El valor de los más débiles

Jorge Rouillon
Jorge Rouillon LA NACION
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19 de mayo de 2003  

Visita nuestro país Jean Vanier, un ex marino y profesor de filosofía canadiense, que fundó las comunidades El Arca -hoy más de cien en el mundo-, donde personas con discapacidades mentales, desamparadas, encuentran a quienes quieren vivir con ellas como en una pequeña familia.

En 1964, Vanier, inspirado por el capellán de un instituto psiquiátrico francés -el padre Thomas Philippe- decidió vivir con dos discapacitados mentales en una casa que fue la primera comunidad El Arca, en una experiencia en la que escucharía las necesidades de los más débiles, considerándolos verdaderos amigos. "Fue la primera vez que tuve ocasión de encontrarme con personas rechazadas y profundamente heridas -dijo Vanier-. Quedé impresionado por la calidad de su corazón, por su simplicidad, por su deseo de relación."

El visitante hablará de esa experiencia -a punto de comenzar en la Argentina- mañana en la Universidad Católica Argentina, Alicia Moreau de Justo 1300. Es como la contracara de una mentalidad que parece considerar una carga, algo que no sirve, la existencia de quienes no tienen capacidad para ganar en una carrera de poder, éxito o dinero.

"En El Arca descubrimos que los que son pobres, frágiles e impotentes llegan a ser fuentes de vida para los asistentes y amigos. Ellos nos revelan este mundo nuevo de amor que ni siquiera sospechábamos", dijo el fundador. Según uno de sus seguidores, los débiles, los abandonados, no sólo reciben sino que dan en amor recíproco y ello sugiere que la mayor discapacidad puede ser la afectiva, la de quienes no descubren el valor de cada persona. "En El Arca no decimos cómo damos de comer a estas personas, sino cómo comemos con ellas", sostiene el fundador.

* * *

Un sentido similar, el valor de la vida aunque esté afectada por malformaciones irreversibles, fue destacado por varias entidades ante el proyecto que trataría esta semana la Legislatura porteña sobre "embarazos incompatibles con la vida". Se refiere a los anencefálicos o patologías similares sin posibilidad de sobrevivir demasiado al nacimiento y se presenta no como aborto, sino, por el tiempo de gestación, como adelantamiento del parto.

La Comisión Arquidiocesana de la Mujer, que preside la doctora Lila Archideo, criticó el proyecto, alegando que discrimina arbitrariamente a "las personas que padecen patologías físicas" al negarles el derecho a vivir. Que el anencefálico sólo tenga posibilidad de sobrevivir pocas horas, indicó, no le quita el derecho de la persona humana -el Código Civil lo considera "persona por nacer"- a vivir todo el tiempo que la naturaleza le permita.

La Corporación de Abogados Católicos estimó la idea como una embestida contra la vida inocente y trajo a colación que en Alemania, en 1939, se obligó a los médicos a denunciar a los recién nacidos con defectos físicos para que la autoridad los exterminara.

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