Gracias Santidad

Alberto Bochatey
Alberto Bochatey LA NACION
Nos ha dicho cosas sencillas, pero profundamente evangélicas y desafiantes en un mundo de agresiones
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19 de marzo de 2013  • 12:36

El inicio oficial del ministerio petrino de Su Santidad Francisco es un momento de profunda reflexión y fiesta para todos los cristianos y para todo el mundo que, más allá de las diferencias de fe o de la negación de la fe, ha reconocido la importancia moral y mundial que tiene este nuevo pontífice venido "desde fin del mundo".

Sí, del fin del mundo, pero del mundo. De una Iglesia peregrina y conocedora de varones y mujeres de paz, de familia y trabajo. Pero también de inestabilidades, injusticias y corrupciones. El papa Francisco nos ha dicho que quiere una Iglesia pobre y para los pobres, una Iglesia sencilla y de oración, de misericordia y perdón, "no tener miedo a la bondad, a la misericordia". Saber mirar el horizonte no con el color gris de la mediocridad sino con la luz de Cristo que nos enseña a custodiar la vida humana y toda la creación.

Inició su pontificado subrayando la necesidad de la humildad, el silencio, la ternura, la serenidad y la capacidad de custodiar fielmente la palabra de Dios

Inició su pontificado subrayando la necesidad de la humildad, el silencio, la ternura, la serenidad y la capacidad de custodiar fielmente la palabra de Dios, custodiar nuestras vidas para poder hacerlo con la de los otros, especialmente con los niños, los ancianos, la familia, los más pobres; con las cosas y con toda la creación. Sin tenerle miedo al bien, con ternura a causa de la fragilidad del hombre, desterrando el odio, la soberbia y la envidia.

Su Santidad Francisco nos ha dicho cosas básicas, sencillas pero profundamente evangélicas y desafiantes en un mundo de agresiones, división, desprecio y marginación. El papa Francisco quiere una Iglesia viva, que camine en el mundo sin miedo, con capacidad de lo nuevo, del cambio y de la observación cuidadosa de toda vida, especialmente la humana; vida siempre don de Dios, amada y creada para el bien de toda la ceración.

Gracias Santidad. Nos emocionamos por el papa argentino y estamos cerca suyo con la oración y renovando nuestro compromiso con el amor, la fe y la esperanza. Pidiendo su bendición lo abrazamos en el amor.

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