El llanero solitario de la política mexicana

Vicente Fox Quesada, un ex ejecutivo de Coca-Cola con aire de vaquero, podría derrotar al PRI en las elecciones presidenciales del 2 de julio próximo. Según las últimas encuestas, Fox está a sólo 7 puntos del candidato oficialista Francisco Labastida, y promete seguir achicando la brecha
Vicente Fox Quesada, un ex ejecutivo de Coca-Cola con aire de vaquero, podría derrotar al PRI en las elecciones presidenciales del 2 de julio próximo. Según las últimas encuestas, Fox está a sólo 7 puntos del candidato oficialista Francisco Labastida, y promete seguir achicando la brecha
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19 de marzo de 2000  

MEXICO

Durante meses, la campaña presidencial en México parecía encaminarse inexorablemente hacia la decimocuarta victoria del partido gobernante. Súbitamente, sin embargo, se ha convertido en una verdadera competición, porque Vicente Fox Quesada ha logrado progresos que le dan una mejor oportunidad de llegar a la presidencia que a cualquier otro personaje de la oposición desde la época de la revolución mexicana. Según los resultados de las encuestas más recientes, Fox, ex ejecutivo de la Coca-Cola que usualmente calza botas vaqueras, ha estrechado considerablemente la amplia ventaja en la opinión pública que desde el otoño pasado tenía Francisco Labastida Ochoa, el candidato postulado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Presidente Ernesto Zedillo.

Una convención de banqueros en Acapulco este mes mostró claramente que algunos miembros de la elite que siempre han apoyado incondicionalmente al partido gobernante, ahora creen que ha llegado el momento de poner fin a su largo monopolio sobre la presidencia. En la convención, el 4 del actual, cientos de ejecutivos financieros saltaron de sus sillas para estallar en una ovación en el momento en que Fox hizo su entrada a la sala de convenciones, con sus botas recientemente abrillantadas -por él mismo- en el avión que lo llevó al puerto mexicano.

Varias veces, los banqueros puntuaron su discurso con aplausos, incluso cuando dijo que "después de 70 años, los mexicanos finalmente hemos entendido que hay mejores alternativas políticas". "Estamos a un paso de cambiar de gobierno", dijo Fox, postulado para la presidencia por el conservador Partido de Acción Nacional. Los banqueros, en cambio, dieron a Labastida una tibia bienvenida. El tercer contendiente importante, Cuauhtémoc Cárdenas Solozano, ex alcalde de la Ciudad de México, está tan detrás de sus rivales que algunos en su campo lo están exhortando para que se retire de la campaña y que la oposición pueda unirse en su apoyo a Fox. Eso, sin embargo, dicen los expertos, es poco probable. "Lo que es importante, sin embargo, es que algunos de los partidarios de Cárdenas han llegado a la conclusión de que Fox es el único candidato que puede derrotar al PRI", dice Jorge Castañeda, científico político que conoce bien a ambos candidatos opositores.

Desde principios de la década de 1980, los votantes han elegido, entre muchos opositores, a muchos alcaldes, a una docena de gobernadores estatales y hasta una mayoría opositora en el Congreso. Pero la fuerza actual de Fox es extraordinaria porque en lo que se refiere a la política presidencial, México siempre ha sido una nación de un solo partido desde que el PRI fue fundado en 1929.

Ningún candidato presidencial del partido gobernante ha recibido menos de 50 por ciento de los votos, según los resultados oficiales en un país con una larga tradición de relleno de urnas y compra de votos. En fecha tan reciente como 1976, José López Portillo fue elegido con ciento por ciento de los votos... porque no había ningún otro candidato. Los mejores resultados electorales obtenidos por la oposición, oficialmente, fueron cuando Cárdenas conquistó 32 por ciento en su primer intento por llegar a la presidencia en 1988. Muchos mexicanos creen, sin embargo, que Cárdenas triunfó, sólo que le robaron la victoria mediante fraude electoral.

