El futuro de Cavallo

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
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27 de octubre de 2000  

Hacia 1958, la Quinta República Francesa, con el general Charles de Gaulle a la cabeza, no atinaba a superar el desorden de sus finanzas públicas. Fue entonces cuando De Gaulle convocó al economista Jacques Rueff a liderar un comité de expertos para "informar sobre el conjunto de los problemas económicos y financieros franceses y presentar todas las sugerencias que pudieran parecerle útiles". Unos dos meses después, el llamado comité Rueff presentó un informe de 38 páginas con propuestas para ser implementadas por el ministro de Finanzas, Antoine Pinay. Las medidas de tinte liberal fueron aplicadas en su totalidad y, en un año, Francia ordenó sus cuentas y empezó a exhibir una expansión económica acompañada de estabilidad.

Jacques Rueff había aclarado que no se trataba de hacer retoques, sino de reconstruir un edificio que se caía a pedazos. Solicitó coraje y lo encontró en De Gaulle. Y no necesitó de un cargo de ministro para poner en marcha su reforma.

¿Llevarán las circunstancias económicas a que De la Rúa termine conformando una suerte de Consejo de Notables liderado por Cavallo?

Su posible incorporación en el Gobierno ha sido desmentida. Sin embargo, esta hipótesis misteriosamente no ha desatado dentro de la Alianza las reacciones coléricas que habría provocado hace apenas unas semanas. Tal vez sea éste el mejor indicador de la percepción general sobre la gravedad de la situación económica.

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Que Cavallo está dispuesto a colaborar con De la Rúa desde algún cargo ejecutivo no está en discusión. De que al Gobierno le gusta la foto con el ex ministro de Economía de Menem tampoco quedan dudas. Pero para la incorporación de Cavallo en el Gobierno aún falta convencer a mucha gente.

En su encuentro con Raúl Alfonsín, el padre de la convertibilidad intentó derramar toda su seducción para convencer al titular de la UCR de que su plan es verdaderamente progresista, una palabra que suena como música en los oídos del ex presidente de la Nación. O, en palabras de un consultor económico, Cavallo quiso venderse como el único que puede hacer heterodoxias sin que esto sea considerado una herejía.

Los cavallistas imaginan dos escenarios: 1) Que la economía vaya mejorando lentamente y que haya un eje de apoyo a De la Rúa desde el Congreso, mediante los bloques de Acción para la República y los provinciales. 2) Que la crisis económica se profundice y entonces haya que pensar en un soporte de apoyo más firme, que podría dar lugar a la presencia de Cavallo en el Gobierno. "En la crisis, él es el hombre", sentencian allegados al ex ministro.

Ante las dudas que puedan campear en el oficialismo, hombres del ex ministro aseguran: "Ayer los mercados reaccionaron positivamente porque vieron a Cavallo cerca del Gobierno. Pero cuidado, porque si advierten que sólo fue para la foto, la incertidumbre puede volver".

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