Inflación, con voto dividido

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20 de agosto de 2000  

LONDRES(The Economist).- El comité de política monetaria (CPM) del Banco de Inglaterra se dividió 5-4 cuando decidió mantener el tipo de interés en 6,0% a comienzos de agosto, según se reveló esta semana. Cuatro miembros del CPM querían subir las tasas de interés un cuarto de punto. Cuatro votaron con Eddie George, el gobernador del banco, por mantener el tipo de interés como está.

La votación fue una de las más reñidas desde que el CPM fue puesto en funciones hace un poco más de tres años. Una cantidad de cifras económicas dadas a conocer esta semana tendía a dar sustento a la línea mayoritaria. Pero con una votación tan reñida en agosto, la próxima reunión, por realizarse a comienzos de septiembre, podría ir en cualquiera de las dos direcciones.

Entre los miembros del comité que querían un alza del tipo de interés -los llamados halcones- se incluía Mervyn King, el vicegobernador especializado en política monetaria, y John Vickers, el jefe de economistas del banco. Su principal preocupación fue que la demanda subiría más rápido que la capacidad de la economía, y así acumularía presiones inflacionarias. No estaban convencidos de que la demanda del sector privado se reduciría con suficiente prontitud como para contrapesar el efecto del aumento del gasto público: los riesgos inflacionarios provenientes del consumo están en aumento.

Otra preocupación es la fuerte demanda en el mercado laboral, que temen que acelerará el aumento de los ingresos y luego la inflación.

Sin embargo, los halcones fueron superados en la votación por un grupo que incluyó a tres de los cuatro miembros externos nombrados por Gordon Brown, canciller del Exchequer (ministro de Finanzas). DeAnne Julius, Sushil Wadhwani y el recién nombrado Christopher Allsopp votaron por mantener los tipos de interés en su nivel actual.

Las últimas estadísticas sobre aumento de los ingresos les parecieron "alentadoras". También les preocupaba el impacto de un alza de los tipos de interés sobre la libra. En síntesis, el tipo de cambio subiría, lo que podría reducir la inflación. Sin embargo, la libra podría caer aún más, lo que posiblemente generaría un efecto rebote de mayor inflación.

Las cifras aparecidas esta semana dan amplio apoyo a la línea mayoritaria. Por un lado, los halcones pueden señalar la mayor presión en el mercado laboral. La tasa de desempleo cayó en julio al 3,7%, su punto más bajo en 25 años. El empleo total en el segundo trimestre aumentó en 100.000 puestos de trabajo, lo que significa un nuevo récord en cuanto a la cifra total. Sin embargo, es razonable decir que esto hace que sea "alentadora" la nueva caída del incremento de los ingresos. De acuerdo con los titulares, la tasa trimestral cayó a 4,1% en los doce meses hasta junio, la más baja en tres años.

Panorama alentador

El cuadro inflacionario también se ve mejor. La tasa anualizada de inflación en los precios minoristas, excluyendo el pago de hipotecas, se mantuvo en el 2,2% en julio, por debajo de la meta del gobierno de 2,5 por ciento. Eso en sí mismo no es nada excepcional.

Pero Ciaran Barr, un economista del Deutsche Bank, calcula que la inflación habría caído al 2% si los precios de alimentos estacionales hubiesen caído como de costumbre en julio, en vez de aumentar casi un 5% en comparación con junio. La inesperada presión inflacionaria de los precios de alimentos estacionales se vio contrapesada por una gran competencia en los comercios minoristas. El precio de la vestimenta y el calzado bajó un 7,1%, la mayor caída desde que se lleva registro en los últimos cincuenta años.

Estas últimas marcas del termómetro económico pueden haber dado sustento al grupo mayoritario del CPM. Sin embargo, no es probable que los halcones cedan hasta que vean claras evidencias de una desaceleración de la demanda en el sector privado. Mucho dependerá de lo que suceda con la libra. Si fuera a caer mucho, los halcones argumentarían en favor de un incremento de los tipos de interés para contrapesarlo. Continuará el tira y afloje en el comité de política monetaria.

Traducción: Gabriel Zadunaisky

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