Todas las elecciones presidenciales previas fueron organizadas por agencias controladas por el partido gobernante. Este año, el Instituto Federal Electoral es totalmente autónomo. No obstante, Fox dijo en una entrevista que no está plenamente convencido de que el partido gobernante esté dispuesto a soltar la presidencia si un candidato opositor gana por un margen inferior a 5 por ciento.

Los debates presidenciales

Entre los factores que pueden decidir el resultado de las elecciones del 2 de julio están varios debates presidenciales que se han planeado, y cómo reaccionarán finalmente los votantes al estado de la economía, que actualmente es una de las más robustas de América latina. Algunos analistas dicen que los mexicanos, al dar crédito a la dirección de Zedillo por reducir la inflación y generar un crecimiento sostenido, elegirán una vez más al partido gobernante. Otros argumentan que la estabilidad favorece a Fox, porque incluso los votantes conservadores pueden estar más dispuesto a arriesgarse al cambio. "Fox es una gente ajena" al poder, dijo el candidato hablando de sí mismo un día reciente, mientras subía a la camioneta Suburban de la Chevrolet que lo transportaba en su campaña por aldeas en el Estado occidental de Michoacán. "El es el ciudadano preocupado por su país, el hombre que abandonó su vida de negocios para trabajar por el cambio". "Muy pocos mexicanos creían que fuera posible derrotar al PRI", añade. "De forma que querían ver a un tipo agresivo, un tipo duro con botas y las mangas arremangadas que no temería librar la batalla por la justicia social, un Lech Walesa, un Nelson Mandela, un retador, un tipo que es un ganador, un tipo con redaños. Y eso es algo que yo he tratado de reflejar."

"Estamos luchando contra un monstruo y la gente había perdido la esperanza de lograr una victoria", dijo, aludiendo en particular al hecho de que los partidos mexicanos de oposición habían fracasado en su esfuerzo por unirse tras un solo candidato. "Pero ahora que estamos acercándonos a las elecciones, la gente se ha dado cuenta de que puedo ganar. Y ahora quieren ver un estadista. De forma que ahora trato de proyectar esa imagen presidencial."

Una creciente popularidad

Una encuesta de popularidad realizada por el diario Reforma a mediados de febrero último, dio 39 por ciento a Labastida y 32 por ciento a Fox. Varios otros sondeos han mostrado que la ventaja de Labastida es menor y está declinando. "La pregunta formulada por todas las encuestas recientes fue: ¿puede el PRI perder la presidencia?", dice Rafael Giménez, encuestador para un grupo nacional de periódicos. "Y la respuesta fue: Sí, el PRI puede perder."

En una reunión con reporteros, Esteban Moctezuma, director de la campaña de Labastida, negó que las encuestas más recientes marcaran cualquier cambio significativo en la campaña. Labastida simplemente no había comprado tanta publicidad por radio o televisión como Fox durante las semanas previas a la encuesta, dijo. En días recientes, Labastida ha iniciado una verdadera ofensiva publicitaria.

Fox tiene 57 años. Con su estatura de 1,98 metro es mucho más alto que la mayoría de los mexicanos. Sabe establecer una comunicación rápida con las muchedumbres rurales, tomando el micrófono con sus enormes manos quemadas por el sol y hablando en un tono rústico que aprendió en las tierras de cultivo de vegetales propiedad de su padre. Cuando habla de política, sin embargo, razona como un estratego de mercadotecnia, la carrera que siguió en la Coca-Cola, donde se elevó de supervisor de ruta a ejecutivo en jefe en sólo 15 años. Posteriormente ayudó a su familia a dirigir sus fábricas de calzado antes de postularse y conquistar un escaño en el Congreso en 1988. Dice que el partido en el gobierno le robó la victoria cuando trató de conquistar la gobernación del Estado de Guanajuato, en 1991. Pero cuatro años después entró a la mansión del gobernador como triunfador.

En su gestión ha sabido atraer grandes inversionistas extranjeros, pero el Estado sigue siendo muy pobre.

