En busca de un nuevo orden comercial

Marcelo Elizondo
Marcelo Elizondo PARA LA NACION
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15 de noviembre de 2018  

La reunión del G-20 en Buenos Aires es la más relevante ocasión para acercar a los líderes de los países con mayores economías del planeta en medio de muy profundos cambios que se observan en el relacionamiento económico mundial. Desde el Brexit, pasando por el bilateralismo estadounidense y la nueva proclamada autonomía de Brasil, los marcos institucionales alguna vez previstos para la economía transfronteriza están en jaque. Lo están -o han estado- la Unión Europea, el Nafta, el TPP y el Mercosur, pero también la OMC, el gran continente jurídico de todos para el comercio internacional.

Sin embargo, aun en riesgo de desaceleración, no puede decirse que el comercio, la producción y las inversiones transnacionales estén en retroceso. En los últimos meses se concretaron el Usmca (nuevo acuerdo entre EE.UU., México y Canadá), el Tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Japón (incluye un tercio del producto mundial), el Cptpp (el ex-TPP firmado por 11 países, pero sin Estados Unidos) y el acuerdo comercial entre 44 países africanos (CFTA), lo que muestra que el mundo está criticando parámetros anteriores, pero buscando nuevos. Hay 445 tratados de integración económica vigentes en el planeta. Y hasta hay nuevas modalidades como el One Belt One Road chino.

Ante las diferencias en las posiciones respectivas de varios países, también existe el riesgo de un desencuentro en el camino de crisis del viejo orden y la búsqueda de uno nuevo, y que ello conduzca a un escenario más complejo. Lo más grave hoy es la desatada puja comercial entre los Estados Unidos y China (juntos explican el 25% de las exportaciones mundiales) ejecutada a través de castigos arancelarios recíprocos (en los que ambas partes, como diría Churchill, parecen a la vez estar equivocadas y tener razón). Se verá en Buenos Aires el reflejo de un mundo en el que algunos pugnan por mantener el orden actual (como la UE), otros pretenden cambiar su estatus (Estados Unidos, Reino Unido, Brasil), otros impulsan el comercio, pero son criticados por sus prácticas (China), y todos admiten que es necesario reformular marcos de referencia.

Los marcos normativos del comercio transaccional del siglo XX están fatigados. Han sido útiles para llevar las exportaciones mundiales hasta los significativos 23 billones de dólares actuales (casi 30% del producto mundial), consolidar las cadenas internacionales de valor (dentro de las cuales se genera mas del 70% del comercio internacional) permitidas por las bajas significativas en los aranceles en el planeta, alentar la inversión extranjera en el mundo (que es hoy de 2 billones de dólares anuales, mientras era de 1,5 billones en el año 2000 y de 500.000 millones en 1980), y esto ha contribuido a una mejora en la calidad de los bienes y servicios, el empleo y hasta las condiciones sociales en gran parte del planeta. El producto bruto mundial se triplicó desde 1995.

Pero está bajo objeción por parte de algunos poderosos el formato de este irreversible proceso impulsado por la tecnología, la producción transestatal, el conocimiento y el impulso humano a buscar siempre más. No puede esperarse que la integración que ha avanzado tan lejos se detenga, pero hay riesgo de desorden y complicaciones consecuentes. Empresas globales, puestos de trabajo tecnologizados, consumo internacionalizado, ciencia mundial, todo requiere un marco de referencia. En un blog del BM se publicó hace un tiempo que de las 100 principales economías del mundo, 69 son empresas y solo 31 estados de países.

La reunión de los líderes en Buenos Aires será, pues, una manifestación del proceso de cambio que está dándose en el planeta y por ello sería un error considerarla como un hecho en sí mismo. Es un eslabón en una cadena. Habrá polémica. Y las diferencias son más abismales cuando comienzan las discusiones, aunque -como creía Heráclito- el conflicto suele ser la madre de todas las cosas nuevas.

Especialista en negocios internacionales, consultor y profesor universitario

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