España como oportunidad

Rosendo Fraga
Rosendo Fraga PARA LA NACION
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24 de octubre de 2000  

LA visita que realiza el presidente Fernando de la Rúa a España es una circunstancia propicia para que la Argentina reflexione sobre la relación bilateral entre los dos países y sus perspectivas.

España es la madre patria. De ella heredamos una lengua, una cultura, una religión, y de ella proviene gran parte de la inmigración que ha poblado el país. Pero además, en los años 90, tanto su éxito económico como el importante flujo de inversiones hacia la Argentina la han transformado en una de nuestras relaciones bilaterales más importantes.

Así, a mediados de la década pasada, la Argentina era el destino privilegiado de las inversiones españolas en América Latina. Aerolíneas, teléfonos, electricidad, gas, bancos, petróleo y medios de comunicación fueron los hitos más importantes de esas inversiones. España, en la segunda mitad de los años 90, se convirtió en el primer inversor europeo en nuestro país, con posibilidad de superar en monto, durante la década que se inicia, a los de origen norteamericano. La Argentina aparecía entonces como el socio escogido por España para avanzar sobre América Latina. Pero hoy resulta necesario ampliar las miras para tomar real conciencia de la importancia de esta relación.

Hace un lustro, la Argentina concentraba la mayoría de las inversiones españolas en América Latina. Hoy ya no es así. Los capitales españoles en la región alcanzan los 130.000 millones de dólares, de los cuales 30.000 están en nuestro país, lo que hoy representa aproximadamente la cuarta parte del monto de las inversiones españolas en América Latina, cuando hasta hace pocos años significaba más de la mitad.

En América y en el mundo

De continuar la actual tendencia, puede calcularse que dentro de cinco años la Argentina tendría el 20 por ciento de la inversión española en el subcontinente, y en diez, bajaría al 15 por ciento.

En este momento, México y Brasil presentan mejores perspectivas de crecimiento económico que la Argentina y cuentan, además, con mercados de mayores dimensiones. Nuestro país pasa entonces a ocupar el tercer lugar en cuanto a las prioridades de inversión española en América Latina.

Pero el ámbito de los capitales españoles no es sólo América Latina, aunque sea el primer inversor europeo en la región.

España es miembro de la Unión Europea y está realizando inversiones en diversos países del Viejo Continente. Por otra parte, en los Estados Unidos el crecimiento del fenómeno latino, tanto en términos económicos como culturales, está haciendo que sean cada vez más las empresas españolas que instalan sus sedes en Miami y cotizan en Wall Street. Además, a comienzos de julio, el presidente del gobierno español, José María Aznar, reunió en Filipinas (el país asiático con mayor influencia cultural española) a los once embajadores de su país en ese continente, para lanzar su política en la región.

Es decir que las inversiones españolas, si bien tuvieron un primer impulso en la Argentina y luego en el resto de América Latina, hoy se extienden a Europa, Estados Unidos y Asia.

Es en este marco donde debemos replantear nuestra relación con España, que apostó con decisión a la Argentina por afinidades históricas y culturales. Pero esa apuesta puede perder impulso, peso y significación si no somos capaces de mostrarnos como un socio activo en los emprendimientos españoles en el mundo. Aunque la relación bilateral no se interrumpirá ni las inversiones se retirarán, la Argentina irá perdiendo peso relativo para España.

Debemos mostrar que podemos ser el socio activo de España en los proyectos emprendidos, no sólo en América sino también en el mundo, y la visita de nuestro presidente a ese país es la circunstancia propicia para que la Argentina lo demuestre.

La presencia de España es un dato permanente, como dijo el embajador de ese país en la Argentina, Manuel Alabart, al afirmar que "las inversiones españolas lo son a largo plazo, son inversiones estratégicas y no coyunturales, por lo tanto tienen intención de estar por encima de los cambios de gobierno". España no se retirará de la Argentina, pero nuestro país puede perder la oportunidad de participar como un socio importante en los emprendimientos españoles si no se muestra con la capacidad de acompañarlos activamente.

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