El Gobierno perdió la primera batalla contra el dólar

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
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1 de noviembre de 2011  • 00:34

El Gobierno perdió la primera batalla contra los buscadores de dólares. Pese a las resoluciones del Banco Central, al ejército de 4400 empleados de la AFIP que puso en bancos y casas de cambio, a la presencia de gendarmes en la city porteña, a las múltiples declaraciones de funcionarios que pretendieron ahuyentar a los compradores de divisas y a los obstáculos para que hasta el más pequeño de los ahorristas se hiciera de unos pocos billetes verdes, en la víspera, la entidad monetaria perdió otros 100 millones de dólares de las reservas.

La derrota del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner estuvo lejos de tranquilizar a los operadores. Si bien habrá que esperar las próximas luchas quijotescas contra esos molinos de viento en que se ha convertido el mercado cambiario, muchos creen que frente a nuevos traspiés, el Gobierno seguirá doblando su apuesta y recurriendo a más dirigismo y a más intervencionismo.

La imaginación para las regulaciones puede ser infinita y deparar consecuencias disparatadas. El ex presidente del Banco Central Rodolfo Rossi recuerda que en el segundo gobierno de Juan Domingo Perón, entre 1952 y 1955, llegó a haber hasta diez tipos de cambio diferentes. Es que de la mano de las restricciones, vienen las excepciones, los permisos especiales, las compensaciones estatales y, en última instancia, la discrecionalidad del funcionario y la corrupción.

Cabe preguntarse por qué el Gobierno no podría controlar también la capacidad del público para adquirir electrodomésticos y otros bienes, y eventualmente prohibirle comprarlos. ¿Será lo que se viene?
Nadie sabe en qué pueden terminar los controles de cambios. Las que sí resultan evidentes son las contradicciones en que han incurrido algunos funcionarios kirchneristas, empezando por el ministro de Economía, Amado Boudou.

Si, como dice el vicepresidente de la Nación electo, "son cuatro empresas las que explican el 80 por ciento de las ventas de dólares que efectúa el Banco Central", no se entiende por qué se montó semejante operativo cerrojo con gendarmes y 4400 empleados de la AFIP controlando las operaciones del "chiquitaje".

Y si, como también afirma Boudou, las medidas adoptadas en el mercado cambiario apuntan únicamente a "combatir la evasión y el lavado de dinero", verificando la capacidad de la gente para comprar dólares, cabe preguntarse por qué el Gobierno no podría controlar también la capacidad del público para adquirir electrodomésticos y otros bienes, y eventualmente prohibirle comprarlos. ¿Será lo que se viene?

La palabra "inconsistencia" fue una de las más mencionadas ayer. Aludía a la supuestamente insuficiente capacidad económica de ciertos ahorristas para comprar dólares, que denunciaba la página web de la AFIP. La verdadera "inconsistencia" es la de un modelo económico que, en 2003, apuntó a tener un dólar competitivo; superávit fiscal y de cuenta corriente, merced al aliento de las exportaciones, y baja inflación, y que hoy, es cada vez menos competitivo internacionalmente, vio desaparecer el superávit fiscal, ve deteriorarse la balanza comercial y asiste a una escalada inflacionaria de grandes proporciones.

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