El hilo sin fin

Diana Fernández Irusta
Fuente: Reuters - Crédito: Pilar Olivares
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24 de agosto de 2018  

Río de Janeiro, BRASIL .- S audade , esa palabra agridulce, ese sonido nacido para ser dicho en portugués. Saudade: un sabor a melancolía, una voz que susurra, un eco -siempre es un eco- a orillas del mar. La saudade se padece, pero no tanto; en la saudade el amor se entrevera con el recuerdo, con la añoranza de lo que quizás aún no ocurrió, con el saber difuso, punzante y certero, de que la vida es eso que transcurre sin nunca, jamás, dar respuesta. Y no una sino muchas saudades son las que alguien escribió sobre un muro de la favela de Chatuba, en Río de Janeiro. El hilo tenue de un sentimiento y el pulso aguerrido de la pintada callejera allí, como señalando lo más profundo de una tragedia. De un lado, los soldados; del otro, vaya a saberse quién. Y en el medio, la sangre. Derramada. A derramarse. Por derramar. Quizás la saudade, como la tristeza, no tenga fin. Algunos empecinados desastres, tampoco.

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