Heridas viejas, prejuicios eternos

Enrique Pinti
Enrique Pinti PARA LA NACION
Las idas y vueltas de la historia producen heridas en la sociedad que tardan siglos en cicatrizar y que provocan reacciones violentas
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3 de julio de 2015  • 01:45

Las idas y vueltas de la historia producen heridas en el cuerpo social que tardan siglos en cicatrizar y que provocan reacciones a veces violentas generando rencores que, cada tanto, resurgen y dan pie a polémicas que, sacadas de contexto, pueden parecer exageradas.

La esclavitud a la que fue sometida la raza negra (por poner un ejemplo entre muchos otros) durante siglos y siglos que se efectivizaba mediante el rapto y secuestro en masa de personas que eran arrancadas de sus países por traficantes de esclavos, encadenadas y trasladadas en condiciones infrahumanas en barcos sin la menor higiene y desembarcadas en territorios desconocidos donde no se hablaba el idioma de los raptados y donde se los explotaba en trabajos forzados con brutales castigos para los rebeldes y mal trato, en general, hasta para los más sumisos, con esclavitud sexual sin consentimiento aplicada mayoritariamente a las mujeres incluyendo a menores de edad, provocó luchas, guerras, rebeliones reprimidas con crueldad sin límite y persistió a pesar de ser declarada ilegal y prohibida expresamente desde las constituciones vigentes en estados supuestamente democráticos e igualitarios.

En pleno siglo veinte en África a pesar de la lucha de Nelson Mandela , y en Estados Unidos pese al intenso activismo de Martin Luther King, siguieron presentes prejuicios y atropellos contra los negros eufemísticamente llamados "afroamericanos"

En pleno siglo veinte en África a pesar de la lucha de Nelson Mandela , y en Estados Unidos pese al intenso activismo de Martin Luther King, siguieron presentes prejuicios y atropellos contra los negros eufemísticamente llamados "afroamericanos" para cumplir con una corrección política puramente formal. Hasta en la última entrega de los Oscar, en febrero de 2015, dos músicos ganadores del premio a la mejor canción destacaron en su discurso de agradecimiento la enorme desproporción de presos "afroamericanos" en las cárceles estadounidenses y deploraron el estigma de "delincuentes por excelencia" endilgado a esa raza.

Muchos ignorantes de mente estrecha critican esta posición acusando de racistas a los otrora prejuiciados y aducen que ese tema ya está superado por el hecho de tener un presidente negro y muchos fiscales, jueces, abogados, actores, músicos y demás profesionales que ostentan con libertad su color de piel. Esos mismos ignorantes se burlan y critican a otras minorías (homosexuales, lesbianas, trans, travestis y demás variantes) diciendo tonterías como: "¿Por qué tienen que festejar el día del orgullo gay?" ¿Acaso nosotros los heterosexuales festejamos el día del orgullo hétero?" No, claro que no, lo que deberían festejar es la alegría de no tener que festejarlo, de vivir dentro de lo socialmente aceptado e impuesto por la "legalidad" otorgada por la costumbre y la prepotencia mayoritaria. Nadie festeja lo que tiene como esencia y creencia si lo puede ejercer sin presiones, persecuciones y represiones.

Si los judíos, armenios, turcos , negros, homosexuales, amarillos, rojos, enanos y discapacitados no hubieran sido torturados, quemados, esclavizados, azotados, internados en campos de concentración y sometidos a genocidios y abusos, seguramente no existirían días de conmemoración, paranoias de persecución, delirios de grandezas como respuesta lógica al avasallamiento de características de raza, color, nacionalidad o conductas sexuales que en casi todos los casos son marcas de fábrica que los seres humanos no podemos modificar. El patético caso de Michael Jackson blanqueando su hermosa piel oscura es un ejemplo de lo que pueden hacer los prejuiciosos, alcahuetes, ignorantes e hipócritas.

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