Hacia un nuevo paradigma mundial

En Globalizar la democracia (Ediciones Manantial) el periodista Fernando Iglesias sostiene que la unificación política del mundo hace necesaria la creación de una institución parlamentaria internacional
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27 de agosto de 2006  

[...] Ante el avance indetenible de la globalización tecnoeconómica, la unificación política del mundo comienza, nolens volens, a ocupar un lugar en la agenda. La administración Bush, que parece salida de los sueños de Carl Schmith y Leo Strauss y es la expresión embrionaria más temible de algún tipo de unificación mundial por mano militar, se aproxima al ocaso. Su previsible fracaso en Iraq y su incapacidad general, bien evidenciada en el terreno económico y en Nueva Orleans, hacen probable que desaparezca para siempre de escena, llevándose consigo buena parte de un modo nacionalista y militarista de intervenciones políticas globales.

[...] Sin embargo, el tiempo que necesitará la sociedad mundial para superar su actual negativismo y elaborar una estrategia democrática y racional que le permita abordar con posibilidades de éxito sus actuales crisis y conflictos resulta una cuestión bien diferente.

[...] Digámoslo así: ya que las decisiones principales de las que depende el destino de la humanidad se toman hoy en ámbitos en los cuales no existe la Democracia, ser democrático significa hoy trabajar políticamente para hacer llegar la Democracia a los ámbitos en los que se toman esas decisiones principales.

[...] El paradigma particularista de la independencia nacional debe ser reemplazado por el universalista de la globalización de la Democracia, el de la autodeterminación de los pueblos por el de la autodeterminación de los individuos, y el de la soberanía nacional por el de la soberanía de los ciudadanos. La anarquía internacional, la tiranía de las grandes potencias y las diplomacias nacionales deben dar paso a la institucionalización de un estado de derecho global. El escenario nacional-internacional que acumula cinco décadas de fracasos debe dar lugar a un orden global democrático. Los programas tercermundistas de un populismo que tiende a confundir la defensa de los pobres con la defensa de la pobreza, y que consisten en la africanización y cubanización del Tercer Mundo, deben ser evitados a toda costa. La idea de un Occidente que se salva solo, o que salva a todo el mundo gracias a sus ejércitos, conduce a la catástrofe. [...] Nada mejor que un Parlamento Mundial para proveer a tan altos cometidos.

Nadie puede saber a priori si un orden democrático global será alguna vez establecido. [...] Menos predecible aún es la vía por la que una Democracia Global puede establecerse. Sin embargo, en el estado presente de la situación parece racional afirmar que la constitución de un Parlamento Mundial, aún embrionario, podría significar un salto cualitativo hacia este paradigma. Es probable que su mera existencia opere como catalizador de las muchas y muy variadas formas que está adoptando la tendencia hacia la unidad política democrática del planeta, entre ellas: la extensión de la Unión Europea, la aparición de embriones de organización unitaria continental en Nortemérica, Sudamérica, Asia y África, los reclamos de reforma democrática de la ONU, el crecimiento exponencial de las ONG globales, el surgimiento del movimiento social mundial y del Forum Social Mundial y el establecimiento de la Corte Penal Internacional, por mencionar sólo las más importantes y recientes.

La creación de una Asamblea Parlamentaria de la ONU (UNPA) combina da con la extensión de la Unión Europea a través de acuerdos con otros continentes democráticamente institucionalizados, que desemboque luego en una Asamblea Mundial Constituyente y en un Parlamento Mundial munido de plenas funciones legislativas me parece la vía más factible, aunque ésta es sólo una opinión entre muchas igualmente válidas.

La idea de un Parlamento Mundial es, en mi opinión, el núcleo de todo el problema. Constituye el centro básico de la apertura de lo que Troy Davis ha caracterizado como "imprescindible debate global sobre la creación de instituciones democráticas mundiales". En lo inmediato, su potencial propagandístico es enorme. Lucio Levi lo ha escrito con belleza y concisión: "¡Por un Parlamento Mundial! es la simple y poderosa consigna que denota la más profunda contradicción de nuestros tiempos: el desequilibrio entre la Globalización y la ausencia de toda institución democrática internacional y global".

Por primera vez en la Historia, los temas de la unidad política mundial, el federalismo mundial, la ciudadanía mundial, la Corte de Justicia Mundial y el Parlamento Mundial se hacen presentes en un mundo verdaderamente mundial, esto es, en un escenario económica y tecnológicamente maduro para su realización. También es evidente que las iniciativas y las actividades relacionadas con su desarrollo no han alcanzado, ni de cerca, la masa crítica que permita la creación inmediata de instituciones democráticas mundiales. Sin embargo, la enorme expansión ocurrida en los últimos años parece indicar que ese momento se acerca.

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