto de incertidumbre (donde no se sabe y nada es seguro), la ansiedad aumenta

La cultura es un elemento que nos puede ayudar a mejorar, pero a algunos los puede empeorar. De allí que debamos cuidar nuestro "microclima". Hay cosas que escapan a nuestro control, pero siempre podemos enfocarnos en aquello que sí podemos hacer. Por ejemplo, no se puede cambiar el clima pero sí podemos elegir si salimos con paraguas o nos quedamos en casa, cuando está anunciado lluvia.

Este pararnos en las acciones y los pequeños cambios, como hemos compartido en muchos otros artículos, puede provocar una catarata de cambios y llevarnos a tener una mejor calidad de vida. Una máxima en psicología dice: "Lo mínimo es lo máximo". Comencemos por un pequeño cambio.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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