El día en que Coqui fue Churchill

Diego Sehinkman
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24 de noviembre de 2013  

Hacia 1920, el médico estadounidense Edmund Jacobson inventó una técnica llamada "relajación muscular progresiva" (RMP), que servía para reducir la ansiedad. El concepto con el que opera la RMP es el de antagonismo fisiológico: se invita al paciente a tensionar determinado grupo muscular, a mantener esa tensión una cantidad de tiempo, y luego, simplemente, a destensarlo. Por oposición, el grupo muscular ahora en reposo se encontrará más relajado que antes de la aplicación de la técnica.

Vamos a lo nuestro. Uno no sabe bien de qué se trata Capitanich. Pero después de lo que fueron estos últimos 5 años de tensión posteriores a lo del campo, con que un tipo se pare ante los micrófonos y explique qué van a hacer, todos nos sentimos más relajados. Hoy Coqui es, por mero antagonismo fisiológico, Churchill. Y lo único que hizo es contestar.

El país que estaba dividido entre Argen y Tina ahora lo está por la duda: la mitad dice que esto se normaliza. La otra mitad, que esto se profundiza. En una oreja de la señora, Laclau. En la otra, Facundo Manes. La batalla del posmarxismo populista contra la psicología cognitiva. Tickets agotados.

La gran novedad en materia económica es que Guillermo Moreno fue nombrado veterano de guerra y condecorado con un viaje a Roma. ¿Qué le aportó a la Presidenta estos años? Otra mirada: dos cabezas desconfían más que una. El secretario de Comercio atizó en Cristina todos los miedos conspirativos y se encargó de hacerle ver un fantasma en cada sábana colgada. Todas las terrazas fueron Clarín.

A Moreno lo jubilaron tanto su imposibilidad crónica de éxito como la irrupción de Francisco. Justo él, que es bien católico y pro Papa, fue quedando obsoleto en su discurso de amigo

enemigo, una postal social que lentamente se va poniendo sepia. Todas las preguntas quedaron para Kicillof. ¿Qué hará? Ahora es el mascarón de proa (del mismo barco pirata). ¿Cómo bajará la inflación? ¿Hay que dejar de emitir y bajar el gasto público? Frío. Nadie imagina al Gobierno sacándole la muleta al rengo: "Estimado futuro ex votante, su plan social se lo vamos a tener que retirar. Camine solito si puede. Perdón y gracias".

La plasticidad del significante revolucionario asombra a los lingüistas. La reforma del Código Civil que quiere instrumentar el oficialismo es desconcertante. Quieren reducir la responsabilidad del Estado y de sus funcionarios. El mismo gobierno que anunció la Asignación Universal, la estatización de YPF y que presume de fomentar un Estado presente, a la hora de los juicios lo quiere ausente. ¿Usted cree que van a tener la honestidad de no votar semejante contradicción discursiva? Se lo resuelvo imaginando una charla en el bufete del Congreso:

–Fulano, a vos que sos funcionario público, ¿te gustaría tener un seguro de mala praxis que te cubra de toda responsabilidad y que encima es gratis? El miércoles levantá la mano. Lo del Código es algo así.

Y la frutilla del postre. El artículo 19 ahora dirá: "La existencia de la persona humana comienza con la concepción". Se eliminó la segunda oración, donde establecía que "en el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer". Sugerencia: no escatimen. Vayan a fondo y redacten: "La existencia de la revolución kirchnerista comienza con la concepción. No necesita ser implantada".

En 1822, José de San Martín y Simón Bolívar se abrazaron en Guayaquil. Casi 200 años después, los pueblos de América latina celebran otro abrazo histórico: ella y su Simón.

Un Simón de faldas. Metáfora de esta Revolución.

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