El kirchnerismo busca...un candidato opositor

Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo RobertsLA NACION
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23 de abril de 2011  

Pícaros. Pícaros y miedosos. Pícaros, miedosos y antidemocráticos. Estoy hablando, claro, de los candidatos presidenciales de la oposición. Quieren que la señora caiga en default: en default de candidatos. Nos quieren aguar la fiesta y se están borrando todos. Apuestan a que, por primera vez en la historia, unas elecciones se declaren nulas por falta de competidores.

Primero se borró Sanz, la esperanza blanca. Los números no le daban, se asomó al abismo y, obvio, no le gustó. Después se borró Cobos, que con su famoso no a la 125 pasó a la historia, y que ahora, con otro no, se bajó de la historia. El pobre está desesperado por decir que sí alguna vez, y no se le da.

También Pino Solanas, cosa rara en un hombre del cine, nos dejó ver, bien temprano, el final de su película: irá por la ciudad. Con Pino nunca se sabe, porque le gusta sorprender y sorprenderse, pero también él está flojo de taquilla y prefiere probar en la pantalla chica.

Después de las elecciones de Chubut, en las que están contando los votos por décima vez, se apeó Das Neves, derrotado que fue ?lo digan las cifras finales o no– por nuestro candidato, Eliceche. Bueno, tampoco es que la carrera presidencial haya perdido gran cosa. De haberse presentado, millones de argentinos iban a googlearlo para saber quién es.

Esta semana asistimos a la caída de otros dos postulantes, Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá, del Peronismo Federal. Como de la misma agrupación ya habían desertado Carlos Reutemann y Felipe Solá, están pensando en pasar a llamarla Peronismo Testimonial, un movimiento lleno de candidatos que, en realidad, no se candidatean a nada. De todos ellos, el más atribulado es Duhalde, que no puede creer que, con todos sus años de pícaro mayor de la política, haya caído como un chorlito en las redes que supimos tejerle en la Casa Rosada. Está indignado porque Alberto arregló con nosotros. Lo único que se me ocurre decirle es: "Cabezón, bienvenido al peronismo". En cuanto a los Rodríguez Saá, hicieron bien su trabajo y tendrán una recompensa.

Finalmente, el que parece que también se baja es Mauricio. Como bien dijo "El" (Néstor, claro), Mauricio es Macri, y de los Macri se puede decir cualquier cosa menos que no saben hacer las cuentas. ¿Qué tiene hoy? ¿Un 15 o 20% de intención de voto? ¿Qué más? Su pata peronista es, o era, Duhalde, que quedó rengo. Le gustaría compartir la fórmula con Reutemann, que hoy la única fórmula que le interesa es la 1: no se pierde carrera. Salvo Sanz, los radicales no le dan ni la hora, por lo que se asimilan, también en eso, a nosotros, los kirchneristas. De Narváez, su apuesta en la provincia, ahora coquetea con Ricardo Alfonsín, y además Mauricio siente una inclinación natural a desconfiar del Colorado, que a su vez tiene una inclinación natural a no ir de la mano de Mauricio.

Cada noche, antes de dormirse, Macri cree escuchar la voz de su amigo y álter ego, Nicky Caputo, que le dice: "Quedate en la ciudad; quedate en la ciudad". Y a la mañana se despierta con el mismo estribillo, pero recitado por su asesor ecuatoriano, Durán Barba. ¿Por qué lo querrán bajar?

¡La pucha! Estoy cayendo en la cuenta de que sólo queda en pie Ricardito Alfonsín, que va por el país y por la vida tratando de convencernos de que él no es Ricardito, de que él es Alfonsín. Si la señora tuviera que elegir a un rival, lo elegiría a él. ¿Qué duda cabe? Yo también. Es de esos tipos que jamás sacan los pies del plato y que después de la primera boca de urna te llaman para reconocer su derrota y felicitarte. Un primor de adversario.

Por eso, ojo, señores de la oposición; ojo con intentar dejarnos sin Ricardito. Ojo que es el único que nos queda. Lo vamos a defender a capa y espada. Le vamos a dar espacio en nuestra cadena de medios y les avisaremos a nuestras fuerzas de choque ?la AFIP, D’Elía, la SIDE? que no lo molesten.

Claro que, ante la eventualidad de que también él se arrepienta, persuadido, como diría su padre, de que no tiene posibilidades, ya tenemos un plan B. Vamos a decirle a Moreno que afloje con las importaciones y nos deje traer a candidatos de afuera. Estamos pensando en el peruano Toledo y en el uruguayo Sanguinetti (en 15 minutos les hacemos el nuevo pasaporte), dos tipos que le caen muy bien a la derecha argentina. Capaz que ellos tienen más agallas y se animan.

¿Y si tampoco eso funciona? Bueno, en ese caso, y ya en tren de desesperados, tendremos que inventar uno acá. ¿No querrá Menem? ¡Ah, no! Claro, hoy es aliado nuestro. ¿Lilita? Es ingobernable. ¿Scioli? ¡Jamás! Ese tiene unos cuantos votos.

¡Qué horror! ¡Qué espanto! Me imagino el final. Un aviso clasificado: candidato opositor se busca.

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