Juveniles experiencias espaciales

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12 de diciembre de 2001  

Jovenes estudiantes argentinos fueron encargados de diseñar experiencias para la reciente misión del transbordador espacial Endeavour. Alumnos de la Universidad Nacional de Rosario idearon un experimento que estudia la cristalización, en ausencia de gravedad, de sustancias detectoras de partículas de alta energía. Dentro del mismo plan se diseñó, en la Regional Haedo, de la Universidad Tecnológica Nacional, un sistema de liberación para las partes móviles de los satélites.

El Proyecto Educativo SEM, que forma parte de un convenio entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y la NASA, permite a estudiantes primarios, secundarios y universitarios de nuestro país la realización de algunas experiencias científicas y tecnológicas en estos viajes espaciales. El director científico de la CONAE señala que "lo más importante es que, al desarrollarlas, los jóvenes deben seguir todas las etapas de la investigación científica real".

Este proyecto tiene antecedentes. Ya en 1998 cuatro escuelas primarias y secundarias argentinas enviaron semillas de lechuga, maíz, soja y girasol a bordo del transbordador Discovery, para estudiar los efectos de las radiaciones cósmicas y de la microgravedad en su poder germinativo y en su estructura genética. El Endeavour, en esta ocasión, fue provisto de un contenedor del tamaño de un tambor de combustible para el desarrollo de las experiencias previstas.

Cristanar es el nombre de la investigación diseñada en Rosario y utiliza una mezcla de cristales que tienen particulares propiedades ópticas y son utilizados en láseres. La experiencia de la Regional Haedo se llama Resume y consiste en un sistema que permite el despliegue de paneles solares, antenas y otras partes móviles de los satélites, que viajan plegados en cohetes de bajo costo.

Esta participación de estudiantes argentinos tiene significaciones diferentes. Debe considerarse cuanto significa para la formación de los jóvenes estudiantes encarar una empresa que no es una mera práctica escolar, pues sus resultados están ligados a una empresa de la envergadura de las que lleva a cabo la NASA. Pero también se debe valorar que representan estas intervenciones como pruebas de las calidades de las casas de estudios donde se han desenvuelto, aunque solamente alcancen, por lo menos en forma directa, a grupos reducidos de estudiantes y docentes.

Actividades como éstas suelen emerger en contextos de muy buen nivel académico como signos distintivos de una tarea educativa general obligada a estar a tono con ellas. Se las puede ver, por lo tanto, como sólidos referentes de la labor general de los institutos universitarios en los cuales se han generado, en condiciones de amplio contacto con la obra que impulsa la agencia que marcha a la cabeza del desarrollo tecnológico y científico en el campo espacial.

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