El costo oculto de la crisis

Adrián Ventura
Adrián Ventura LA NACION
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25 de octubre de 2000  

Además de las renuncias y estancamiento económico, la crisis política de los últimos tres meses también trae aparejado para la sociedad otro costo, más oculto, pero nada despreciable.

Una de las áreas que sufre el impacto es la Justicia. Se dirá que es un daño secundario, pero sí llamativo, porque el partido gobernante nació con el nombre -que pocos recuerdan actualmente-de Alianza para la Justicia, el Trabajo y el Empleo. En cuanto al desempleo, el Indec aún no finalizó la medición de octubre. Pero algunos datos iniciales que el Ministerio de Trabajo recoge en las empresas indican que, en el mejor de los casos, "no se nota una destrucción masiva de empleos".

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Veamos qué ocurrió en la Justicia:

  • El juez Carlos Liporaci, a cargo de la causa de los sobornos, sabe que su pesquisa tiene un resultado incierto. Aún si el juez se sintiese totalmente libre para llevar la causa, es un hecho que obtuvo pocas pruebas verdaderamente sólidas.
  • Ayer ordenó que un perito de la Corte compare el informe que le suministró la Secretaría de Inteligencia del Estado, cuando su jefe era Fernando de Santibañes, con el que elaboró la Sindicatura General de la Nación, cuyo titular es Rafael Bielsa.Si obviamos las acusaciones que se cruzaron ambos funcionarios, es evidente que desde el punto de vista institucional el juez se ve obligado a desconfiar hasta de lo que le proponen dos entes oficiales en manos del oficialismo.

    La postergación hasta el mes próximo de varias indagatorias pendientes -por ejemplo, la de los justicialistas Augusto Alasino y Remo Costanzo- les da a los investigadores un poco de oxígeno para buscar nuevas pruebas.

  • De cualquier manera, nadie puede esperar demasiado de la Justicia, pues cuando el juez decida algunos procesamientos, las preocupaciones de la sociedad ya tendrán otro horizonte. Si el conflicto político hubiese tenido una respuesta política inmediata, hoy la realidad sería otra. Pero las soluciones políticas se postergaron y la respuesta de la Justicia nunca podrá ser oportuna ni útil.
  • La crisis también impactó sobre proyectos en marcha. Uno de los temblores arrastró al entonces ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra, que impulsaba una muy postergada reforma judicial. Es cierto que la iniciativa había despertado poco entusiasmo en la Corte pero, ahora, el tema parece casi olvidado, por más que se lo reflotará en breve.
  • En varios meses, el Congreso tampoco solucionó temas importantes como el caso La Tablada y la eventualidad de modificar la ley del 2 por 1.
  • Y el Ministerio de Justicia está virtualmente paralizado. Quizá su titular, Jorge de la Rúa, corrija esa situación cuando nombre al secretario de Justicia y al subsecretario. Para el primer cargo se afirma el diputado Melchor Cruchaga (UCR-Buenos Aires) y, para el segundo, un frepasista.
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