Kosovo y los crímenes de guerra

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13 de marzo de 2007  

El Tribunal Penal para la ex Yugoslavia (TPEY) acaba de abrir un proceso judicial contra el ex primer ministro de Kosovo y antiguo guerrillero albano-kosovar Ramush Haradinaj, a quien se acusa de haber cometido -antes de haber sido designado jefe de gobierno- crímenes de guerra considerados delitos de lesa humanidad.

La combativa fiscal del tribunal, la italiana Carla del Ponte, se refirió al abominable accionar de la guerrilla a lo largo del conflicto interno armado que afectara a Kosovo señalando que sus actos "no fueron ni nobles ni heroicos, sino asesinatos brutales".

Haradinaj fue uno de los líderes de la guerrilla autodenominada Ejército de Liberación de Kosovo, que en su momento pretendió "limpiar" de serbios el territorio kosovar por medio de una condenable serie de atentados, acciones intimidatorias, torturas y asesinatos de civiles inocentes. Durante el conflicto interno, el acusado habría sido uno de quienes condujeron a los grupos armados que asesinaron al menos a 39 civiles albaneses.

Se trata del primer jefe de gobierno que ha debido dejar su cargo para enfrentar a la Justicia y tener que rendir cuentas por los crímenes cometidos por la guerrilla, ante lo cual él niega toda responsabilidad.

De esta manera, la comunidad internacional sigue consolidando la interpretación de que las Convenciones de Ginebra de 1949 son de aplicación a los conflictos armados internos. Criterio que ya se exteriorizara, más allá de toda duda, al tiempo de crearse el Tribunal Penal para Ruanda, país que se vio afectado por un conflicto sustancialmente de carácter interno.

El propio Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia decidió (en el caso "Tadi", en 1995) que no hay diferencia alguna ni distinción relevante de ningún tipo entre un crimen de guerra (como el de asesinar a civiles inocentes) y un delito de lesa humanidad, asimilando el uno al otro. Esto es así porque los crímenes que están detallados en las Convenciones de Ginebra de 1949 no son otra cosa que la codificación del derecho humanitario internacional.

Todos los individuos que pudieran haber cometido crímenes contra civiles inocentes deben asumir, tarde o temprano, sus graves responsabilidades, las que no dependen de la razón que algunos pretendan invocar para tratar de justificar atentados, acciones o conflictos que, en rigor, no admiten justificación alguna.

Asesinar a civiles inocentes en conflictos armados internos es, desde hace muchas décadas, un crimen de guerra que se tiene por delito de lesa humanidad y que es, por lo tanto, imprescriptible, razón por la cual no se puede pretender disimularlo, esconderlo, ignorarlo, justificarlo, o dejarlo de lado, de manera alguna.

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