La esperanza y los dientes de perro

Por Orlando Barone
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26 de agosto de 2001  

Todavía Diego Maradona no ha sido consultado para opinar acerca de este último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Es una omisión imperdonable. Está por volver a la tevé Mauro Viale. En el mismo canal ya está Hadad, que ríe y ríe como si él mismo fuera el motivo. Y en cualquier momento vuelve Samantha. Si hay algo que se extraña es aquella época feliz: jugábamos a ser televidentes y a creer con candor que el mal era la noche de "El cielo" y no el horario en que funciona la Banca blanca.

Mempo Giardinelli recordaba que Juan Filloy decía que los argentinos hablaban un promedio de 800 a 1500 palabras. Tanta generosidad de Filloy se debe a que no pudo llegar a ver "Gran Hermano" ni a escuchar hablar a los protagonistas.

Cecilia Bolocco, de gira pro colección de adhesiones al prisionero de casa de week end , se emocionó hasta las lágrimas en un programa de la televisión colombiana. Ella y él buscan un hijo. Si llegara a prender la semilla, que todavía parece reacia a brotar en cautiverio, 2002 nos encontrará entretenidos entre embarazo, sexo, nombre del aspirante a "dontorcuatense", bautismo, fiesta alusiva y primeras imágenes del bebe para ver a quién se parece. Que, esto sí, podría ser sorprendente.

Mientras tanto, Carlos Menem, que en libertad siempre salía fotografiado jugando al golf o de camping en Anillaco, ahora sale únicamente leyendo un libro. Siempre es el mismo de Napoleón. Si no lo cambia puede volverse loco.

El economista Miguel Angel Broda, en aparente estado normal, hizo un llamado a los argentinos a manifestar su apoyo al FMI en Plaza de Mayo.

Luis Barrionuevo, flamante candidato a senador por Catamarca y refrescante promesa ética, pidió "meterle picana a los que se robaron el país y darle unos bifes a Cavallo, Machinea y a Pou para que digan quiénes tienen la plata afuera".

Los protagonistas del programa "Desayuno", de Canal 7, después de que se fue Barrionuevo envolvieron la taza donde había estado tomando café para hacerle un análisis. Pero, una vez serenados, se dieron cuenta de que no era que el café hubiera tenido algo raro, sino que Barrionuevo había vuelto a trabajar de bocaza o de badajo. Hay demasiadas fuentes necesitadas de vocerío y de amasijo. Maruja Torres, la escritora española, escribió en El País: "Carlos Menem y Domingo Cavallo siempre meten mano en la caja cuando están en el poder, que es una forma de meter la mano en el momento más conveniente. Y sin perder el control, sobre todo Cavallo, que tiene su galope en su gobierno y el otro mandando la pasta a bancos extranjeros, y a la vez pasa la gorra ante el Fondo Monetario Internacional". Se ve que no lo quiere.

Bill Gates donó un cuarto de millón de dólares a la Biblioteca del Congreso. Muchos ruegan que no los haya remitido a la cuenta del Senado.

El presidente De la Rúa anunció una consulta popular para ver si la gente quiere bajar el gasto político. Debe de ser el único caso donde se llama a un plebiscito para recoger un resultado cantado. Por favor, que no se les ocurra hacer una consulta popular para saber si se desea o no seguir teniendo presidente.

Lo que sí parece un olvido es por qué, si se aspira a tener el apoyo popular, no se propone una consulta para saber si se desea que los grandes evasores impositivos sean perseguidos públicamente o no. Y se dejen de molestar a los minusválidos contribuyentes que aun juntándolos a todos no llegan ni al diez por ciento del total que incrimina a los veinte o treinta gordos.

Una empresa de hamburguesas creó un menú de oferta: el patacombo. Si a precio de moneda nacional la hamburguesa es de composición insondable, la de precio en Patacón debe ser inescrutable. Se ruega, por precaución, no consumir ninguna oferta de "choripatacón" ni de "panchopatacón" de carritos ambulantes. "País sin rumbo", consideró a la Argentina el 62 por ciento de las respuestas de cien jovenes líderes convocados a una encuesta por el grupo Sophía. Si en vez de jovenes hubieran consultado a líderes viejos, a esa conclusión habrían llegado todos.

La mañana en que la Bolsa y los mercados celebraron con optimismo el anuncio del crédito, los maestros y los piqueteros seguían disconformes: son insaciables. Nada los convence. Los que cobraron en patacones seguían llamando al número destinado a consultas para saber cómo usarlos, pero da siempre ocupado. Ruckauf es el único que disca y recibe respuestas de ese teléfono. Hay también mucha otra gente que ante el acuerdo no entendía si la Argentina se había sacado la grande o solamente había obtenido la oportunidad para intervenir en otro sorteo de esos en los que nadie saca nada.

Un tipo desocupado, de puro aburrido, calculó que con ocho mil millones de dólares se podrían comprar unos trescientos Saviolas o Riquelmes. Otro dijo que se podrían pagar más de 170 millones de planes Trabajar de ciento veinte pesos. Y hay quien cree que con esa cifra se podría hacer emigrar a los diez millones de habitantes sobrantes hacia un destino exterior transitorio hasta que el tiempo aquí escampe. Nadie entiende por qué el marido de una de las jugadoras de hockey sobre césped registró el símbolo de leonas que las distingue. No sea cosa que a alguien se le haya ocurrido registrar para sí títulos o frases hoy populares como "piqueteros", "déficit cero" o "paro por tiempo indeterminado". Aquí lo que sobra es tiempo.

China Zorrilla recordó el otro día la leyenda de San Francisco de Asís y los dientes del perro. El animal estaba muerto y ya convertido en desecho y carroña. A todos cuantos pasaban delante les causaba aversión y rechazo. Pero el santo fue el único que en medio de esa imagen repugnante vio lo único intacto que le quedaba: los bellos dientes. Porque siempre hay algo que permite mirar con esperanza.

¿Dónde tiene la Argentina los dientes de perro?

E-mail: barone@house.com.ar

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