Greenspan cotiza en baja

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19 de marzo de 2000  

NUEVA YORK (The New York Times).- En Wall Street, ya no toman a Alan Greenspan con tanta seriedad como hace un tiempo. La prueba es que sus severas advertencias sobre los altos precios de las acciones no hicieron mella en la mayoría. Su mensaje fue en esencia acertado: el exceso de especulación puede dañar la economía. Pero mientras las acciones industriales del Dow Jones cayeron después de sus comentarios, aunque sólo moderadamente, los inversores, con actitud desafiante, enviaron el Nasdaq a alturas récord.

A pesar de su aspereza, el presidente de la Reserva Federal no pudo desinflar las carteras de acciones con sus advertencias. Los fondos comunes de inversión, por ejemplo, estaban tan cargados de las acciones líderes de alta tecnología del Nasdaq que su valor siguió creciendo. "A pesar de la bifurcación del mercado, la mayoría de los inversores sigue en posición favorable este año", dice Michael Lipper, que sigue la trayectoria de los fondos. Para algunos observadores de Wall Street, Greenspan se está convirtiendo en el presidente de la Fed que habla alto, pero carga un garrote pequeño.

La amenaza del derrumbe

En sus observaciones ante el Congreso el mes último, el presidente de la Fed definió su preocupación por el mercado como una medida para combatir la inflación, pero supongo que su verdadero temor es que un mercado que vuela tan por encima de sus pautas históricas corre el riesgo de un derrumbe. Greenspan sabe que tal colapso daría por resultado una reducción recesiva del gasto de los consumidores.

Más peligrosa aún, una caída de los precios de las acciones provocaría una corrida del dólar estadounidense, ya que los inversores extranjeros retirarían su dinero y los inversores norteamericanos buscarían mejores pastos en el extranjero. Un dólar en baja ocasionaría un aumento de las tasas de interés y los precios de las importaciones. Para controlar la inflación, la Fed tendría que imponer medidas más ajustadas aún.

El círculo virtuoso de un dólar alto, elevados precios de las acciones y una inflación y tasas de interés bajas podría súbitamente deslizarse al círculo vicioso de un dólar en baja, una caída de los precios de las acciones y aumentos en la inflación y las tasas de interés. La recesión no tardaría en asomar.

Una esperanza

Pero yo abrigo una esperanza. El presidente de la Fed reconoce al fin que necesita dos armas para combatir en dos frentes. Por supuesto, esto le exigiría a Greenspan romper las reglas que se impuso a sí mismo de limitar las funciones de la Reserva Federal al control de la inflación y el crecimiento económico. Sin embargo, algunos de los más exitosos presidentes de bancos centrales triunfaron precisamente al romper sus propias reglas.

En la reunión sobre políticas que la Fed celebrará pasado mañana, Greenspan debería considerar un aumento de las tasas de interés que no exceda un cuarto de punto, como se espera, pero también tendría que hacer algo inesperado y subir el requisito de un margen de 50% en la compra de acciones para poner freno a las especulaciones del mercado. Se sabe que actualmente hay muchas formas de eludir la exigencia del margen, por la cual los inversores deben pagar la mitad del precio de la compra en efectivo. Pero si la deuda marginal, que ahora alcanza niveles récord, es tan insignificante, ¿por qué recurre tanta gente a ella?

Aumentar los requisitos de márgenes no tendrá un efecto importante por sí solo, pero si esto va acompañado de un aumento de las tasas de interés, Greenspan podría recuperar cierta credibilidad y enviar un fuerte mensaje a Wall Street.

La Fed debería también tornar más estrictas las exigencias de capital para los préstamos bancarios de riesgo a grandes inversores. Reducir la especulación restringiendo el crédito ahora ayudaría a Greenspan a evitar mayores y más dolorosos aumentos de las tasas en el futuro. Pero el gran temor es que haya esperado demasiado.

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