El Covid-19 y las epidemias en las ciudades grecorromanas

Orlando J. Ferreres
Orlando J. Ferreres PARA LA NACION
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12 de mayo de 2020  • 23:34

La pandemia de coronavirus Covid-19 ha modificado de manera abrupta la vida cotidiana, aunque en algunos países la cuarentena ha sido más flexible que en otros. Hasta que no se haya descubierto una vacuna las recomendaciones son aproximadamente las mismas para todos: distancia social, higiene y lavado frecuente de manos. Esto nos hace rememorar la vida en casos de epidemia, en especial en las ciudades en los primeros años del cristianismo.

Según Rodney Stark, sociólogo y escritor de varios libros sobre religión y que fue profesor desde 2004 en la Universidad de Washington entre otras actividades, en su un libro sobre La Expansión del Cristianismo (Ed Trotta, 2009), en el capítulo 7 dice que el cristianismo es un movimiento urbano y que el Nuevo Testamento fue escrito por urbanistas y también afirma que el Evangelio de Mateo fue escrito en Antioquia, que era la cuarta ciudad más grande dentro del Imperio.

Antioquia, que fue fundada por su ubicación estratégica entre oriente y occidente como una fortaleza en el 300 a.C. fue pequeña, protegida por muros de 3,3 kilómetros de largo y 1,6 kilómetros de ancho y llegó a tener 150.000 habitantes para el final del siglo I d.C. lo que era una densidad muy alta: "117 habitantes en menos de media hectárea", según Stark. Chicago cuenta hoy (1995) con 45 habitantes por hectárea, San Francisco, 50; Nueva York con 80.

Los edificios de las ciudades grecorromanas no podían tener más de 20 metros de altura, y tenían comúnmente 4 o 5 pisos. Se accedía a ellos por escaleras. Estos edificios se derrumbaban cada tanto o eran demolidos para reconstruirlos. Los inmuebles grecorromanos carecían de hornos y chimeneas por lo que "se cocinaba con leña o carbón, con lo que las habitaciones estaban llenas de humo". Había ventilación, pero las corrientes de aire traían el peligro de incendios que era obsesión entre ricos y pobres. Los dormitorios, muy pequeños, servían sólo para dormir.

Las calles que salían por ejemplo de Roma como la Vía Apia solo tenía 4,8 metros de ancho, a pesar de que era famosa por el medio de transporte que significaba. La Vía Latina tenía 6,5 metros de ancho y las calles de Roma tenían 2,9 metros de ancho.

Había muchos problemas de higiene y recordemos que no existía el jabón en aquella época. El problema era que tanta gente en ciudades muy aglomeradas traía como consecuencia inconvenientes sanitarios y según dice Stark, a pesar de los acueductos y baños públicos, "las ciudades eran muy sucias", lo que debe superar nuestra imaginación. Esto era aún peor cuando ocurrían epidemias mortales, que eran periódicas. Una de ellas ocurrió en el año 165, durante el reinado de Marco Aurelio, que fue tan intensa que devastó la población del Imperio Romano. Se cree que fue viruela. En el 251 hubo una epidemia que se estima que fue de sarampión con gran efecto demográfico sobre el Imperio.

Ahora nosotros en este año 2020 tenemos la cuarentena del Covid-19, que va a ir disminuyendo en cuanto a intensidad, porque contamos con muchísimos elementos más de higiene, por ejemplo, con jabón, que no había en las ciudades grecorromanas de los primeros años de nuestra era. Además, hay otros elementos de higiene y prevención. Por otro lado ya se están desarrollando unos 80 procesos de vacunas contra el coronavirus, que algunas se van a completar seguramente en menos de un año. Esperemos que esta epidemia sea lo menos costosa para nuestro país y el mundo entero comparada con las de aquellas épocas grecorromanas. La economía sufrirá mucho, pero esto es superable.

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