La Corte de Lorenzetti

(0)
8 de mayo de 2012  

Ya podríamos colocar el nombre propio de su presidente, al estilo de la tradición norteamericana, a esta Corte Suprema de Justicia que desde hace unos años nos presenta políticas judiciales y jurisprudencia muy singulares.

Esta Corte se conformó luego del desprestigio público que fulminó a varios miembros del tribunal anterior, mayoría obediente del poder ungida en una madrugada del Senado, conocida como "la Corte menemista".

Aprobadas por el Congreso de la Nación la depuración y la reducción del número de ministros de la Corte a siete, y con los nombramientos producidos a partir de 2003 y 2004, el Poder Judicial encontró rumbo, liderazgo y representación. La Corte rápidamente propuso una vasta agenda institucional y presentó una saga de fallos importantes y novedosos que seguimos recibiendo casi todas las semanas.

La agenda interna de la corte presidida por Lorenzetti comenzó por procurar transparencia en sus actos, con controles de la Auditoría General de la Nación sobre su funcionamiento económico, la exhibición en Internet de los asuntos bajo tratamiento y las audiencias públicas antes de sentenciar, que casi nunca habíamos visto a lo largo de la historia. Ha sido consciente de que sus sentencias impactan sobre toda la sociedad y por eso llama a pensar colectivamente, a debatir más antes de decidir, incluso con quienes no son parte de los casos, como los amicus curiae.

La agenda sustantiva de esta Corte se integra con casos que definen su papel e indican al país el alcance de los derechos de la Constitución.

Al comienzo tomó los derechos de los pueblos aborígenes u originarios, abandonados al olvido, y los convirtió en tema de su jurisprudencia. Se ocupó luego de la superpoblación carcelaria de la provincia de Buenos Aires, otra una cuestión que afecta a grupos minoritarios muchas veces fuera de la mirada de la mayoría del pueblo argentino, pero que sufren privaciones y recurrentes violaciones de derechos. Al elegir estos asuntos, la Corte ha dado un mensaje a toda la sociedad.

Luego se ocupó de derechos de usuarios y consumidores y elaboró sentencias que marcan líneas novedosas para nuestro derecho. Abordó el tema del medio ambiente como quien toma el toro por las astas, al ocuparse de la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo en el caso "Alicia Beatriz Mendoza", problema histórico que sin dudas permanecerá bajo la mirada de la Justicia hasta el saneamiento ambiental completo y la reparación de los enormes perjuicios a la salud que sufren millones de personas, adultos y muchos niños que viven en los barrios más afectados por la contaminación ambiental que surge del río. El crédito de la solución de este drama colectivo, el demorado día en que al fin esta cuestión se solucione, deberá ser para el más alto tribunal de la Nación.

Esta Corte se preocupó reiteradamente de la actualización de los haberes jubilatorios para asegurar que se acerquen lo más posible al 82% del último sueldo; supervisó que se respetaran las garantías del proceso penal y marcó líneas novedosas en materia de libertad sindical.

Se ocupó del federalismo y de América latina dándole una jerarquía que hasta ahora no se había visto a las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, hoy bajo ataque de las democracias autoritarias de la región. El tribunal que preside el doctor Lorenzetti acató decisiones judiciales dictadas por ese supremo órgano judicial latinoamericano aun contra su propia opinión, enviando así un mensaje a toda América latina.

Esta Corte también se ocupó de la libertad de expresión ordenando igualar la distribución de la publicidad oficial y preocupada porque todas las voces puedan llegar al debate público. Ha fortalecido la autonomía personal volviendo a la interpretación del artículo 19 de la Constitución nacional a favor de una idea amplia de la privacidad que había abandonado la mayoría anterior, y también restableció gran parte de la investigación de la causa AMIA, que había sido completamente anulada por juzgados de primera instancia y por las cámaras de apelaciones: la Corte dijo que esa causa aún continuaba viva y que era necesario no abandonar la investigación al amparo de nulidades que consagraban la impunidad, como lo aceptó el propio fiscal.

También en la lucha contra la impunidad apuntaló, fortaleció y guió los procesos para que finalmente haya juicio y castigo a todos los militares culpables de las violaciones de los derechos humanos producidas por el terrorismo de Estado en el siglo pasado.

En síntesis, esta Corte ha demostrado que sabe leer la Constitución nacional y que puede dirigirse con cautela y firmeza, con respeto, seriedad y un sano activismo judicial a los demás poderes del Estado. Ha bregado con moderación por un diálogo más franco, más tranquilo y racional entre los argentinos. Siempre pidiendo que haya un trabajo sobre las cosas reales, que no hablemos tanto y hagamos más.

Tal vez la misión que tiene por delante sea encontrar los mecanismos para que sus decisiones provoquen una reacción más inmediata en las ramas ejecutivas del Estado.

© La Nacion

Agustín Zbar

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.