El voto en blanco y la legitimidad

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9 de mayo de 2003  

El 54% de los ciudadanos que participaron de los comicios del 27 de abril no votó a Carlos Menem ni a Néstor Kirchner. El 40% no adhirió a ninguno de los tres candidatos justicialistas y tendrá que optar por un postulante de ese color político. Un porcentaje cercano a este último no habría votado nunca al peronismo en una elección presidencial.

Estos datos, sumados a nuestra inexperiencia en materia de segundas vueltas electorales, han alentado conjeturas sobre un aumento del voto en blanco y, eventualmente, del llamado "voto bronca", aquel que tuvo como protagonistas a Clemente y a Ben Laden en las elecciones legislativas del 14 de octubre de 2001.

Distintos analistas de opinión pública estiman que el voto en blanco o nulo crecerá sensiblemente respecto del registrado hace casi dos semanas y que apenas llegó al 2%. Sin embargo, también sostienen que muy difícilmente alcance los niveles de 2001, cuando llegó al 21,1 por ciento.

¿Perjudica o beneficia a algún candidato el voto en blanco o nulo en este ballottage? En teoría, no, porque sencillamente ganará el candidato que tenga más votos positivos. No obstante, de ser muy elevado, le restará algo de legitimidad -no así legalidad- a quien sea elegido presidente de la Nación.

¿Cómo puede verse afectada la legitimidad de origen de quien llegue a la Casa Rosada? Si el porcentaje de votos positivos (por candidatos) fuese inferior al 60% del padrón electoral, el apoyo real al postulante elegido será bajo. Cabe recordar que en las elecciones del 27 de abril los votos positivos rondaron el 75% del padrón, en tanto que en las elecciones de diputados nacionales de 2001 habían caído al 56,5 por ciento.

Los encuestadores, si bien estiman que muchos electores se verán en un aprieto a la hora de optar por uno u otro candidato, creen que la abstención y el voto blanco o nulo no serán tan elevados. "Aunque es muy difícil pronosticarlo, el voto en blanco difícilmente llegue al 10%", opinó Manuel Mora y Araujo, en coincidencia con Rosendo Fraga.

Un dato curioso es que en el último ballottage francés, entre Jacques Chirac y Jean Marie Le Pen, la concurrencia a las urnas aumentó con respecto a la primera vuelta, aun cuando la oferta electoral se achicó.

* * *

Los sondeos de intención de voto establecen una clara ventaja para Néstor Kirchner. Las versiones sobre un abandono de Carlos Menem, rotundamente desmentidas, estuvieron a la orden del día.

Es altamente probable que, si pierde, el ciclo del Menem candidato llegue a su fin. La pregunta que queda por formularse es si el ex presidente podrá seguir jugando un papel político relevante como el que desempeñó Raúl Alfonsín tras su retirada del Poder Ejecutivo. Tal vez la respuesta dependa de la diferencia final de votos que lo separen de Kirchner, en primer lugar, y del resultado de la gestión de éste en sus primeros tiempos si arriba al poder, en segundo término.

Algo parece claro. Menem no está en condiciones de abandonar la carrera bajo la denuncia de que no hay garantías de transparencia electoral. Su imagen en la opinión pública no resiste comparaciones con el perfil de un líder de la ética pública.

flaborda@lanacion.com.ar
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