José María Aznar: "No sirven los liderazgos sin partidos"

Aunque afirma haberse retirado de la primera línea de la política, el ex presidente del gobierno español José María Aznar no oculta sus simpatías ideológicas ni ahorra críticas: de visita en la Argentina esta semana, calificó el triunfo de Macri como un hecho “políticamente muy importante”,destacó la necesidad de una mayor institucionalidad y observó, más en broma que en serio, que tras su viaje a Madrid Cristina Kirchner debería cuidarse porque “Zapatero tiene fama de mufa”
Jorge Elías
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29 de julio de 2007  

Tras su paso proselitista por Madrid, la senadora Cristina Fernández de Kirchner debería cuidarse, según advirtió el ex presidente del gobierno español José María Aznar. ¿Cuidarse? "Sí, debería cuidarse -insistió-. Zapatero tiene fama de gafe, de mufa como dicen ustedes. Apoyó al ex candidato demócrata John Kerry en los Estados Unidos y Kerry perdió. Apoyó al ex canciller alemán Gerhard Schröder y Schröder perdió. Apoyó a la ex candidata socialista Ségolène Royal en Francia y Royal perdió. Todo lo que apoya, pierde."

En su lista, Aznar omitió a Fernando Alonso, el piloto gallego de Fórmula 1 que, después de haber sido señalado como ejemplo por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en un acto de su partido, el Socialista Obrero Español (PSOE), realizado en Santiago de Compostela, debió retirarse al domingo siguiente de una carrera en Canadá. "Ojo, porque tiene un componente mufa peligroso -redondeó Aznar con tono de broma-. En todo caso, la senadora Kirchner debería tener ahora un poco de cuidado."

Mientras la senadora Kirchner recorría España esta semana, Aznar participó en Buenos Aires de una reunión del fondo de inversión norteamericano J. E. Roberts Companies, en el cual forma parte de su junta directiva como director para América latina. Les presentó al agente inmobiliario Joseph E. Roberts al presidente Néstor Kirchner y al jefe de gobierno electo de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Entre otras actividades, por la cuales está más tiempo "en aviones que en mi casa de Madrid", Aznar dicta clases de política europea en la Universidad de Georgetown, en Washington; es consejero de News Corporation, cabecera del imperio mediático del magnate australiano Rupert Murdoch, e integra la junta directiva del fondo de inversión Centaurus Capital, de Londres.

¿Dónde quedó la política? "Nunca te olvidas de ella -dijo durante una entrevista con LA NACION-, pero mi sitio y mi aspiración ya no están en la primera línea. Mi sitió está en las ideas, en aportar fundamentos importantes para la sociedad actual."

De eso trata el próximo libro de Aznar, referido a los valores, de inminente aparición. Será el tercero de su autoría después de haber editado Ocho años, una visión personal de España , balance de su gestión como presidente de gobierno entre 1996 y 2004, y Retratos y perfiles: de Fraga a Bush , repaso biográfico de los líderes que más han influido en él. "Estoy en la batalla de las ideas, que es la más importante -dijo-. No estoy en la batalla por los cargos."

-Usted en Buenos Aires y la senadora Kirchner en Madrid...

-Así es la vida. Unos por aquí y los otros por allá.

-Y por acá, ¿cómo ve las cosas?

-Hombre, yo creo que en la Argentina se ha producido una circunstancia política muy importante, como ha sido la victoria de Mauricio Macri. Después de la crisis es evidente que hay una mejoría del país. Políticamente es muy importante la victoria de Macri.

-¿Qué le sugiere que el presidente Kirchner haya designado a su mujer como candidata para sucederlo?

-El problema de muchas sociedades es la necesidad de una mayor institucionalización. A veces, da la impresión de que la permanencia en el poder debe ser eterna, algo que he combatido toda mi vida. Tanto lo he combatido que, antes de llegar a la presidencia, anuncié que iba a estar sólo dos períodos de gobierno. Y respeté mi palabra. Yo tengo un sentido institucional de los países. No creo en las agrupaciones en torno a caudillos más o menos inteligentes. Los países necesitan instituciones sólidas y fuertes, y los partidos, que no tienen por qué ser ni más ni menos simpáticos, deben ser buenos, con buenos líderes que sean parte fundamental del desarrollo institucional del país. No deben construirse los liderazgos sin partidos.

-¿Kirchner es un caudillo?

-Yo hablo con todo respeto de los presidentes de los países en los que he estado y tengo una buena relación con el presidente Kirchner. Mi último viaje a Buenos Aires fue para presentar lo que llamamos una agenda de libertad para América latina. ¿Cuáles son los peligros? El populismo, las políticas excluyentes, la falta de fortalecimiento institucional y de economías de mercado.

-¿Es un problema estructural?

-Sí, sí, claro que es un problema estructural.

-¿Por dónde hay que empezar a resolverlo?

