El fuego no moja

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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24 de noviembre de 2013  

  • "La ventaja de Casamiquela es que no hay que explicarle que el fuego quema y el agua moja."

    (De Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria.)
  • Probablemente, la llegada de Carlos Casamiquela al Ministerio de Agricultura haya sido de las más festejadas en el nuevo tablero en el que Cristina se divierte moviendo piezas sin alterar demasiado el juego.

    Durante los últimos cuatro años, Casamiquela fue el titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde ingresó a trabajar en 1974. Hizo una pasada por la vicepresidencia del Senasa pero, en definitiva, fue en el INTA donde forjó toda su carrera. Y, para colmo, ¡es ingeniero agrónomo! Es decir, una rara avis en un gabinete donde los ingenieros hacen más política que obras, los ferreteros dibujan estadísticas, y agrimensores y contadores son bendecidos como expertos en transporte.

    "La ventaja de Casamiquela es que no hay que explicarle que el fuego quema y que el agua moja", ironizó el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi. Además, muchos le reconocen al nuevo ministro ser un hombre moderado y equilibrado, cualidades que, de mantenerse, marcarían una enorme diferencia frente a la proverbial soberbia kirchnerista.

    Otra característica que festejan los hombres del campo –sensación compartida por cualquier sector al que le pongan enfrente a un funcionario con conocimientos sobre su área– es que en este caso no haya triunfado el arribismo por sobre la experiencia. Como dice el periodista colombiano Daniel Samper Ospina en su libro El club de los lagartos y otros artículos de humor , "en el arribista todo puede ser reprochable: que crea que para ser necesita tener; que trate de sustituir su falta de abolengo con dinero, y que crea que lo fino siempre está determinado por el precio: si es caro, es elegante. En eso –dice y ¡cuántos ejemplos se nos vienen a la memoria!– el arribista tiene un gramo de mafioso".

    Hablando de arribos, qué papel destacado dio la Presidenta a Simón, el perrito venezolano, herencia del fallecido Hugo Chávez. Su presentación ocupó un tercio del tiempo del primer mensaje público de Cristina después de su enfermedad. Además de Simón, la acompañaban ese día en el intimista escenario de Olivos un pingüino de peluche y un ramo de rosas enviadas por Hebe de Bonafini. Es decir, y parafraseando al filósofo kirchnerista Ricardo Forster, cuyos tuits fueron injustamente criticados, hay que saber interpretar los símbolos: Cristina se rodea siempre de las mismas cosas.

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