El fantasma de la hambruna

Seis países del continente pueden ser azotados por el flagelo si no reciben ayuda alimentaria
Seis países del continente pueden ser azotados por el flagelo si no reciben ayuda alimentaria
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23 de junio de 2002  

JOHANNESBURGO

El Programa Mundial de la Alimentación prevé que la hambruna puede azotar a seis países africanos durante los 10 meses siguientes, a menos que reciban un millón de toneladas de ayuda alimentaria.

Una combinación de desastres naturales y de otro tipo causados por el hombre está amenazando a 13 millones de habitantes en Zimbabwe, Malawi, Zambia, Mozambique, Lesotho y Swazilandia, informó la agencia internacional esta semana.

En 2001, la ayuda de emergencia para los seis países mencionados ascendió a un poco más de 100.000 toneladas de alimentos, en parte para compensar por las inundaciones en Mozambique, Zambia y Malawi.

La escasez de alimentos, causada en parte por la sequía, ya ha costado algunas vidas, obligando a niños a abandonar la escuela, forzado a mujeres a prostituirse a cambio de puñados de alimento de maíz, y desatado la violencia en diversos lugares.

"Hay una crisis severa en proceso que requiere de una respuesta inmediata", dice Judith Lewis, directora regional del Programa Mundial de la Alimentación, un brazo de la Organización de las Naciones Unidas que es considerada la autoridad mundial en lo relativo a asuntos de ayuda alimentaria.

Un diplomático occidental establecido en la región aclara: "Todavía no hemos visto las imágenes tradicionales de la hambruna en Africa. Pero eso evidentemente está por ocurrir".

Ya en la actualidad ha habido gente que muere por ingerir plantas y animales tóxicos en un esfuerzo desesperado por atenuar su hambre. En Malawi y Zimbabwe, ciudadanos armados han atacado y matado a vecinos acusados de robar algunos elotes de maíz para alimentar a sus familias.

Causas variadas

"Luchas armadas civiles, conflictos, migración, desastres naturales, prácticas comerciales injustas y un ambiente económico poco favorable han determinado, particularmente en Africa, que los habitantes se enfrenten a una verdadera amenaza de hambruna", dijo el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, en un discurso pronunciado esta semana.

Economistas especializados en ayuda humanitaria y diplomáticos dicen que una combinación devastadora de mala suerte y mal gobierno está doblegando a la región.

En Zimbabwe, en un tiempo el granero del sur de Africa, el caos político y la mala administración económica durante los dos últimos años llevaron al desplome de la agricultura en gran escala. Una sequía el año último provocó una reducción adicional de las cosechas.

La situación se tornó amenazadora para la vida de los habitantes cuando el gobierno de Zimbabwe vendió sus reservas de granos para comprar combustible el año último, dejando al país sin una reserva de alimentos para enfrentar una emergencia. Se prevé que casi la mitad de los 13 millones de habitantes de Zimbabwe necesitarán ayuda alimentaria para sobrevivir hasta la próxima cosecha en marzo, dijeron voceros del Programa Mundial de la Alimentación.

También Malawi vendió inexplicablemente sus reservas de alimentos en 2001, en momentos en que la siguiente cosecha de maíz se preveía que sería menor de lo normal. El gobierno ha iniciado una investigación para determinar qué ocurrió con lo obtenido por la venta de granos.

La pobre cosecha de maíz de este año ha elevado marcadamente los precios de este alimento. Un kilogramo de maíz cuesta más o menos lo que una familia puede ganar en un día. Se espera que unos 3 millones de habitantes -una cuarta parte de la población de Malawi- tarde o temprano necesite ayuda alimentaria para sobrevivir hasta marzo.

En Mozambique y Zambia, las inundaciones, seguidas por un año de sequía, redujeron las cosechas en más de la mitad en algunas regiones. Más de dos millones de personas en cada país seguramente requerirán de ayuda alimentaria para sobrevir hasta la próxima cosecha.

Swazilandia, que incluso en los buenos años no logra alimentar a su propia población, tendrá que importar más granos que en el pasado para impedir la hambruna. Las lluvias en muchas partes de este pequeño reino mediterráneo fueron un 75 por ciento menores de lo habitual, dice el Programa Mundial de la Alimentación. En algunas partes, la mitad de todos los granjeros han visto reducidas sus cosechas este año.

Lesotho, otro país que experimenta escasez habitual de alimentos cada año, vio sus escasas cosechas reducidas en una tercera parte debido a un clima errático que incluyó fuertes precipitaciones, heladas, granizadas y tornados.

Esta crisis alimentaria ocurre en momentos en que todas estas naciones están azotadas por una pandemia de sida y por una declinación económica regional que los hace estar particularmente mal preparados para la emergencia actual.

El sida, que ha infectado entre un 13 (en Mozambique) y un 25 por ciento (en Swazilandia) de todos los adultos, ha privado a un enorme número de familias de los jefes de familia encargados de proporcionarles alimentación, y empobrecido adicionalmente a la región, según la Organización Mundial de la Salud.

Aun antes de la actual escasez de alimentos, la desnutrición crónica afectaba a más de la mitad de los niños en Zambia y a números similares en los países vecinos. Estos niños, debilitados por el hambre, no son suficientemente resistentes ahora para privarse de más comidas sin sufrir serias consecuencias de tipo permanente.

Además, los despidos en el sector minero de Sudáfrica han privado a la región de más de 200.000 empleos bien pagados en el curso del decenio pasado. Esos empleos frecuentemente proporcionan el único ingreso real en efectivo para las familias rurales que practican una agricultura de subsistencia en el sur de Africa. Cuando esos empleos desaparecieron, muchas familias agrícolas perdieron su única red de seguridad independiente del clima.

El doctor Micholas Haan, asesor del Programa Mundial de la Alimentación, dice que la crisis alimentaria en Africa podría afectar incluso a Sudáfrica y Tanzania, los únicos países con cosechas abundantes y estabilidad política en toda la región. Cada uno de esos países puede verse inundando por refugiados de la región si no se hace algo para evitar la hambruna. Estados Unidos, que ya ha aportado más de 30 millones de dólares en granos a la region, prometió esta semana entregar 400.000 toneladas de alimentos, suficiente para satisfacer más o menos una tercera parte de lo que se necesita.

Gran Bretaña, Canadá y un puñado de otras naciones también han prometido ayuda alimentaria, aunque no lo suficiente para satisfacer la demanda restante. Se prevé que la escasez de alimentos se tornará particularmente aguda en septiembre y octubre, cuando los granjeros seguramente se quedarán sin nada de las escasas reservas de granos que aún conservan de las más recientes cosechas de marzo y abril.

"Si hacemos bien nuestro trabajo, esta escasez de alimentos será solucionada sin que se vea", dijo un funcionario estadounidense en Malawi, que pidió el anonimato. "Si no, entonces podría ser como Etiopía."

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