-Tiene que ser una decisión de líderes que dirigen una parte importante de las políticas. Líderes identificables, homologables y que sean capaces de hacerlo por el país. Esos líderes deben tener la visión de un grupo. No vamos a crear un grupo de amigos en torno a un caudillo para llegar al poder. Vamos a crear una gran fuerza política que sea básica para la estabilidad del país. No se prospera al margen de la libertad, sino cuando hay más libertad.

-Más allá de los atentados de Atocha, ¿a qué atribuye el cambio de la política exterior española una vez que usted concluyó su gobierno?

-El gobierno decidió retirar a España de sus alianzas más importantes con los países más importantes. Fue un grave error, como consecuencia de una falta muy grande de definición y de entendimiento político y de un gobierno muy radical que creía que la política exterior dependía de hacer lo contrario de lo que había hecho el anterior. Lo cual es absurdo, como no haber sabido distinguir entre los intereses a largo plazo del país y los intereses a corto plazo del gobierno. Estar entre los Estados Unidos y el Reino Unido para pasar a estar entre Venezuela y Cuba fue un salto negativo. España forjó durante años una política en la cual su presencia y su capacidad estaban fortaleciéndose permanentemente. Y eso se notaba. Era respetada y considerada por todo el mundo. Huimos de ese puesto porque era una política que hacían otros. Me parece un ejercicio de infantilismo político muy grande. Y un error.

-A los otros nos les ha ido bien.

-Bueno, a España tampoco. Perder esa posición que tenía no le ha venido nada bien. Ha perdido influencia, ha perdido capacidad, ha perdido presencia en el mundo, como les pasa a todos los países que, en lugar de marcar ambiciones muy importantes y unirse para conseguirlas, se dedican a crear problemas internos. Cuando uno se cuestiona su propia existencia, es muy difícil que pueda tener una política exterior consistente.

-España retiró sus tropas de Irak, pero aumentó el contingente en Afganistán y colaboró en el Líbano.

-Es un ejercicio bastante infantil pensar que unas cosas compensan otras. Cuando se rompe la confianza en una relación política, como cuando se rompe la confianza familiar o personal, no la recuperas por otras vías. Ya sabes que se ha roto. La actitud del gobierno español al retirar muy vivamente las tropas de Irak nunca será compensada, por más que mande soldados a Afganistán o el Líbano. Es una visión infantil de la política.

-¿Cómo ve a su partido, el Popular, para las elecciones presidenciales de marzo de 2008?

-Mi deseo es que el PP gane. Eso sería muy conveniente para España, cuya situación política tiene un serio deterioro. El PP acaba de ganar las elecciones locales. Está en una posición correcta. Si estos son los problemas del país y la oposición no es seria, correcta y estricta, pues no puede ser percibida como una alternativa posible de gobierno.

-¿Será ETA el tema dominante de la campaña después de la ruptura de la tregua con el gobierno?

-El tema dominante va a ser la disolución nacional. Es el tema en el que está inmersa España. Hay mucha gente que no entiende que eso sea posible.

-Yo tampoco.

-Mira, los países se hacen y se deshacen. Ninguno tiene garantizada la prosperidad permanente ni está condenado al fracaso. España tiene los problemas de un país rico, pero se ha abierto un proceso político de extraña gravedad y complejidad, y uno de sus componentes, los pactos que fundamentaban la transición democrática, ha sido eliminado. Eso quiere decir que, en lugar de una política de integración, tenemos una de exclusión. Lo segundo es que la realidad nacional del país y el aparato del Estado se está diluyendo progresivamente y eso es consecuencia de los pactos con los nacionalismos más radicales y extremos, y las demostraciones terroristas de ETA.

-¿Influyen las autonomías, como la de Cataluña?

-La aprobación de los nuevos estatutos de autonomía está suponiendo un proceso de desarticulación del Estado y de claro debilitamiento de la identidad nacional española. Los países pueden sobrevivir a esas cosas. Nosotros estamos haciendo equilibrio sobre el abismo.

-¿El problema de ETA se resuelve al estilo Irlanda del Norte?

-No. Si es así, lo es equivocadamente. ETA tiene un objetivo: conseguir el poder y la independencia en el País Vasco. Y para ese objetivo mata gente, pone bombas, secuestra, chantajea, extorsiona o declara treguas. La tarea del gobierno no es negociar con los terroristas, sino evitar esos objetivos y fortalecer el Estado, el país, nuestra identidad, nuestros valores. Si se hace lo contrario, si se debilita el Estado, el riesgo es grande.

El perfil

Primeros años

Nació en Madrid, el 25 de febrero de 1953. Hijo de un conocido periodista radial de la España franquista, estudió derecho en la Universidad Complutense de Madrid y, tras recibirse, incursionó de inmediato en política en la conservadora Alianza Popular.

De diputado a presidente

Elegido diputado por el Partido Popular en 1982 y 1986, escaló peldaños en la estructura partidaria hasta convertirse en su titular y candidato presidencial. Presidió el gobierno español entre 1996 y 2004. Está casado con Ana Botella, con quien tuvo tres hijos.

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