Un partido de la década de 1930

El Partido de Acción Nacional, al que pertenece Fox, fundado en la década de 1930 por católicos cuyos padres combatieron en guerrillas contra generales anticlericales, ha crecido a lo largo de los decenios hasta ser el mayor partido opositor de México. No obstante, sigue siendo un pigmeo en comparación con el partido gobernante. Fox se afilió al Partido de Acción Nacional poco antes de postularse para el Congreso, en momentos en que veintenas de otros hombres de negocios del norte de México, iracundos por las repetidas devaluaciones del peso, también se unían a ese grupo político. Algunos de los líderes que previamente controlaban este partido nunca han aceptado del todo a estos recién llegados.

Fox inició en 1997 su carrera en pos de la presidencia sin antes pedir permiso a los dirigentes de su partido. El PAN lo postuló oficialmente el año pasado, pero algunos de sus líderes hacen muy poco por ocultar su antipatía hacia él. Evitando el conflicto, Fox ha forjado una organización de campaña que opera independientemente del partido. Ha atraído apoyo popular con su discusión abierta de temas que otros políticos más tímidos temen tocar.

"Los narcotraficantes se apoderaron del PRI desde hace mucho tiempo", dijo Fox a un entrevistador de la televisión en un estudio de Morelia, mencionando las acusaciones de narcotráfico contra el hermano del ex presidente de México y otros personajes del gobierno. "Ningún presidente del PRI puede resolver esto porque sus gobiernos han participado en el tráfico de drogas".

Las reacciones de los mexicanos cuando Fox pasa en su convoy de campaña sugieren que algunos votantes se muestran renuentes a apoyarlo abiertamente. Su slogan es la sola palabra "¡Ya!", que los mexicanos interpretan como un llamado a expulsar del poder al partido gobernante. Su logotipo es una mano con dos dedos extendidos, superimpuestos sobre la letra "Y", convirtiendo la señal de V de la victoria en Y de Ya. Es un gesto ligeramente subversivo de desafío ante el partido gobernante. Una tarde reciente, mientras la Suburban de Fox rodaba por las calles de Morelia, capital del Estado de Michoacán, él se asomó por la ventanilla, haciendo con la mano la señal de "Ya" a las muchedumbres en las aceras. Muchos de los transeúntes que lo aclamaban devolvieron el gesto, mientras otros miraban discretamente a su alrededor antes de contestarle.

Educación e inversiones

En discursos recientes, Fox ha prometido canalizar nuevos préstamos a los propietarios de negocios pequeños, modernizar la agricultura, descentralizar la burocracia y atraer miles de millones de dólares en inversiones extranjeras. Estas medidas, añade, permitirían que el crecimiento de la economía, que el año pasado fue de 3,7 por ciento, se elevara a 7 por ciento para el tercer año de la presidencia de Fox.

Los expertos han expresado escepticismo de que México puede crecer tan rápidamente en cualquier momento del futuro cercano. Promete lo que él llama "una revolución educativa" basada en nuevas becas, aumento en los salarios de los maestros y otras grandes inversiones en escuelas, que según él serán financiadas mediante los ingresos petroleros del país.

"Yo he arriado vacas, he sembrado maíz, conozco la vida del campo, levantarse antes de la madrugada y ver cómo los sueños se desvanecen con cada cosecha", dijo Fox en un mitin en la empedrada plaza de Santa Clara del Cobre, un pueblo en las colinas de Morelia. Jaime Farías, un electricista desempleado, observó a los residentes locales rodear a Fox despues de su discurso, excitados con el frenesí de gente humilde que se siente en presencia de quien será el futuro presidente. "Fox sabe lo que es tener que trabajar para ganarse la vida", dijo Farías. "Cárdenas es un cartucho quemado. Fox es la única opción que nos queda."

Invitado por Fox para compartir el micrófono en un mitin en la aldea indígena de Tarécuato, un maestro se quejó de que su escuela no tenía un solo pupitre. En el campus de una universidad cercana, un estudiante de economía informó que cientos de graduados recientes habían salido de México para ir en busca de empleo. Más tarde, cuando Fox visitó la población lacustre de Pátzcuaro, los pescadores denunciaron que la deforestación había convertido su lago cristalino en un pantano. "No tenemos que seguir comiendo esta amarga sopa toda la vida", dijo Fox. "El tiempo del PRI ha pasado."

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