El clima de opinión, en el momento justo

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1 de junio de 2014  

Si Hinchadas Unidas Argentinas logra evitar que se le den datos de los barrabravas a la justicia brasileña, si un fiscal en casos de corrupción es separado de su cargo por excederse en sus indagaciones, si un vicepresidente investigado sigue en funciones no es raro que entre los argentinos predomine la idea de que la corrupción es inevitable, endémica y, en cierto punto, casi normal. Claro que esa percepción se combina con otras, como la marcha de la economía, que suele ganarle en preocupación pública.

"La opinión pública es muy fluctuante, y no sólo en la Argentina. Cuando hay bonanzas económicas, la gente suele mirar para otro lado. Habitualmente, cuando las cuestiones económicas o de seguridad irrumpen de forma intempestiva pueden eclipsar a la corrupción. En general, la corruptela estructural pasa más desapercibida y es más tolerada. En un contexto negativo económicamente, los grandes casos de corrupción desatan muchas más reacciones", analiza Orlando D'Adamo, director del Centro de Opinión Pública de la UB (Copub).

Sumado a ese escenario, el clima de fin de ciclo K hace lugar para que planteos como la imprescriptibilidad de las causas de corrupción -una propuesta "hitera", como comentó un legislador- tengan buena recepción entre la gente. "El tema está instalado, hay casos visibles como el de Boudou que irritan mucho, junto con el estilo de muchos de sus protagonistas. Estos personajes tienen un efecto devastador en la opinión pública, porque hasta se jactan de lo que hacen, cuando la gente está muy desgastada con la impunidad en general: me refiero a ser víctimas de delitos, a que les mientan con la inflación y la pobreza", dice D'Adamo. De hecho, un sondeo realizado entre 620 porteños el mes pasado por el Copub mostró que el 71% cree que en este gobierno hay corrupción, y para seis de cada diez es mayor que en años anteriores.

Mirado desde otro lado, podría ser un buen momento para que la corrupción gane protagonismo en la agenda con algún resultado concreto. "El clima de opinión es óptimo para eso. Socialmente, es un tema prioritario. Políticamente, los candidatos necesitan mostrar propuestas que los diferencien y los presenten receptivos de las preocupaciones ciudadanas. En la antesala de una elección presidencial, todos los partidos son más proclives a apoyar reformas anticorrupción. Luego de las elecciones, sólo la oposición se interesa por estos temas y hay menos márgenes para impulsar reformas legislativas", señala Álvaro Herrero.

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