Empresas abiertas a la solidaridad

(0)
9 de mayo de 2003  

En los últimos tiempos ha crecido, felizmente, el número de empresas que, al margen de sus naturales fines de lucro, favorecen el desarrollo social y comunitario con diversas acciones que consolidan sus identidades corporativas, al tiempo que comprometen a sus directivos y a su personal en tareas solidarias.

Muchas de esas acciones han encontrado a las empresas como aliadas de organizaciones no gubernamentales (ONG), que tienen así la posibilidad de obtener no sólo financiamiento para sus actividades, sino también mayor capacidad de gestión con el aporte de recursos humanos especializados.

En otras ocasiones, la colaboración desde el sector privado se dirige a actividades encaradas desde la esfera pública, tanto en el nivel nacional, como en los planos provincial y municipal. Se trata de un complemento ideal para un Estado que afronta severas dificultades para financiar programas sociales debido a la grave crisis económica del país.

En esta página se han dado cuenta de numerosas iniciativas empresariales en alianza con las ONG. Cabe citar, a modo de ejemplos, además de las periódicas donaciones a fundaciones que luchan contra la desnutrición infantil o que apoyan a los niños sin hogar, las campañas para la prevención del cáncer que unieron a Lalcec con la empresa Avon; la colaboración de Repsol YPF con la Fundación Compañía Social Equidad para reducir la brecha informática en el interior; el trabajo de la Fundación Discar y de McDonald´s para la inserción laboral de las personas con discapacidad, y el proyecto de avisos clasificados solidarios desarrollado por la Red Solidaria y LA NACION.

Un ejemplo de colaboración entre el sector privado y el público puede encontrarse en el municipio bonaerense de Campana, donde hace algo más de dos años se instrumentó un amplio programa de perfeccionamiento docente en red, con la supervisión de la Unesco y el financiamiento a cargo del gobierno municipal y de la empresa Siderca.

El objetivo de ese programa fue capacitar en gestión docente a los equipos directivos y fortalecer la aptitud de los docentes de las 37 escuelas públicas y privadas de educación general básica de la ciudad de Campana. El programa se inserta en un plan estratégico y parte de la base de que el logro del desarrollo sostenido no es posible con un nivel de educación deficiente.

Esta iniciativa fue seguida por otra, conocida como el Plan Alentar, impulsada desde hace exactamente un año por el grupo Tenaris en las comunidades de Campana y Zárate. El proyecto partió de un diagnóstico de la situación de emergencia, de necesidades básicas insatisfechas y potencialidades de distintos grupos de esa área bonaerense. Los ejes centrales del plan son la generación de puestos de trabajo; la asistencia en materia de alimentación, salud, educación y abrigo; y el mejoramiento del hábitat de los sectores con mayores carencias. El objetivo no es sólo material, sino también espiritual: se trata de ayudar a la comunidad a tener esperanza y a volver a pensar la realidad en términos de futuro.

Dado el problema del desempleo, que afecta particularmente a la población mayor de 40 años que quedó fuera del mercado laboral y a aquellos jóvenes que no consiguen su primer trabajo, se contempló un programa de autoempleo, que tuvo resultados positivos en el corto plazo, por medio de la generación de una producción elaborada en sus propias viviendas y del desarrollo de un pequeño mercado de venta constituido por el propio vecindario. Al mismo tiempo, en colaboración con la ONG local Organización para el Desarrollo Sostenible (ODS), se brindaron talleres con miras a proveer de los conocimientos básicos de gestión tendientes a la generación de microemprendimientos familiares.

Un dato para tener en cuenta es el que se relaciona con el financiamiento de los microemprendimientos. El programa prevé el otorgamiento de microcréditos para capital de trabajo; ese dinero no es devuelto por los beneficiarios del Plan Alentar, sino que la deuda se paga en cuotas de productos en especie que se entregan periódicamente a los comedores comunitarios locales, bajo la administración de Caritas Diocesana.

Se trata de una iniciativa digna de ser imitada y que se suma, seguramente, a muchas otras impulsadas por empresas conscientes de su responsabilidad social.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.